En una de las orillas del Mandeo, unos niños se apresuran a salir del agua, recogen su piragua y se marchan corriendo. Hay que estar preparados. Es un día grande en el Club Ría de Betanzos. Pequeños y mayores, entrenadores, familia, todos con una camiseta blanca conmemorativa del momento, esperan a que el gancho dé la señal de alerta. Silencio. El subcampeón olímpico se acerca. Carlos Arévalo entra en su casa, donde todo empezó hace casi veinte años, y saltan las chispas de unos petardos preparados para la ocasión. Las más de cien personas escondidas corean su nombre. Aplausos. Es el recibimiento de honor para una medalla de plata que pesa en su cuello y que pasa a otros como los de Javier Benito y Neftalí Paraje, de sus primeros entrenadores. Una parte también les pertenece.

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Recibimiento con honores para el subcampeón olímpico Carlos Arévalo Carlos Pardellas

El homenajeado se hace un pasillo para ir saludando. Intenta decir unas palabras. Todos quieren su autógrafo y las prendas con el mensaje “Ueseeee Arévalo plata Tokio 2020” son el mejor lienzo. “Mamá, esta camiseta no se lava nunca”, decía un niño, que seguramente ya sueñe con ser como él. El betanceiro más ilustre va firmando una a una. Se hace mil fotos. Los más pequeños no son los únicos que se sienten hipnotizados por el brillo de la plata. Lo mantean. Entre piraguas, cerca de ese río donde dio sus primeras paladas, rodeado de su gente, incluso con pirotecnia. Felicidad pura.

Fila de niños que esperan recibir el autógrafo en sus camisetas. | // C. P.

Desde allí empiezan a preparar la recepción más oficial, la del Concello. Irán andando, acompañándole, casi como en procesión, hasta la Casa Consistorial, y le harán un pasillo con las palas que utilizan para remar. La alcaldesa María Barral reitera la intención de nombrarle Hijo Predilecto de la Villa y de ponerle su nombre a unas instalaciones. Carlos Arévalo ya forma parte de la historia.

El subcampeón olímpico muestra su medalla de plata. | // C. PARDELLAS

Algunos miembros del club intentan mantear a Arévalo. | // C. P.