Semana atípica para el Leyma. Pero ya está aquí uno de los partidos más esperados del año, el que le medirá a un Estudiantes —el otro era la visita del Girona de Marc Gasol— que llegará a A Coruña renacido y todavía con opciones de luchar por la primera plaza de la fase regular y el ascenso directo. El duelo tiene que ser un lunes a las 20.00 horas porque el Palacio de los Deportes de Riazor ha estado ocupado los últimos siete días para la celebración de la Golden Cup, lo que también ha obligado a los naranjas a mudar los entrenamientos para adaptarse a la situación. Esa capacidad de resiliencia fue lo que le llevó a imponerse a Melilla la semana pasada a pesar de las circunstancias, un viaje de 30 horas, llegando casi con el tiempo justo para saltar a la cancha. Y es precisamente también la que, del peor momento de la temporada, le ha llevado a levantarse para volver a encadenar dos victorias seguidas que realzaron unas opciones que hoy y tendrán que ratificar, de nuevo sin Zach Monaghan —tampoco Álex Hernández, lesionado de larga duración— pero ya con el resto de la plantilla al cien por cien.

“Ha sido una semana larga de entrenamientos que ha sido positiva para nosotros. Hemos tenido tiempo para recuperarnos del accidentado viaje a Melilla, también hemos podido tener suficientes entrenamientos para preparar al equipo, para preparar el partido, y añadiría que ha sido una buena semana de trabajo con un nivel de concentración y de implicación de los jugadores muy bueno, muy positivo, y creo que nos ha servido también para mejorar como equipo”, valora Sergio García.

El Movistar Estudiantes es un histórico del baloncesto español, con ese halo romántico de haber nacido en el seno de un colegio y tener que resistir en la capital española a la sombra de un todopoderoso Madrid. El curso pasado, después de haber coqueteado insistentemente con el descenso de la ACB durante varios años, perdió la categoría y su presencia le daba la LEB Oro una nueva dimensión, que se agrandó con el desembarco de Marc Gasol. Su presupuesto y objetivos son tan superiores a los del resto de los equipos que muchos pensaban que su paso por el infierno sería un paseo triunfal. Pero no ha sido así. Cierto que solo acumula seis derrotas. La última en Granada hace dos semanas que parecían alejarle definitivamente de la opción de acabar en primera posición y con ello regresar de forma directa la ACB. Pero la posterior derrota de los andaluces en un partido que tenían atrasado le dio una nuevo vida a los colegiales, que se presentan en A Coruña para no desaprovecharla.

“Recibimos al favorito número uno de la competición para el ascenso directo. Es un auténtico plantillón y un desafío, así es como lo tenemos que ver y sobre todo tenemos que afrontarlo como una gran oportunidad de conseguir una victoria que muy pocos equipos logran al final de la competición”, analiza el técnico naranja. “El equipo está mentalizado, sabe que tiene que ir con todo y tenemos que ser un equipo valiente desde el salto inicial para tener opciones”, añade y recuerda: “En el partido de la primera vuelta (88-80), ellos estuvieron a un nivel de intensidad altísimo y nos costó aguantarles al final del partido. Ahora vamos a ver si somos capaces de hacerlo un poco mejor, sobre todo con el apoyo de nuestra gente”.

Sin margen de error también están los locales, presionados por algunos de los resultados de la jornada, como las victoria del Castelló y del Cáceres, rivales directos en la lucha por entrar en el play off, muy apretada sobre todo por la zona de abajo. Sin embargo, empieza a verse ya un corte, más si los coruñeses, beneficiados por las derrotas de Alicante y Gipuzkoa, ganan al Estudiantes. Volvería el margen. Pero esta LEB Oro está loca. Solo queda pelear hasta el final.