Kiosco La Opinión de A Coruña

La Opinión de A Coruña

Baloncesto

Esclavas, una “familia” volcada en la formación

Desde 2014, el club ha ido creciendo hasta superar las 250 licencias, la mayoría femeninas, y con la misma filosofía: “Una educación plena a nivel deportivo, humano y psicológico”

Niños y entrenadores del Esclavas durante un entrenamiento en el colegio. | // ARCAY/ROLLER AGENCIA

Empezó como una actividad extraescolar vinculada al colegio Esclavas pero poco a poco fue cogiendo entidad hasta convertirse en un club propio que, desde 2014, no ha dejado de crecer hasta superar las 250 licencias, la mayoría de categoría femenina. El club, que comparte nombre con el del centro que fue su origen, puede incluso dar esta temporada el salto a categoría nacional con su equipo sénior, muy bien posicionado en Autonómica para intentar dar el paso. Cada escalón a su tiempo. No se da un paso sin haber asegurado el anterior. Porque el objetivo de un club “familiar”, como lo califica su coordinador Carlos Gómez, sigue siendo el cuidado de la base: “Que los niños tengan una educación plena a nivel deportivo, humano y psicológico. Y que disfruten jugando al baloncesto sin perder nunca la ilusión”.

El Esclavas ya ha conseguido llamar la atención y en poco tiempo, situarse en una de las referencias de la ciudad en cuanto a la base. “Cuando yo llegué hace cinco años solo había uno o dos equipos por encima de la categoría alevín. Este año, en masculino tenemos uno por categoría salvo en cadete que hay dos —tampoco hay sénior— y en femenino tres en alevín, dos en benjamín, dos en infantil, dos en cadete, uno en júnior y dos en sénior. Es uno de nuestros mayores logros más allá de los resultados. Que las niñas no abandonen demasiado pronto y el deporte femenino crezca”, indica. Y las mayores como ejemplo para las pequeñas: “Son madrinas de los equipos de abajo para que vean que se puede jugar a cierto nivel y estudiar y trabajar”.

Pero además, esas sénior de Autonómica lideran el proyecto ambicioso de llegar a Nacional. “Tenemos la ilusión de que si todo sale bien, podamos ascender, que sería buenísimo para el club y para la ciudad. Otro referente para las niñas. Es un equipo fantástico, ponen todo de su parte. Y hemos conseguido llenar los pabellones con ellas. Mucha gente incluso las acompaña fuera. Y eso hace que el club se sienta como una familia”, analiza. Pero el ascenso también supondría un paso enorme para un club salido de un colegio. “Siempre lo hablamos. Si lo que tenemos está seguro, podemos probar a dar un paso nuevo, pero nunca demasiado acelerados”, valora. “Es un paso, complicado pero factible, y uno de los objetivos de la temporada, aunque si no lo conseguimos este año, ya será el que viene. Somos un club nuevo, que está creciendo, cada vez tenemos más repercusión y es lo que queremos”, añade.

Siempre existe el debate de que no todos los jugadores de la cantera tienen después salidas profesionales. Gómez da la fórmula para llegar arriba: “Lo que yo le digo a las niñas siempre es que a profesional llega una entre diez mil. Hay que tener muy claro a donde puedes llegar con tu talento innato, que puedes trabajar, y tu físico, que es algo que no se puede cambiar. Hay que ser constante, tener las cosas claras y sobre todo trabajar todos los días entrenando, cuidando tu cuerpo, tu alimentación y tu salud mental”.

Compartir el artículo

stats