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Carlos Cortés, de la Euroliga a preminibasket

El árbitro internacional coruñés sorprendió el fin de semana al pitar partidos de base

Cortés, con uno de los equipos que arbitró el fin de semana. | // BC

Hay semanas, las más atareadas de la temporada, que Carlos Cortés casi no sabe en qué ciudad está. Le toca pitar entre semana en la Euroliga y o bien sábado o bien domingo, en la ACB. Es la vida de un árbitro internacional de baloncesto. Pero es esa vorágine todavía tiene fines de semana de descanso. O no porque se busca una ocupación. “Llegó al correo del club —es entrenador en el Maristas— que no había árbitros para la jornada de preminibasket del fin de semana. Me dio mucha pena por los niños”, recuerda. Así que decidió que iba a pasar la tarde de su sábado libre al pabellón del Agra. Un día con Rudy Fernández y Nicola Mirotic. Al siguiente con niños y niñas de 8 años. Y con la misma, incluso más, ilusión. Algunos le reconocieron. A otros se lo chivaron los entrenadores. Pero los pequeños pronto mostraron un enorme interés y le empezaron a preguntar por las estrellas de la liga: “Uno me dijo que cuál era la peor cancha. Yo le contesté que ninguna, que en todas se animaba mucho a todos”.

Es una de las cualidades que hace de arbitrar a niños algo tan especial. En estas categorías, además, lo más importante es la docencia, explicarles las normas y que ellos aprendan divirtiéndose y respetando la figura del árbitro. “Tengo que decir que no les tuve que explicar mucho porque venían muy bien preparados”, indica, “solo había algunos que estaban muy nerviosos”. La tarde fue larga, pero gratificante. “Le quité, otra vez, tiempo a mi familia... pero ni novia ya ni protestó porque sabe que esto me llena incluso más que lo que hago habitualmente”, reconoce sobre esta otra faceta formadora.

Aunque también tiene su lado negativo. “Los que más me reconocieron fueron los padres. Muchos se acercaron para decirme que yo ya les había pitado hace veinte años. Me hizo muy mayor”, bromea. Mayor no, experimentado, sí. El coruñés ya ha pasado la cifra de 500 partidos en la ACB. ¿Cree que podrá llegar hasta los 600? Cree que ahora ya tiene que tomar decisiones después de cada temporada. “Cada vez me cuesta más... para los 600 me quedarían dos o tres años más... en teoría puedo estar otros siete...”. No sabe si podrá aguantar tanto. O si tendrá relevo. “Se debería hacer más por el arbitraje”, concluye.

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