Ni el naranja del Leyma, ni el rojo del Maristas ni el blanco del Basketmi de Ferrol, los tres coorganizadores del Torneo de 3x3. La inauguración de las pistas de baloncesto de la plaza de la Tolerancia tuvo el azul como el absoluto protagonista. El color del que estaba pintado el suelo fue diluyéndose con la humedad y tiñendo las zapatillas, la ropa y las partes del cuerpo, sobre todo las manos, que entraban en contacto con la pelota, de los jugadores que formaron parte de la competición. Durante dos horas, la música acompañó a los botes para dar la bienvenida a este espacio en la zona de Náutica cuya historia tiene una íntima relación con el deporte de la canasta ya que colaboró en su diseño la estrella del Leyma Zach Monaghan.

Monaghan habla con Mónica Martínez. Carlos Pardellas

El de Chicago estaba allí, casi ejerciendo de anfitrión, charlando con todos y viendo como parte de su sueño, el de ver el baloncesto en las calles de la ciudad, se empezaba a hacer realidad. Con Necho Fernández al micrófono y Carlos Cortés —árbitro de la ACB y de la Euroliga— como colegiado de lujo, los partidos se sucedieron desde las diez y media de la mañana repartidos en dos categorías, la alevín (10 y 11 años) y la cadete (14 y 15). Hacia el mediodía se jugaron las dos finales. Los ganadores eran casi lo de menos, pero estos se llevaron un cheque para gastar en material deportivo. También hubo más premios que se repartieron en un sorteo al final del acto.

Atentos a todas las evoluciones desde la banda no solo estaba el base estadounidense. Monaghan llevó refuerzos porque le acompañaron Javi Vega, Mikel Sanz y Roeland Schaftenaar, también jugadoras del Maristas de Liga Femenina 2 como Andrea Pérez y Eugenia Filgueira y las estrellas del Basketmi en silla de ruedas. Ellos fueron los protagonistas de un concurso de triples dividido en tres rondas, cada una con un miembro de cada club, en el que resultó campeón el equipo formado por Álvaro Illobre —uno de los nombres con mayúsculas del deporte adaptado en Galicia—, Filgueira y Schaftenaar. El de los Países Bajos fue uno de los más activos, incluso repartió entradas para el próximo partido de su equipo y se sentó sobre una de las sillas de ruedas, lo mismo que Andrea, para probar sus habilidades en una exhibición de esta modalidad.

La canasta inaugural, no obstante, fue la que metió la alcaldesa Inés Rey. Con algo de ayuda. Sus primeros intentos desde la línea de la personal no llegaron al aro, pero Monaghan no estaba dispuesto a dejar que se rindiera y le invitó a que siguiera intentándolo. Incluso le dio algún consejo y jaleó al público para que animara. Hasta que la pelota entró. Es lo que hace un buen base. Hace mejor a sus compañeros. Mónica Martínez, concejal de Deportes, Juan Díaz Villoslada, de Urbanismo, y Roberto Cibeira, presidente del Leyma, tampoco se perdieron el espectáculo.