Entrevista |

Antón Boedo, director deportivo del Liceo: “Cuando económicamente no eres el más potente la clave es la anticipación”

“Hemos cometido errores que nos han llevado a situaciones que, como Liceo, no podemos admitir” - “No cambio a César ni a Dava por ningún jugador del mundo”

Antón Boedo, director deportivo del Liceo, en el Palacio de los Deportes de Riazor.

Antón Boedo, director deportivo del Liceo, en el Palacio de los Deportes de Riazor. / Iago López

Desde el pasado mes de septiembre Antón Boedo trabaja en la sombra para construir un nuevo ciclo ganador del Liceo que le lleve a dominar la competición doméstica y Europa. De la mano de Juan Copa, el nuevo director deportivo quiere aprender de los errores del pasado, mientras navega por un mercado en el que el club coruñés no lleva el timón en el apartado económico. La clave en ese contexto es la planificación y la anticipación. Ser el primero en llamar. Por eso el Liceo ya tiene hechos cuatro movimientos para la próxima temporada y busca un quinto que ponga la guinda al proyecto.

¿Cómo es el mercado del hockey sobre patines?

Están los clubes de fútbol que tienen otra realidad a todos los niveles —Barça, Sporting, Porto y Benfica—, a los que se le suma el Oliveirense, que está al mismo o más nivel económico, aunque no tiene la estructura de los de fútbol. Después hay un océano entre estos y el resto, no es solo bajar un escalón. Cuando me dirijo a un jugador puedo ser la cuarta o la quinta oferta en términos económicos. Pero tenemos otras cosas como la ciudad de A Coruña, porque a todo el mundo le encanta, sobre todo en comparación con los otros sitios de hockey. Y la camiseta y el escudo pesan mucho. Esto es lo que me ayuda a la hora de acercarme a los jugadores, no la parte económica.

¿Cómo tiene que navegar el Liceo entre esos océanos?

Para mí la clave es la planificación. Hemos cometido errores como club en ese sentido que nos han llevado a ciertas situaciones que como Liceo no podemos admitir. Intenté, en la medida de lo posible, ir siempre un pasito por delante. Como económicamente no voy a ser el más poderoso, sí ser el primero en hacer el acercamiento. Desde septiembre yo ya estoy hablando con jugadores para la temporada que viene. Aunque ya conocía el mundo del hockey, no tienen nada que ver con este rol específico en el que influye la situación del mercado, la situación contractual de los jugadores, en qué escala económica se mueven, qué intereses tienen... He hablado con muchos para tener la máxima información de cómo está todo.

¿Hubo entonces falta de planificación en el equipo de este curso?

El equipo tiene mucho sentido, sobre todo en el contexto en el que estábamos. El club no estaba tan sólido. Y, al final, el Liceo se mueve por ciclos y no siempre es fácil anticiparse a los siguientes ciclos. Pero no nos duelen prendas en admitirlo. Es evidente que no se hicieron cosas bien. Pero el equipo tenía sentido primero porque se enraizó mucho al traer a Pablo Cancela, apostar por Bruno Saavedra y manteniendo a César y a Dava. Se hizo apuestas por gente joven, por gente que venía de Portugal... Todo eso tiene un proceso. Y tenía sentido en el contexto que teníamos hace un año y el anterior.

¿Está mejor el club económicamente que el verano pasado?

Mejor económicamente en un contexto como el hockey y el Liceo siempre va a ser muy difícil porque tenemos un hándicap enorme como es el gasto en viajes. Hay un esfuerzo brutal de la directiva en conseguir apoyos. Tenemos la suerte de que las instituciones nos apoyan mucho y el tejido empresarial cada vez más. No sé si alguna vez vamos a tener un contexto donde se pueda decir que estamos bien..., pero sí que estamos en una situación más robusta y estable. Los jugadores del primer equipo están bien atendidos y se está generando estructura a todos los niveles. Eso nos da tranquilidad para ir al mercado. Es un proyecto mínimo a cuatro años. Estamos en el cero y faltan el 1, 2 y 3.

