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Jacobo Copa cumple con su destino: fichar por el Liceo

El canterano del Dominicos, hijo del entrenador Juan Copa, completa una plantilla del proyecto 2024-25 ilusionante, con seis jugadores coruñeses y mucho talento de presente y futuro

Jacobo Copa, durante un partido de esta temporada con el Dominicos.

Jacobo Copa, durante un partido de esta temporada con el Dominicos. / Carlos Pardellas

Cuenta la leyenda que Jacobo Copa (A Coruña, 2006) estuvo a punto de nacer en las gradas del Palacio de los Deportes de Riazor donde su madre, que ya había salido de cuentas, asistía a uno de los primeros partidos que dirigía su padre con el Liceo. Cumplidos los 18 años, agotada su etapa de formación en el Dominicos y cerrada la etapa académica tras aprobar el Bachillerato y pasar la EBAU, le llega el momento de cumplir con su destino. Después de una temporada sin títulos, el conjunto verdiblanco empezará el curso 2024-25 con dos Copas. La plantilla de la próxima temporada, que estará formada por dos porteros y nueve jugadores —por lo que en cada partido el entrenador estará obligado a hacer un descarte—, se completa con la incorporación del coruñés. Uno de los mejores jugadores de su generación, que dijo que no al Barcelona cuando este llamó a su puerta para esperar por el Liceo, es una apuesta por el talento local y de futuro, siguiendo los pasos de Bruno Saavedra (2005), con el que ya compartió equipo en la Ciudad Vieja y en la selección española sub 19. Con él, serán seis jugadores locales, cinco nacidos en A Coruña y Saavedra, de Santiago. Si ya el año pasado se trataba de la temporada más koruña, esta aumenta todavía más la nómina con la vuelta del portero Martín Rodríguez y el fichaje de Jacobo Copa.

Jacobo Copa, Marc Godayol y Juan Copa, en una Gala del Deporte da Coruña e a súa Comarca de LA OPINIÓN. |  // CARLOS PARDELLAS

Jacobo Copa, Marc Godayol y Juan Copa, en una Gala del Deporte da Coruña e a súa Comarca de LA OPINIÓN. | // CARLOS PARDELLAS / MAría Varela

El apellido del nuevo jugador del Liceo no pasa desapercibido. Es el mismo que el del entrenador, Juan Copa. No es coincidencia. Porque es su hijo —y el que será su compañero Pablo Cancela, el padrino—. Una relación que el padre ha intentado que no entorpezca su crecimiento y desarrollo como jugador, manteniéndose lo máximo posible al margen, para que él pudiera ir escribiendo su propia historia. Siempre ligado a la cantera del Dominicos, empezó a destacar en categoría infantil liderando una generación que, con la incorporación de Saavedra, llevaría a los de la Ciudad Vieja al título de campeones de España juveniles en 2022. Con un físico trabajado pero todavía por desarrollar, su técnica y, sobre todo, su entendimiento y visión del juego, hicieron de él un jugador fundamental tanto en su club como en la selección española, con la que, siendo el capitán, se proclamó dos veces campeón de Europa sub 17, y suma una plata sub 19.

Cuando el verano pasado Saavedra dio el paso al Liceo, muchos especularon con que también era el momento de Copa. En su casa decidieron que, aunque deportivamente podía estar ya preparado, era mejor que terminara su formación como jugador y la académica en su entorno, con sus amigos y compañeros de toda la vida. Allí todavía tenía margen para seguir aprendiendo y curtiéndose en la OK Plata. Pero fue un curso más duro de lo esperado. El Dominicos pasó muchos apuros para mantener la categoría, Jacobo estuvo lesionado y tampoco pudo despedirse de las categorías inferiores con otra medalla nacional, ya que en la cita júnior de este año los blanquinegros fueron quintos.

Jacobo nunca ocultó que su sueño era vestir de verdiblanco. Por eso dijo que no al Barça cuando este vino a llamar a su puerta. Lejos quedan aquellos tiempos en los que mudarse de la Ciudad Vieja a Matogrande era considerado alta traición, como hicieron en su día Manolo Souto, Pablo del Moral y Alejandro Avecilla. También su padre Juan recorrió el mismo camino. Él ya ha hecho historia y ahora les tocará hacerla juntos. Una relación en la que será necesario ir con pies de plomo. Suerte para Begoña, madre del jugador, mujer del entrenador y mediadora en los posibles conflictos. Y lujo para los aficionados. Porque si tener a un Copa ya era garantía de éxito, ahora con dos el placer será doble. De momento, a Jacobo le espera un verano con la selección española sub 19 para preparar los World Skate Games de Novara (Italia). Serán en septiembre por lo que se perderá buena parte de la pretemporada con el equipo.

Sagas de hermanos en la familia liceísta

Siempre ha habido relaciones familiares en el Liceo. Pero Juan Copa y Jacobo Copa serán los primeros padre e hijo en el primer equipo en sus más de cincuenta años de historia —a excepción de los Querido portugueses, Jose el progenitor, Luis el vástago, pero este realmente jugaba con el filial (a las órdenes de Juan Copa) y subió en un par de ocasiones con los mayores—. Hubo muchas parejas de hermanos. Incluso a pares, porque los Grau (Carles y Marc) y los Di Benedetto (Roberto y Bruno) coincidieron el mismo año, lo mismo que en los inicios los Gomes da Costa (Antonio y Fernando), los Lamas (Josep y Eduard, además hijos del presidente Eduardo) y los Bargallo (Jordi y Pau). El mayor de esta última saga, además, ya había coincidido con su primo Francesc en la plantilla verdiblanca. Y no llegaron a coincidir los Avecilla (Alejandro primero, Fernando más tarde) y los tres Di Benedetto.

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