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Liga Femenina 2

Eugenia Filgueira: «Antes nos hacíamos táperes para los viajes, ahora viajamos con fisioterapeuta»

La alero repasa más de una década de baloncesto en Maristas: "Intento ayudar a las que llegan nuevas y a las más jóvenes"

Eugenia Filgueira defiende en un partido con Maristas. |  Casteleiro/ Roller Agencia

Eugenia Filgueira defiende en un partido con Maristas. | Casteleiro/ Roller Agencia

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Inés Vicente Garrido

A Coruña

Eugenia Filgueira (A Coruña, 1995) es la capitana desde hace tres años de Maristas. La alero coruñesa afronta con ganas y responsabilidad su decimosegunda temporada en el club que milita la Liga F2. A sus 30 años, compagina el trabajo en una empresa con su pasión, el baloncesto

Lleva once años en Maristas. ¿Cómo ha vivido la evolución del club durante estas temporadas?

En el club empecé con 19 años. Esta va a ser la decimosegunda temporada. Empecé cuando estábamos en Nacional. Pasamos varios años jugando para ascender a Liga 2. Y, al final, lo conseguimos. El club se fue profesionalizando un poco más. Recuerdo que los primeros años viajábamos en furgonetas. Teníamos que cocinar nosotras nuestra comida en casa y llevarnos nuestros táperes de pasta o bocadillos, lo que fuese. Y bueno, hemos avanzado mucho año tras año. Ya viajamos en bus y comemos fuera. Y ahora también el cuerpo técnico cada vez es mayor. Al principio, teníamos un entrenador y un ayudante. Y ahora viajamos con preparador físico, fisioterapeuta y terapeuta.

¿Cómo asume la capitanía?

Muy contenta. Yo soy de A Coruña, entonces para mí es muy especial. Llevo tres años como capitana. Este va a ser el cuarto. Intento ayudar a las que llegan nuevas y a las más jóvenes. Inculcarles que lo más importante es el deporte y el trabajo con el compromiso diario. Ayudo también al entrenador, a dar voz a la perspectiva de las jugadoras, no solo la del entrenador.

¿Cómo es la convivencia con tanta juventud y veteranía?

El año pasado fue muy, muy buena. Las jugadoras que vinieron de fuera encajaron muy bien en el equipo. Aunque, sí hay diferencias de edad. Por ejemplo, Andrea o yo tenemos 30-31 años. Y luego las más jóvenes tienen 21, como Raquel Botana. Hay muy buena convivencia entre todas. Y las que vinieron de fuera el año pasado, las que repiten este año, muy bien. Las andaluzas, súper bien, nos traen alegría y más energía al equipo, la verdad. Entendernos con diferentes idiomas es cierto que hay gente del equipo que lo llevó mejor que otras. A mí me cuesta. Pero este año no vamos a tener ese problema (todas las jugadoras dominan el castellano).

¿Cómo es Fernando Buendía como entrenador?

Tenemos muy buena sintonía. La verdad es que a mí me gusta mucho los valores que intenta transmitir. Le gusta mucho tener equipos de descender y correr. Y mucha intensidad. Los entrenamientos siempre son con muchísimo ritmo. Sufrimos mucho entrenando, porque nos hace sufrir. Pero, al final, creo que estos años sacamos una recompensa al jugar los play off de ascenso.

¿Cómo compagina el baloncesto con el trabajo?

Llevo seis años trabajando en una empresa constructora. La verdad es que estoy muy contenta en la empresa. Me facilita mucho todo, en especial en pretemporada. Me dan total flexibilidad horaria para poder entrenar ahora que hacemos dobles sesiones y entramos al mediodía. También es cierto que hay días que me cuesta. Es un esfuerzo muy grande. Porque, a veces, salgo a las ocho de la mañana de mi casa con el portátil y la bolsa de entrenar y no llego hasta las doce de la noche. Pero como me gusta mucho jugar, merece la pena.

¿Qué es lo que más le motiva ?

No sabría decir. Me gusta mucho jugar al baloncesto. Y disfruto jugando. Ya con mi edad tampoco tengo ningún objetivo claro. Quiero estabilidad y quedarme varios años en Maristas. Hasta que me retire. No tengo la idea de marcharme de A Coruña. Estoy muy contenta aquí, en mi ciudad.

¿Cómo siente a la afición de Maristas?

Me gustaría que la afición, sobre todo todas las niñas de la ciudad, se acercaran al pabellón. Porque creo que es bonito vernos. Tenemos un juego vistoso. Y, al final, todas las niñas de la ciudad pueden tener una oportunidad de jugar con nosotras, en Maristas, cuando lleguen a la edad juvenil.

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