“Todos estamos en un punto en el que tenemos que sacrificar nuestro ego personal por el bien del equipo. Los éxitos solo se consiguen de forma colectiva”. Podría ser una frase para estampar en una camiseta. Pero es la filosofía de Álex Hernández (Murcia, 1990). En realidad, es prácticamente la esencia de un buen base, como ha demostrado que lo es el del Leyma. Con una larga trayectoria, llegó a A Coruña este verano en plena madurez deportiva y personal, ya en la década de los 30, pero con. Una lesión de tobillo le lastró en las primeras jornadas, en las que parecía que no le salía nada, pero su mejoría física vino de la mano de una versión arrolladora, que explotó en el partido contra el Palencia, tanto en la toma de decisiones como en el acierto. Los focos apuntan a Nick Ward, pero con las semanas su protagonismo está siendo clave para seguir ganando partidos.

“Los primeros fueron bastante malos”, reconoce Hernández, aunque no quiere poner como excusa el dolor de tobillo. “Era frustrante porque no estaba teniendo nada de acierto y esa frustración incluso me llevó a tomar malas decisiones, que es lo más cuestionable”, se autocrítica. Sigue con molestias, pero la lesión fue mejorando —“tengo que agradecer todo el trabajo de los fisios, de Gus, del médico, para que mi tobillo esté bien”— y su juego también. El único secreto es el trabajo. “Aunque haya un partido bueno, aunque lo hago malo, yo voy al día siguiente a entrenar con la mejor mentalidad posible”, dice. Y contra el Palencia terminó de romper. “En ese último cuarto salió todo y era un momento difícil porque las sensaciones no eran buenas porque parecía que nos remontaban. Me gustó ayudar al equipo”, recuerda del último partido en el Palacio, una fiesta que se podría repetir mañana contra el Oviedo.

Peores eran las sensaciones después de las dos derrotas en el inicio del curso. “Estábamos en proceso de construcción tras una pretemporada que no había sido buena, con muchos problemas de lesiones e incluso para hacer cinco para cinco en los entrenamientos. Necesitábamos semanas de adaptación. El equipo estaba frustrado, pero demostró tener carácter, nos juntamos y unimos más y seguimos trabajando”, explica. Y ahora están en el otro extremo, como el equipo más en forma con seis victorias seguidas. “Sienta bien, afianza nuestro trabajo”. Pero con los pies en el suelo. “Estamos en noviembre, todo se decide en mayo y junio y muchos otros tienen el mismo objetivo que nosotros”.

Su decisión de recalar en el Leyma se confirma como la correcta. “Me pareció un proyecto con mucha ambición y me parecía el mejor sitio para seguir mejorando”. Porque a los 31 se sigue aprendiendo. “Me cuido e intento ser cada año mejor. Espero seguir muchos años”, expone y pone como ejemplo al que mañana será su rival en la pista, un amigo fuera de ella, Oliver Arteaga. “Con 38 años es determinante. La preparación física ha evolucionado muchísimo y cada vez hay más información para alargar las carreras”, comenta.

Es lo que a Álex Hernández le gustaría. Jugar muchos años al baloncesto porque es lo que le gusta y el apasiona. Sobra decir que además se le da bien. Y que es uno de los mejores en su puesto. “El base ha evolucionado mucho. Sobre todo tiene que leer bien el partido, detectar los puntos fuertes y débiles y generar juego. Un día ser más protagonista y otro repartir más”. A veces los centímetros determinan la posición “aunque ya hay bases que rozan los dos metros”— pero él no lo cambiaría por nada: “Para mí es el puesto más divertido porque tienes la capacidad de controlar muchas cosas junto al entrenador e incluso decidir. Mentalmente te exige estar muy concentrado. Es una enorme responsabilidad. Pero me gusta”. Cuando regrese Augustas Peciukevicius, lesionado de larga duración, tendrá más competencia, pero no le importa. Uno más para la causa la de jugar en la ACB con el Leyma. “Sería un sueño, pero si nosotros empezásemos a mencionar cada dos por tres la ACB, no nos ayudaría”, advierte.

“Contra el Oviedo tendremos que sacar nuestra mejor versión”, avisa el jugador naranja

El de mañana es un día grande en el Palacio de los Deportes de Riazor. Por el rival, el Oviedo, una histórica bestia negra del Leyma y otro de los equipos de la zona alta de la clasificación de la LEB Oro. Y por los actos que está preparando el club, sobre todo el de la recogida de alimentos para el Banco Rías Altas en la explanada del pabellón —de 12.00 a 14.00 y 16.00 a 18.00 horas—. Cada dos productos se regalará una entrada. “Es un partido complicado, ellos también están haciendo una gran temporada y son un equipo muy sólido. Tendremos que sacar nuestra mejor versión”, alerta Álex Hernández. El base naranja también invita a todos los aficionados a mantener el “gran ambiente” de los últimos partidos y anima a todos los coruñeses a unirse a la campaña del club y juntar solidaridad y deporte: “Es una buena oportunidad para que gente que no ha venido nunca se acerque. Ojalá que podamos brindarles una victoria para que vuelvan”. Con lo que no se anima tanto es con la nueva canción que el club presentará ante la afición mañana. “Prefiero escucharla”, bromea. La letra es en gallego y promete aprender de aquí a final de temporada.