EL LEYMA ES DE ACB

Una marea naranja que hizo historia

El Palacio fue cogiendo temperatura y decibelios en otoño e invierno para desbordar en primavera

Varios duelos sin entradas y unos 3.000 espectadores de media

Los jugadores del Leyma festejan sobre la pista la victoria ante Estudiantes.

Los jugadores del Leyma festejan sobre la pista la victoria ante Estudiantes. / Íñigo Rolán / Roller A.

Daniel Abelenda Lado

Daniel Abelenda Lado

“Hagamos historia”, rezó la campaña de abonados que el Leyma inició en verano. Más que una invitación para captar a más adeptos para la familia naranja, el eslogan ha sido una premonición de lo que estaba por venir. Mientras Epi, pizarra en mano, dirigía a los suyos sobre el parqué de Riazor, las butacas del Palacio vivieron su otoño más alentador, su invierno más caliente y su primavera más eufórica. El pabellón se quedó pequeño para reunir a más 3.000 personas que creyeron, cada fin de semana, un poquito más, que este era el año para escribir una página con letras de oro en el legado del baloncesto coruñés.

La afición en La Estrella sigue la Copa Princesa.

La afición, en La Estrella, sigue la Copa Princesa. / Casteleiro/Roller Agencia

El Leyma Coruña colgó el cartel de no hay billetes en casi todas las grandes citas. El derbi de previa de Nochevieja contra Ourense, con desplazamiento de aficionados de la ciudad de As Burgas, fue el presagio de la locura de segunda vuelta, en términos de asistencia de público, que se vivió en el Palacio. Por la arena del Leyma pasaron todos los cocos. Y todos tuvieron que desfilar ante un Palacio a rebosar. El primero, San Pablo Burgos, cedió por un solo punto ante una grada que rompió el límite de decibelios con la bocina final. El Día D contra Estudiantes fue la segunda llamada a filas de la marea naranja, que sació sus ansias de revancha tras caer en la Copa Princesa. Repitieron contra Gipuzkoa, aunque la suerte fue desigual. Y se quedaron, cómo no, para alentar final a final en el tramo decisivo.

Integrantes de Tsunami Naranja.

Integrantes de Tsunami Naranja. / Íñigo Rolán / Roller A.

Esos días en los que O Forno pedía más calor desde la grada, más gargantas que jaleasen los triples de Barrueta, los posteos de Huskic o los tapones de Diagne. Los jugadores rindieron día sí y día también en la cancha. Y, la afición lo hizo en la grada. De pie o sentados, con o sin bombo, envueltos en bufandas y camisetas o con el gorro de Mickey Mouse y el megáfono. Los grupos de animación no fallaron. Ninguno de los cinco: O Sanedrín do Forno, Tsunami Naranja, Naranja Nordés, Espíritu del 23 y Los Cuñaos.

Berrallouco, con un cartel en la grada del Palacio.

Berrallouco, con un cartel en la grada del Palacio. / Carlos Pardellas

“Entre nosotros se ha formado una familia y se hacen muchas cosas. Nos hemos dejado la piel, ha costado mucho trabajo, pero parece que se va llenando”, comentó Rafa Reparaz, de O Sanedrín, antes del duelo contra Gipuzkoa en el Palacio. José Antonio Pereira, integrante de Nordés, hablaba al acabar la primera vuelta de llegar a 3.000 o 3.500 espectadores para llevar al Leyma en volandas, un objetivo, a la postre, cumplido con creces. En los últimos días se han sumando las peñas Mandarina y Pío Pío.

Lundqvist y Galán saludan a los más jóvenes.

Lundqvist y Galán saludan a los más jóvenes. / Íñigo Rolán / Roller A.

Antes siquiera de acariciar la liga ACB, la afición ya saboreó su victoria particular. “La gente aun no se acaba de creer la situación del equipo”, explicaba Gabriel Barreiro, Berrallouco, antes de la Copa Princesa. Consciente o no del sino de la temporada, el sombrero de Fantasía de su hija, con el que entró un día al Pabellón, servirá de anfitrión cuando la élite del baloncesto nacional rinda visita a A Coruña.