El Leyma cerró el año con una victoria en Albacete, donde se aferró a su defensa mientras no encontró su ritmo en ataque y cuando lo hizo, martilleó una y otra vez a su rival. Primera vez en la temporada que los naranjas consiguen encadenar tres victorias seguidas para aferrarse a los puestos de arriba, donde casi nadie echa el freno. El Cáceres será su siguiente reto, pero ya en 2023, el domingo 8 de enero en el Palacio de los Deportes de Riazor. Unos días de vacaciones para coger fuerzas porque ya solo quedan tres partidos para que acabe la primera vuelta. Los de Diego Epifanio parece que ya han cogido el ritmo de crucero.

El Leyma venía de su partido de récord de anotación, 109 puntos sin ni siquiera necesitar tiempo extra en forma de prórroga para llegar a las tres cifras. Y tuvo que adaptarse a un inicio de partido al ralentí, sobre todo en cuanto a anotación. Falló las primeras posesiones, tanto en decisiones como en tiros, incluso debajo de la canasta, como en una ocasión Javi Vega, que cogía sus propios rebotes y la pelota volvía a salir para fuera. Y precisamente de eso, del rebote, muy superior a su rival, vivieron los naranjas. De eso y de ajustar la defensa. Es la única forma de aguantar cuando fallan los puntos. Tocó fondo el conjunto coruñés con el 11-6 y Diego Epifanio lo vio claro. Hacía falta un cambio de dirección. Entró Ingus Jakovics por un Goran Filipovic al que no le estaba saliendo nada. Y se desatascó el ataque visitante. Entre Font y el propio base letón el Leyma fue limando la diferencia en el marcador. Y con un triple de Djordje Simeunovic cerró por delante el primer cuarto (17-18).

El serbio pasa desapercibido para las estadísticas pero hace muchas cosas y casi todas bien. Ha ido ganando en confianza con el paso de las jornadas y se nota. Coge rebotes, defiende y tiene visión de juego para pasar al compañero que tiene la mejor posición de tiro. Y así el baloncesto se hace más fácil. Eso es lo que hizo el Leyma en el segundo cuarto. Mantener la intensidad ofensiva y ser resolutivo en ataque. Y fueron cayendo una canasta tras otra para que los naranjas se fueran marchando en el marcador. La ventaja se fue por encima de la barrera de los diez puntos con un triple de Javi Vega que fue contestado por el bando local. Olle Lundqvist puso la última antes del descanso en el que se abría la brecha (28-38).

Un parcial de 6-1 a la salida de vestuarios no inquietó a los coruñeses. Porque además sus jugadores importantes aparecieron cuando se les necesitaba. Fue el caso de Yunio Barrueta. Había fallado todos sus intentos, pero no es algo que desespere al estadounidense. Él sigue tirando todo lo que llega a sus manos. Y con esta filosofía anotó dos triples seguidos que cortó cualquier atisbo de reacción del Albacete. También fue clave el trabajo bajo canasta de Lottana Nwogbo, muy agresivo. Los locales estaban completamente fuera del partido y lo aprovecharon los bases del Leyma. Un triple para Jakovics, otro para Filipovic y el encuentro estaba listo para sentencia diez minutos antes de la hora (40-63). El Albacete sacó su orgullo al final. Subió el nivel defensivo, estorbó el juego naranja, amenazó desde el triple. Pero era una misión casi imposible. La distancia era insalvable y además los coruñeses anotaban cada vez que los locales parecían acercarse mínimamente. Ya pueden tomar las uvas tranquilos. Y pensar en el 2023.

ALBACETE 61 - LEYMA 83

Bueno Arenas Albacete (17+11+12+21): Gerard Blat (2), David Knudsen (19), Remu Raitanen (15), Víctor Ruiz (1) e Ivan Aurrecoechea (7) —cinco inicial—. Pablo Palacios (2), Ignacio Condes, Víctor Moreno (5), Juanjo Santana (2) y Chandler Jacobs (8).

Leyma Coruña (18+20+25+20): Goran Filipovic (3), Yunio Barrueta (6), Olle Lundqvist (7), Javi Vega (10) y Atoumane Diagne (8) —cinco inicial—. Ingus Jakovics (9), Pau Isern, Aleix Font (17), Lottana Nwogbo (13), Djordje Simeunovic (6) y Álex Galán (4).

Árbitros: Albacete, Cortés y Rijo. Eliminaron por cinco faltas personales a Atoumane Diagne.

Cancha: Pabellón del Parque.