¿La renovación de Dava Torres y César Carballeira fue un mensaje precisamente de eso?

Fue un mensaje de cara al exterior, que era importante viniendo de la situación que veníamos. Pero también de cara al interior. Eran la piedra angular. Cuando cojo esto, lo primero era renovarles. Sin eso, no digo que no hubiera proyecto, pero cambiaba completamente. Para mí son dos jugadores objetivamente top a nivel mundial y subjetivamente los mejores del mundo que podíamos tener. No cambio a César ni a Dava por ningún jugador de ningún equipo. Así que lo primero fueron ellos. La suerte que tenemos es que como son súper mega híper liceístas lo económico nunca fue lo primero. Casi tenía que pedirles yo hablar de ese tema. Lo que me exigieron es que se trabajase con planificación de tal manera que el proyecto fuese sólido. Lo que no querían era empezar de cero cada año.

¿Tiene sentido este nuevo ciclo sin Juan Copa?

El Liceo tiene sentido sin Juan Copa, sin César, sin Dava, sin mí, sin Daniel Martinazzo, sin Carlos Gil... El Liceo hay que vivirlo desde dentro para darse cuenta de lo extremadamente grande que es, más que cualquier persona. Pero está claro que nuestro proyecto en este ciclo ganador que estamos empezando no se entiende sin Juan. Objetivamente es uno de los mejores entrenadores del mundo y subjetivamente es el mejor entrenador para el Liceo. Tampoco lo cambio por nadie.

¿Se han marcado algún objetivo?

Juan y yo estamos de acuerdo en que el Liceo solo tiene sentido ganando y compitiendo finales. Tenemos un objetivo marcado en rojo que es estar en una final a cuatro europea. Llevamos desde 2012 sin llegar, quitando la Golden Cup. Somos ambiciosos porque por presupuesto, no tendríamos que estar, hay cinco o seis clubes con más dinero. Pero sí que queremos llegar a una final a cuatro en Europa. Y ya estando en ella, no nos conformamos con estar, que somos el Liceo. Pero insisto que esto es un proyecto a cuatro años, apostando por mucho jugador joven en los que tenemos muchas esperanzas. Bruno Saavedra yo creo que es el mejor jugador de su generación a nivel mundial. Él tiene que crecer. Tombita tiene que crecer. Gente joven que va a venir, tiene que crecer. Y todo eso tiene un proceso. César y Dava también van a crecer porque no están en su límite. Los mejores Dava y César todavía están por venir. Creo que vamos a estar en disposición de hacer algo chulo y grande.

¿Cuánto hay de caza talentos en su trabajo?

Lo primero que hicimos, y digo hicimos porque no hago ningún movimiento sin haberlo previamente hablado y meditado con Juan Copa, pero a él esto le sacaba muchas horas y energías y por eso el club consideraba que hacía falta esa figura de la dirección deportiva para que no fuese él el que tuviera que desgastarse con llamadas, planificación... Lo primero que hicimos fue hacer un excel con treinta jugadores en el que los catalogábamos como A, B ó C, en función del estatus que le dábamos y viendo las posiciones que teníamos que reforzar. A partir de ahí jugamos con el tema económico porque Willy Duarte y Tito Torres son los que nos marcan las pautas de lo que se puede ofrecer. Y luego el mercado manda y es vivo y es dinámico. La verdad es que estamos contentos de cómo está yendo.

¿Pierde potencial la OK Liga?

Hay dos realidades en la OK Liga, la del Barcelona y la del resto. Parece evidente que se van a ir las dos piezas de las que todo el mundo habla —Pau Bargalló y João Rodrigues—. Pero van a hacer muy buen equipo con tres incorporaciones importantes. Por mucho que se hable de la situación delicada del Barça, es un universo tan, tan, tan alejado del nuestro, que siempre va con ventaja.

¿Vio la Copa del Rey?

Sí claro, antes que nada soy un enamorado del hockey.

¿Tenía que seguir a alguien?

Los que nos interesan, ya están con nosotros.

Suscríbete para seguir leyendo