Oda al espectáculo del Leyma para arrollar al Palencia, un equipo que hasta hace cuatro días ocupaba el liderato de la LEB Oro. Una sinfonía a tres bandas dirigida por Álex Hernández, con un último cuarto prácticamente perfecto con 17 puntos (28 de valoración), y con Ashley Hamilton (30) y Nick Ward (37 con 29 puntos y 14 rebotes) como solistas especiales. ¿Pueden tres jugadores de un mismo equipo estar en el cinco inicial de una jornada? Una victoria que es mucho más. Por el cómo. Y, sobre todo, el rival. La quinta seguida. Y los coruñeses ya son segundos.

En los primeros balones había que probar a Ward, ver qué tal le iba en uno de esos emparejamientos en los que por centímetros sale perdiendo. A la primera ocasión movió el cuerpo, se coló debajo de canasta y anotó. A la segunda se aprovechó de una asistencia medida de Zach Monaghan —no pudo con el tiro libre adicional—. El estadounidense culminó una contra con un triple y Fall cometía su segunda falta en solo cuatro minutos. El guión para el Leyma era el soñado, pero si todo le salía en ataque, a la defensa le estaba faltando intensidad. Anotaba demasiado fácil el Palencia y a un conjunto de esta calidad no hay que hacerle ninguna concesión. Porque en un par de chispazos ya estaba por delante. El primer cuarto fue trepidante. Los visitantes celebraban cada buena defensa a Ward como si fuera una victoria. Contra Pavelka le costó más. Las fuerzas se igualaron. El marcador también (22-23).

Un triple en el arranque fue casi la primera y última alegría del Palencia en un segundo cuarto que tuvo color naranja. Mikel Sanz, que anotó un mate en una contra y un triple de forma seguida empató a 28-28 y dos triples de Kadre Gray y Ashley Hamilton, enchufadísimo, dieron paso al festival Ward. Sin Fall, que nada más salir cometió la tercera falta, y sin Pavelka, al que el entrenador visitante decidió sentar, el pívot estadounidense campó a sus anchas. Diez puntos en cuatro minutos, acompañado de un Hamilton muy atento en el rebote ofensivo. El Palencia resistía desde la línea de tres, pero la brecha se agrandó para llegar al descanso con el Leyma 13 arriba (56-43). Había anotado 34 puntos en un solo cuarto.

Volvieron las imprecisiones defensivas tras el paso por vestuarios. El Palencia anotó dos canastas seguidas y Sergio García paró porque no le gustaba lo que estaba viendo. Un triple de Lofberg devolvió la diferencia y durante medio cuarto los dos equipos se fueron devolviendo los golpes, casi sin descanso. Un parcial de 2-11 puso en peligro lo conseguido hasta ese momento. Allen y Dani Rodríguez se repartían las canastas. Palencia se fue al banquillo entusiasmado. Se había puesto a cuatro (72-68).

Fue entonces cuando cogió el timón Álex Hernández. El base murciano tuvo partidos en los que no le salía absolutamente nada. Pero ya había mostrado una clara línea de menos a más en los últimos y ayer fue al revés. Le salía todo. Solo era cuestión de tiempo y le llegó la hora. Salió revolucionado. Dos entradas a canasta. Un triple. Una asistencia para el de Hamilton. Otra bandeja. Y un nuevo triple de Lofberg. Una elegía en cuatro minutos para un 87-73 que hacía vibrar al Palacio. Pero aún le quedaba cuerda. Le entraron otros dos triples, aunque el Palencia respondía a la desesperada y también le entraban todos. Entre unos y otros fueron cinco de forma consecutiva —once en el último cuarto—. Ward puso el lazo al regalo. Para el público y para él. Como la quinta victoria consecutiva del Leyma.