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Baloncesto - LEB Oro Javi Vega Capitán del Leyma

Javi Vega: “Vamos demasiado precipitados en los minutos finales”

“El año pasado por nombres había más estrellas; este hay mejor equipo”

Javi Vega. CARLOS PARDELLAS

El Leyma perdió el domingo en la pista del colista Oviedo tras volver a fallar en el último cuarto y dio un paso atrás en sus aspiraciones de estar en los puestos de cabeza. El capitán Javi Vega (Leganés, 1988) analiza la derrota y los problemas de su equipo en los minutos finales.

¿Por qué perdieron en Oviedo?

Era un equipo con mucha necesidad, que tenía a todos los jugadores por primera vez en el año y que un domingo por la mañana, con su gente, en casa... No estuvimos mal de intensidad, pero sí desacertados en varios tramos del partido, tanto en el juego como en defensa, encajando muchos puntos. Y cuando ante un equipo así te dejas meter parciales, se viene muy arriba y es muy difícil pararlo. Si le das alas, te pasa por encima. Y más en Pumarín.

¿Perdonaron demasiado?

En la primera parte tuvimos el partido más o menos controlado. No estábamos haciéndolo bien e íbamos seis arriba al descanso, así que teníamos la sensación de que en cuanto hiciéramos bien dos o tres cosas podríamos matarlo. No fue así. De hecho, ellos salieron del descanso con mucha más fuerza que nosotros. Se pusieron 12 puntos arriba. Hicimos lo más difícil, que era recuperar esa ventaja, pero no supimos cerrar el partido.

¿Qué pasa en los últimos cuartos?

Hay una lectura positiva, que es que competimos todos los partidos y que es cuestión de detalles. Y otra negativa: cuatro finales apretados, cuatro partidos perdidos. Pero yo prefiero ser positivo. Son números y se van a balancear a final de temporada. En esos finales apretados afectan las buenas decisiones, el acierto y un poquito la suerte y no estamos teniendo ninguna de esas cosas.

¿Es cuestión mental?

Yo por ahora no veo que tengamos esa presión o que la gente en los últimos minutos se haga pequeña. Todo lo contrario, creo que vamos demasiado precipitados. Lo primero pasa por tomar buenas decisiones y a partir de ahí habrá que meter los tiros. Pero aún no hemos dado ese primer paso. Tenemos gente con carácter en el equipo y no debería ser tan complicado. En cuanto se gane el primero, nos quitaremos esa losa, que empieza a ser un poco losa, y seremos un equipo ganador.

¿Están los roles marcados?

Sí, pero al ser un equipo de anotadores, cada uno tiene sus sensaciones y cada uno cree que puede asumir la responsabilidad. Tenemos varios líderes, todo el mundo la quiere asumir. Y no creo que eso sea un problema. Mejor cuantos más valientes. Hay que encontrar el mejor tiro posible y eso es lo que nos falla. Da igual quien la termine, pero el tema es que se haga una buena jugada.

El Leyma es décimo con 4 victorias y 4 derrotas. ¿La liga está cada vez más igualada?

La liga es complicada y cualquiera te puede ganar. Si te descuidas y te duermes pensando que vas a estar arriba, te ves abajo. Está todo muy igualado y es una pena porque si hubiésemos ganado en Oviedo estaríamos arriba. Fue un tropiezo, evidentemente un tropiezo duro, pero que sirva de aprendizaje. Era una oportunidad muy buena porque ahora nos viene Alicante y vamos a Andorra. Nos complicamos un poco la vida con esta derrota. Queda mucho y tan pronto te puedes poner 8-4 que 4-8. Pero el trabajo es bueno y hay que seguir para adelante.

¿Qué diferencias hay entre el equipo de este año y el del pasado?

El año pasado, por nombres, había más estrellas. El de este yo lo veo más equipo, más compacto y equilibrado. El año pasado había mucho talento pero faltaban sinergias y conexiones entre los jugadores en cuanto a compatibilidades. Este hay gente que se complementa mucho más. Este equipo está por encima y es más fácil trabajar con él.

¿Es difícil coger nueve jugadores nuevos y montar un equipo?

Es muy complicado, pero es algo que pasa mucho en esta liga, no somos solo nosotros. Yo conozco a Epi (Diego Epifanio) y las segundas vueltas siempre son mejores que las primeras porque el equipo tiene que desarrollarse y vamos a ir a más. Creo que la adaptación en líneas generales ha sido buena pero tenemos que seguir trabajando para que todos se sientan cómodos. La línea de trabajo es buena y esto pinta bien, aunque estas derrotas entiendo que puedan quitar la ilusión.

En la plantilla hay jóvenes que viven solos, muy lejos de sus familias, en un país extranjero... ¿es solitaria la vida del jugador?

El lado bonito es el que ve todo el mundo, a quién no le gustaría con 22 años vivir del baloncesto, ver mundo... pero por otro es llegar a casa y estar solo, con la familia lejos, muchos no se van a poder ir en Navidad, son muy jóvenes... Y tú piensas, ¿qué se le habrá perdido a Lottana (Nwogbo), por ejemplo, en un sitio como A Coruña? Hay que ser duro mentalmente. Pero al final es una forma de vida. Y es el sacrificio que hay que hacer.

¿Qué hacen para ayudarles?

Somos compañeros y no tenemos ni por qué ser amigos, pero al final somos como una familia. Nos vemos muchísimas horas y nos ayudamos entre nosotros. En los ratos libres hacemos planes por ahí, nos juntamos ahora para ver el Mundial... vamos haciendo planes y nos protegemos entre nosotros. Vivimos en una burbuja pero nadie está solo. Si alguien lo está es porque quiere.

¿La tecnología ha cambiado las fórmulas para hacer equipo?

Mucho. Antes jugábamos a la pocha, nos tirábamos todo el día jugando a las cartas y hablando. Nadie se llevaba un ordenador y si veíamos una película, era todos juntos en la tele del bus. Era muy diferente. Ahora nos entretenemos igual en grupo, pero de forma muy diferente. Jugamos al parchís en el iPad.

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