El Liceo perdió por 8-7 en su visita al Palau Blaugrana en un partido intenso, de grandes acciones individuales, con constantes alternativas en el marcador y en el que la polémica arbitral fue, una vez más, la protagonista en el último minuto y medio. Los colegiales perdonaron dos azules a los jugadores azulgrana. Pitaron un penalti a favor del Liceo con el que César Carballeira empató a siete. Y solo cinco segundos después no dudaron en señalar la vigésima infracción visitante para dar la última ocasión a bola parada a los culé y que no falló un inspirado João Rodrigues. Enorme esfuerzo físico y mental del conjunto de Juan Copa, que rozó su tercera victoria seguida sobre el Barça. Porque no fue nada fácil salir a la pista sin su capitán, David Torres, que unas horas antes acababa de perder a su padre, Vicente Torres, presidente de la Federación Gallega de Patinaje. El Liceo le quería dedicar la victoria y no pudo ser, pero por lo menos, brindó espectáculo en un deporte que él amaba.

El Liceo está teniendo unos arranques de partido arrasadores. Cinco, diez minutos, en los que arrincona a su rival. Incluso al Barça, que sufrió mucho en el inicio. Avisó Roberto di Benedetto con un disparo y a la jornada siguiente ya llegó el primero, que empujó en el segundo palo una asistencia de Jordi Adroher. Un clásico. César Carballeira y Marc Grau tuvieron a continuación dos ocasiones seguidas. Edu Castro se vio obligado a pedir tiempo muerto a los cinco minutos de juego. No cambió mucho la dinámica. El dominio seguía siendo coruñés y Di Benedetto y Adroher contaron con las siguientes ocasiones. Solo Matías Pascual parecía entonado en el bando local. La más clara de los lcoales llegó tras un error en el pase de Álex Rodríguez que aprovecharon para salir a la contra, con Carles Grau salvando el disparo de Sergi Llorca. Este mismo jugador vio azul. Adroher, el genio de las directas, no pudo superar a Sergi Fernández y en superioridad, el Liceo vio cómo el Barcelona le empataba, con una buena acción de Helder Nunes. E instantes después, Nil Roca dio la vuelta al marcador en una acción individual.

No necesitó nada el Barça para ponerse por delante. El Liceo quedó tocado, perdió parte de su velocidad y le faltaron las ideas. Despertó gracias a la defensa. Jordi Adroher, muy atento a las líneas de pase, cortó una bola en el centro de la pista, se fue al ataque, la escondió y batió a Sergio Fernández. Los verdiblancos se volvían a meter y con el gol también reaccionaban en ataque. Marc Grau tuvo tres ocasiones seguidas. Después forzó un penalti, a escasos segundos del descanso, que Adroher no acertó a enchufarla bien.

El Liceo empezó la segunda parte con la amenaza de las nueve faltas. Y en poco tiempo ya recibió la décima. Carles Grau detuvo la directa a Nunes y a continuación fueron los verdiblancos los que tuvieron doble ocasión a bola parada. Por la décima falta culé, el tiro de Adroher se fue al larguero. Por la azul a Nunes, el tiro directo de Álex Rodríguez sí entró. Era el 2-3. Pero en el hockey suele existir la ley de la compensación y no tardó el Liceo en ver una azul por medio de Carballeira. Pau Bargalló mandó la directa al palo, pero Nil Roca fue el más rápido para llegar al rechace, asistir al ocho y que este empatase. La ocasión también fue también doble porque llegó la decimoquinta falta liceísta. Grau paró en doble (triple porque el primer disparo hubo que repetirlo) a Bargalló.

Todo esto pasó en cinco minutos. El juego era intenso, pero todo se decidía a bola parada. Como el 3-4. En la decimoquinta del Barça, Álex Rodríguez volvió al punto de la directa. Falló pero se quedó con el rechace y mandó la bola a gol. El 27 repitió un minuto después. A la contra, Maxi le asistió al segundo palo y el MVP de la pasada temporada hizo el 3-5. Pero quedaban doce largos minutos. Capaz de lo mejor y de lo peor, el 27 acababa de marcar tres goles, pero cometió el error al hacer una falta innecesaria que le valió la azul. En la directa, João Rodrigues fue imparable. El Barça se sustentó en la figura de sus dos jugadores portugueses. Helder Nunes empató con amago sensacional para irse de Burgaya y rematar de forma espectacular. Y ambos repitieron. Gol de Rodrigues de falta directa (por azul a Marc Grau) y otro zambombazo de Nunes. 7-5. Y quedaban menos de dos minutos.

Parecía que el partido estaba sentenciado. Pero nunca se puede uno confiar del Liceo. El equipo de Juan Copa nunca se va a rendir. Acortó con un buen movimiento en el área de Jordi Adroher, que recibió, se giró y marcó. Y ya a punto de entrar en el último minuto, penalti a su favor. Fue muy significativo que el que fuera a tirarlo, asumiendo toda la responsabilidad, fuese César Carballeira. Fusiló y se señaló el brazalete de capitán. Pero el Liceo tenía una amenaza y era que estaba con 19 faltas. La consigna era no tocar al rival, pero se sabía que estos iban a intentar forzarla. No necesitaron mucho. A los cinco segundos, los árbitros la pitaron. El inspirado João Rodrigues se puso frente a Carles Grau, falló, pero le llegó su propio rechace para el 8-7 final, resultado que no cambió pese a que el Liceo quemó las naves para el último ataque al quitar al portero para meter un jugador más.