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La Opinión de A Coruña

Entrenador del Atlético Arteixo

Juan Riveiro: “Una de las claves para permanecer es fichar bien y lo hemos hecho”

“El partido contra el Silva será intenso porque casi todos los jugadores se conocen”

Juan Riveiro posa en la plaza de la Tolerancia, en el barrio de su familia materna. | // CASTELEIRO/ROLLER AGENCIA

Una vez alcanzado el ascenso el año pasado, se supone que la meta es la permanencia.

Sí, claramente. El club llevaba 18 años sin pisar esta categoría y el objetivo es mantenerse. Descienden tres, pero vamos a dejar a cinco por debajo por si acaso hay arrastres.

¿Cómo ve esa lucha?

Esta es una categoría muy competitiva marcada por aspectos económicos, con seis u ocho clubes, que tienen un potencial muy por encima de los demás y el resto vamos por ahí. Una de las claves para lograr la permanencia es hacer una buena selección en la pretemporada, buenos fichajes, y creo que hemos fichado lo que nos hacía falta.

¿Y por los puestos altos?

Están los dos filiales, Fabril y Gran Peña, además de Rápido de Bouzas, Somozas, Villalbés, Barco, aunque creo que ha perdido potencial. Pero por encima de todos, el Arosa, que es el coco de la categoría. El resto vamos a estar todos muy juntos y el más espabilado se llevará el gato al agua.

¿Cómo vio a su equipo en el estreno ante el Gran Peña?

Lo vi bien, aunque acabé fastidiado porque nos hacen un gol a falta de tres minutos y fallamos una ocasión muy clara justo antes de que el árbitro pitase el final y pierdes dos puntos. Ya más en frío haces una análisis más objetivo y creo que competimos bien y lo hicimos ante un equipo que tiene un potencial enorme, de lo mejor de la categoría de medio campo hacia adelante. Competimos y quitamos un punto. Tengo una forma de puntuar y ahora tenemos menos 37. La idea es sumar 38 puntos, que debería llegar para mantenernos y nuestra meta es llegar a cero, por eso digo que tenemos menos 37.

¿Cuánto tiempo de entrenador?

Desde los 16 años y voy a cumplir 53.

En esta categoría, el fútbol es una actividad complementaria del trabajo y para muchos supone un relax, ¿para usted también a pesar de dedicarse a la docencia deportiva?

Es diferente. Llevo 37 años entrenando y te tiene que gustar mucho para continuar. Es cierto que ahora hay cierta compensación económica, pero hubo momentos en que no la hubo y yo perdía dinero. Para mí es un relax. Soy muy feliz dando clase, soy profesor de Educación Física, pero esto es mi pasión.

¿Y tiene de caducidad?

El trabajo sí la tiene. Yo soy muy feliz en el mío y si la jubilación es a los 60 yo voy a ser más feliz sin trabajar. Pero el fútbol es otra cosa y ya veremos. Es cierto que cada vez me cansa más, sobre todo la pretemporada, que cada vez es más cansina y me cuesta arrancar.

¿Cuánto tiempo entrena?

Entrenamos cuatro días de 20.30 a 22.00 que es el trabajo de campo, pero luego están otras diez horas, mínimo, entre preparación y vídeos.

Entre el fútbol y dar clases, eso de la conciliación familiar...

Tengo la suerte de que mi mujer comparte esta pasión, de hecho era de las que que se subía a las vallas de General cuando marcaba un gol Bebeto y eso ayuda mucho. Y los hijos… ya lo asumen.

Retomando la competición, mañana les toca el Silva.

Un partido especial porque muchos jugadores se conocen desde hace años, se han enfrentado o compartido equipos. Este tipo de duelos son más intensos porque siempre hay cuestiones personales. Lo digo en el buen sentido.

Dos equipos, mismo objetivo.

El Silva siempre sale con ese objetivo, pero Bardanca y el club siempre se agarran a la categoría como una lapa a las rocas (se ríe). Es un equipo tremendamente competitivo y ya consolidado. Somos equipos de potencial económico intermedio y no vamos a poder llegar arriba.

Con estilos contrapuestos.

Sí. El nuestro hay que adaptarlo al espacio todavía. El Silva y Bardanca tienen un estilo muy condicionado por el campo en el que juegan de locales, que es de lo más pequeño de la categoría, por eso su estilo viene condicionado. Nosotros jugamos en campo más grande, césped natural. Y tengo equipo que me permite hacer cositas con el balón. El año pasado salió bien, pero éste hay que cambiar cositas.

Cuando se impusieron los cinco cambios, usted lo valoró, una medida que llegó para quedarse.

Es muy importante. Te permite variar tácticamente de forma increíble. Con tres futbolistas puedes hacer planteamientos distintos y aún te quedarían dos cambios más. Y con las ventanas se minimiza las pérdidas de tiempo. A nadie le extraña que el árbitro alargue nueve minutos la segunda parte porque se pierde tiempo y hay que tratar de favorecer el espectáculo; y los cinco cambios lo favorece. Además, ahora van 18 jugadores y esto permite tener a toda la plantilla enchufada.

“Ahora es una quinta categoría, pero no perdió demasiado potencial porque muchos futbolistas regresan”

El Atlético Arteixo regresa a Tercera dieciocho años después, pero no es tercera, ni tan siquiera cuarta división como hasta hace poco; esta categoría ya es quinta. ¿No cree que se devaluó con el cambio?

En efecto. A nivel competitivo pierdes jugadores porque los futbolistas de calidad ascienden a categorías superiores, pero hay muchos jugadores de nivel, que por cuestiones de edad, vuelven a su zona de confort y juegan en Tercera RFEF, que sigue siendo una categoría competitiva donde económicamente también le van a ayudar y el futbolista se encuentra cómodo. Eso compensa el nivel de la categoría. Hay jugadores eternos en esta división, podría decir numerosos nombres, y que no quieren salir de su zona de confort. Por eso considero que la Tercera RFEF no ha perdido excesivo potencial.

De todas formas, parece una competición muy corta.

En cuanto a número de equipos sí porque son 30 jornadas y la diferencia con respecto a 38 es muy grande. Si no empiezas bien se te acorta mucho la posibilidad de lograr los objetivos. Son menos equipos con mayor potencial económico donde las exigencias para recibir subvenciones de la federación van hacia el profesionalismo. Me parece correcto, pero hay equipos que lo pueden hacer porque como clubes tienen esa capacidad, en cuanto a número de equipos de base, número de licencias, pero luego les falta la capacidad económica que exige la categoría.

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