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Rugby | Liga Iberdrola

Chía Alfaro, la chilena que encaja en el CRAT: «Me transmite buena vibra»

La veterana jugadora llega a A Coruña como uno de los refuerzos estrella del verano: «Siempre me ha llamado la atención, pero nunca terminaba de cuajar y lo habíamos postergado»

Carolina Alfaro posa con la camiseta de Cocos en su etapa en Sevilla.

Carolina Alfaro posa con la camiseta de Cocos en su etapa en Sevilla. / Cedida

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A Coruña

El CRAT Rialta mira el reloj pendiente de la cuenta atrás para el inicio de la Liga Iberdrola y empieza a recibir a sus nuevas caras. Carolina Alfaro, Chía (Chile, 1990) ya se mueve en su nueva ciudad, a la que llega tras tres exigentes cursos vistiendo la camiseta del Cocos sevillano.

Chía se suma para la campaña 2025-26, pero podría haber venido mucho antes. «Siempre me ha llamado la atención el CRAT, pero nunca terminamos de cuajar las cosas y hemos ido postergando mi llegada», afirma. Este verano, todo se alineó para lograr un final para ambas partes. «Me llegó la oferta en una buena etapa de mi carrera, en la que tengo bastante experiencia, y quería cambiar de aires y tener nuevos desafíos», explica la jugadora chilena, que compaginará su actividad deportiva con los estudios.

Su deseo de jugar en A Coruña se fue forjando con el devenir de las temporadas, tanto en el césped como lejos de él. «Los terceros tiempos con las jugadoras o los ratos en los torneos de seven mostraban un club unido, me gusta mucho la energía que transmite», resalta. El CRAT le daba «buena vibra». Su amistad con varias de las jugadoras de la entidad también fue clave para su apuesta por competir en Elviña. «Alba Lalín [capitana] es mi mejor amiga y también tengo mucho feeling con Mariana [Romero]. Tenía claro que, si me movía a algún club de España, iba a ser a aquí», indica.

Chía desembarca en un equipo que el año pasado salvó la categoría sobre la bocina, en un final agónico que todavía resuena entre las paredes de los vestuarios. Cambiar la mala dinámica no será sencillo, pero las incorporaciones y el descanso veraniego ayudarán a empezar de cero: «No es una tarea fácil, pero creo que cuando hay ganas, se apuesta fuerte y se trabaja con ambición, se pueden lograr cosas buenas». El «carácter aguerrido» de la entidad coruñesa es uno de los factores que más le llamaron la atención: «Sabes que el CRAT no se va a rendir nunca». La internacional chilena cree que aportará «experiencia» y, sobre todo, «juego al pie», pues su punto fuerte es el lanzamiento a palos: «Estratégicamente, mi perfil de juego encaja muy bien en el estilo de aquí».

De la redonda a la oval

Chía ha desarrollado su trayectoria deportiva jugando al rugby, pero su camino pudo haber sido bien diferente. «Siempre he sido muy deportista, así que empecé en fútbol cuando era pequeña y jugué en una liga de Chile», asegura. Sin embargo, entre la redonda y la oval, quedó prendada de la segunda a primera vista. «Un día, mi hermano me engañó para que fuese a un partido para verlo a él, pero terminé jugando yo. Empecé a entrenar con 16 años y todavía no he parado hasta ahora, que tengo 35», rememora.

Su progresión fue meteórica: jugó una década en la selección chilena y en la liga de su país, se fue a Perú y saltó el charco para probar la aventura europea en el Sanse y decantarse por el 15 en vez del seven. «Creo que este deporte me eligió a mí y yo también lo elegí a él», reflexiona. «Quizá en el fútbol me hubiese ido mejor, pero los valores del rugby no te los da nada ni nadie más», afirma. Eso sí, ha trasladado ciertas cuestiones entre uno y otro: «Juego de 10 en rugby y jugaba de 10 en fútbol, me gusta crear y me gusta mandar», bromea. En el CRAT también desempeñará otras tareas, puesto que en etapas anteriores ha actuado como «zaguera o centro». Polivalencia y talento al servicio de Artime y Chorny.

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