Entrevista | Medallista coruñés en los Juegos Paralímpicos
Damián Ramos: “Salimos como champiñones, como por generación espontánea”
“Tengo la medalla que merezco, nada que reprocharme. Esta vez toca sonreír”

Damián Ramos muestra su medalla tras recibirla en el podio de París 2024. | // COMITÉ PARALÍMPICO ESPAÑOL

Damián Ramos (A Coruña, 1986) ha devuelto a la ciudad al medallero paralímpico tres décadas después. Disfruta y analiza el momento y todo lo que rodea a su deporte.
¿Cómo sienta una medalla?
Esta vez toca sonreír. Por las tantas otras veces que nos ha tocado sufrir, en esta hay que sonreír. El trabajo siempre es el mismo y los resultados salen cuando salen, no siempre.
¿Llegará la segunda?
Mañana por la mañana (por hoy) ya empieza el nuevo baile.
¿Le da pena por el oro o la plata o se da por servido con el bronce?
No, fue bien, lo di todo. Tuve el resultado que merezco, porque salí fuerte, que es una de mis características, ya que tengo una capacidad bastante grande de aguantar el sufrimiento. Salí a muerte y logré tener muy buenos registros intermedios. Llegué a liderar en la primera vuelta, pero los franceses se ve que estaban en casa y apostaron fuerte. Tuvieron un gran nivel y me pasaron, pero pude mantener la tercera plaza. Nada que reprocharme. Una medalla paralímpica es la hostia.
¿Qué pensó al cruzar la línea de meta o al saber que tendría medalla?
La satisfacción del sueño cumplido y, sobre todo, una relajación. Había merecido la pena. Tanto sufrimiento, una apuesta tan arriesgada... Saber que lo has logrado es genial.
¿Le ardía el teléfono?
Sí, no se lo imaginan, yo es que no daba crédito. Apagaba el móvil un momento y cuando volvía, ya tenía unos 300 o 400 mensajes.
No sobra algo de reconocimiento y cariño en días así, ¿no?
Se acuerdan de uno cuando tienes los buenos resultados, pero el resto, los otros 364 días, no tienes tanta repercusión. Uno no lo hace por la repercusión, lo hace por su situación personal y entonces ya no está buscando el reconocimiento. Forma parte de los deportes minoritarios.
Ojalá fuera diferente. Es la primera medalla paralímpica coruñesa en 28 años. ¿Le motiva abrir camino?
Sería maravilloso, me gustaría decir que hay un trabajo detrás y que hay fuerza por parte de las administraciones para sacar nuevos talentos... Pero la realidad es que no. Esto ha sido por mi esfuerzo, porque he contado con un grupo humano detrás que me ha ayudado, pero no hay un apoyo institucional, no hay un apoyo a nivel social para que se progrese. Salimos como champiñones, por generación espontánea, no porque haya un trabajo detrás. Hay otros países que tienen ese volumen de medallas y no es porque tengan más gente, es porque hacen mejor las cosas; esa es la realidad. No hay un programa de seguimiento, entonces los chavales no saben que pueden hacer ciclismo adaptado. Es una pena, pero es así la realidad que vivimos.
¿Se ve en Los Ángeles 2028?
Sí me veo, otra cosa es que luego salga, pero las ganas sí que las tengo. Yo disfruto. El culmen son los Juegos, claro. Y si le pones la guinda, ya es la leche, pero yo disfruto de cada entrenamiento. Si de siete días a la semana, no disfrutas cuatro o cinco, es que no merece la pena. Tienes que ir disfrutando todos los días. De la misma manera que me cepillo los dientes, voy a entrenar y hago la cama. Forma parte de mi vida, es mi estilo de vida. Hay días que no te apetece y que te duele el cuerpo, pero es donde sacas la raza. El resto de los días yo me lo paso bien, intento pasármelo bien. Intento compaginar mis entrenamientos, incluso con juveniles porque es divertido y forma parte del aprendizaje y yo si puedo transmitir mis conocimientos a las generaciones que vienen, genial. El disfrute no puede estar solo en la meta, sino también en el camino. Y a mí me apetece seguir siendo deportista en los próximos años. Y si tengo los apoyos suficientes, apuntaré a Los Ángeles.
Un estilo de vida y una tabla de salvación tras el accidente de 2014...
A mí el ciclismo me dio vida y ahora ya no lo puedo quitar de mí. El cuerpo es muy sabio y quiere la homogeneidad. Yo quiero bicicleta y no puedo dejarlo. Tras las vacaciones me pondré el mono de trabajo y a disfrutar de cada día.
Pero antes está la prueba en ruta. ¿Es posible otra medalla?
En la prueba de mañana (por hoy) corremos C4 y C5 y lo hago con gente con menos discapacidad que la mía. También puede ocurrir, lo de luchar por las medallas, pero hay que ser conscientes. Se me da muy bien la ruta, pero si estás corriendo con alguien que tiene menos discapacidad, pues tus opciones bajan. Pero voy a luchar a muerte, voy a vender bien cara mi derrota si se produce. Quien quiera una medalla va a tener que ganarme. Y después tengo los Mundiales, dentro de quince días, y ahí vuelvo a tener opciones de coger el maillot arcoiris durante un añito. Las vacaciones quedarán para octubre.
Allí habrá que llegar con dos medallas y el ‘maillot’ arcoíris, ¿no?
Igual es mucho pedir (se ríe), pero a que me digan que no, ya tengo tiempo, voy a luchar.
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