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La Opinión de A Coruña

Baloncesto - LEB Oro

Despedida de luces y sombras para el Leyma

Los naranjas dominaron prácticamente todo el partido, pero el Girona impuso su calidad en los minutos finales para sentenciar la eliminatoria por la vía rápida (76-85)

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El Leyma se despide del ascenso tras perder contra el Girona Víctor Echave

Fin a la temporada del Leyma Coruña, que se despidió tras caer por 3-0 en los cuartos de final del play off de ascenso contra el Girona. Perdió 76-85 en el tercer encuentro. Los dos primeros partidos ya los había cedido allí. Pero aquí tampoco le pudo dar la vuelta a la eliminatoria. No es porque no lo mereciera, por lo menos llegar al cuarto duelo, que tenía que ser el sábado. Fue por delante prácticamente todo el encuentro, controlando atrás a Marc Gasol, con un ataque fluido y buenos porcentajes. Todo llegó igualado al final. El conjunto coruñés hizo una defensa asfixiante en los últimos minutos. Pero respondieron los visitantes con su mejor galería de acciones, liderados en esos minutos por Josep Franch, para dejar a los naranjas sin opción de una más. Se acabó y llegará el momento de hacer balances tras un año de más sombras que luces.

El efecto Gasol en la grada ya no fue el del partido de la temporada regular. Entre que era día de semana y los precios —25 euros para los no socios y 10 para los abonados— la asistencia bajó notablemente. Menos público, pero más fiel. Porque en aquella ocasión muchos de los que se acercaron al Palacio de los Deportes de Riazor no lo habían hecho para ver a los naranjas sino a la gran estrella del baloncesto español, al que aplaudían incluso las canastas. Pero ayer todo el que estaba, salvo un pequeño grupo desplazado desde Girona, estaba allí para animar a los de casa. Lo pudo comprobar Marc Gasol en una de las primeras jugadas en la que le tocó ir a la línea de la personal entre abucheos. No iba a ser un pasillo hacia la final a cuatro.

Al Leyma le costó arrancar, pero un triple de Mo Soluade enseñó el camino. Se cambiaron las tornas. Si el siete de siete o diez de trece había sido una losa imposible de superar para los naranjas en el segundo partido en Fontajau, ayer fueron ellos los que martillearon una y otra vez desde el perímetro. Otras tres veces en el primer cuarto (16-15) y otras dos en el inicio del segundo en el que tras el anotado por Monaghan el Leyma alcanzó su máxima ventaja (26-18). De los 26 puntos, 18 eran de triples, 4 de tiros libres y solo dos canastas en juego.

El Girona se veía obligado a pedir tiempo muerto. Sin Marc Gasol en pista y con la segunda unidad estaba sufriendo. Las indicaciones de su técnico surtieron efecto porque salió de él con un 0-9 que le volvió a poder por delante (26-27). El juego entonces se quedó un poco frío y parado cuando Josep Franch tuvo que ser atendido en el suelo por un golpe. Y llegó el momento de Hamilton. Aunque estaba Ward en pista, teóricamente el emparejamiento llamado a hacer saltar las chispas, fue el inglés el encargado de pegarse a Marc Gasol y no dejarle respirar. Le anuló y además anotó un triple que obligó al Girona a volver a parar el juego con 36-30 en el marcador. Fjellerup seguía empeñado en dejar con vida a los suyos. Al descanso, todo abierto: 38-37.

El tercer cuarto fue una cuestión de rachas. Se iba el Leyma de seis (45-39), se volvía a reenganchar el Girona (45-46). Los naranjas aumentaron la intensidad defensiva, obligaban al Girona que, si quería ganar, no fuera por deméritos suyos, como en el segundo partido, como en algunos momentos del primero. Los catalanes disfrutaron de su máxima ventaja hasta entonces, tres puntos. Nunca le dejaron ir más lejos. El partido entró entonces en una fase en la que las ventajas se movían un punto arriba y un punto abajo para uno y otro, con múltiples fallos en el tramo final desde la línea de la personal —14 de 22 para los de casa y 20 de 27 para los visitantes—. Todo seguía igual. Uno arriba para el Leyma (57-56) antes de afrontar los últimos diez minutos que prometían ser un auténtico infierno. El conjunto coruñés se jugaba la temporada sin ningún margen de error.

No empezó bien. Los locales todavía no habían tenido esos clásicos minutos de despiste de cada partido. No fueron demasiados, los suficientes para que cundiera el pánico en el 59-65 tras una jugada de 2+1 de Marc Gasol, que tomó las riendas. Pero esta vez no se dejaron ir los naranjas. Dos minutos no podían costarle el esfuerzo de treinta. De todo un año de altos y bajos. La presión fue asfixiante, prácticamente el Leyma no dejaba ni sacar, ni pasar del centro de la pista. Un robo y mate de Lofberg puso el 70-70 y al Palacio en pie. Quedaban poco más de tres minutos. Fue el momento en el que el Girona se sacó de la chistera su mejor repertorio. Un triple de Franch sobre la bocina tras una defensa casi de diez; otro de Fjellerup y un 2+1 de Franch. En un visto y no visto un 73-81 devastador. Un triple de Lofberg hizo creer en la remontada. Pero con 46 segundos ni el Leyma tuvo acierto ni fallaron los visitantes, que por la vía rápida están en la final a cuatro.

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