Entrevista | Tato Ferruccio Jugador del Barcelos, ex del Liceo
Tato Ferruccio: «Quería darle un pedacito de mí al Liceo aunque sabía que me iba a marchar»
Franco ‘Tato’ Ferruccio (San Juan, Argentina, 1997) aterrizó en verano de 2024 en el Liceo. Solo vivió un año en A Coruña, pero dejó amigos dentro y fuera del vestuario verdiblanco antes de regresar, hace unos meses, al Barcelos. Una lesión y la dificultad para adaptarse al estilo de la OK Liga le impidieron mostrar su mejor versión como colegial hasta el tramo final. Mañana recibe a sus excompañeros en Champions

Tato Ferruccio, con la camiseta del Barcelos. / Cedida

¿Cómo se encuentra en su regreso a Portugal?
Estoy contento. El Barcelos es un equipo que en los últimos años se ha ganado un prestigio muy grande. Llevaba seis años jugando en Portugal hasta que tomé la decisión de cambiar de rumbo para ir al Liceo. Fue una experiencia muy bonita. Aprendí mucho en lo personal. Me encanta la ciudad e hice muchos amigos en ella. A nivel deportivo fue algo más triste, pero intento ver siempre lo que puedo aprender para seguir creciendo.
¿Con qué lecciones se queda?
Fue un año duro. Empecé con una lesión de la que no era consciente del todo. Yo sabía que me pasaba algo, pero lo llevamos con ciertas soluciones, con el fisio y los médicos. Solo con los estudios médicos me la confirmaron, pero tuve que esperar hasta el parón navideño. Tuve que parar dos meses por una pubalgia porque el cuerpo ya no me respondía. Al volver se me hizo difícil porque todos los jugadores tenían una intensidad muy alta. Tuve que integrarme de nuevo en el grupo y adaptarme a un hockey al que no me había podido habituar tan rápido. Fueron obstáculos que, ahora, veo como oportunidades. Si los hay en la vida, significa que vas por buen camino y tienes que sobrepasarlos. Lo más bonito llegó al final, en Champions contra el Barcelos. Ya me sentía más cómodo y conseguí fusionar el estilo portugués y el español. Entiendo que el Liceo no quiso renovarme por la lesión y porque no me estaba adaptando. Y cuando ya lo tenía todo cerrado con Barcelos, comencé a brillar y a demostrar que sí podía estar allí.
¿Tener resuelto su futuro le liberó para ofrecer su mejor versión su futuro?
Puede que sí, no estoy seguro. Todavía no estaba integrado en el equipo y, tras la lesión, solo había jugado unos pocos partidos. Todavía no tenía el ritmo de mis compañeros. Yo esperaba mi oportunidad para jugar. Aunque sabía que me iba a marchar, tenía ganas de darle un pedacito de mí al Liceo, un club con un prestigio enorme. La gente del club y los amigos que hice en A Coruña me mostraron mucho cariño. No negocio la actitud y siempre doy lo mejor de mí. Creo que al final quedó una imagen bonita. El staff, creo, empezó a entender que era un jugador que podía influir en el equipo. Los tiempos, a veces, no los decidimos nosotros. Fue una historia amarga por el inicio y por perder la final con el Barça, pero es un ciclo del que me llego un recuerdo muy bonito.
¿Qué ha podido aprender con Juan Copa y en qué le ayuda, ahora, de vuelta en Portugal?
Nunca había tenido un entrenador como Juan. La parte táctica, tener más posesión era un desafío nuevo para mí. Soy delantero y me gusta ir hacia delante, pero tenía que resguardarme. Por momentos, me sentí muy limitado porque no podía sacar todo mi potencial. Pero, con el tiempo, aprendí a ser más eficaz de lo que venía siendo. Es un cuchillo con dos filos. Yo estaba habituado a otra cosa y Juan me inculcó el valor de ser más precavido. No es lo mismo atacar tres veces y perder la bola en las tres, que atacar una de cuatro ocasiones y que sí debes, pases. Son dos formas de entender el hockey. Esos matices que me inculcó Juan me sirvieron para aprender.
Regresó al Barcelos, el vigente campeón de la Champions y el verdugo del Liceo el año pasado. ¿Cómo está el proyecto?
Cambió la mitad de la plantilla y nos estamos conociendo. Empezamos con un periodo de adaptación y vamos teniendo más conexión. Ganamos la Intercontinental, que nos ayudó a hacer grupo. El club viene de hacer un año increíble. Estas victorias suman a todo lo que viene de antes, a nivel de proyecto. Veo a Barcelos como uno de los grandes. Que mantengamos esta firmeza en los campeonatos y se nos vea como rival a batir, habla muy bien de lo que se está generando. Tenemos un equipo natural, dinámico y con mucha hambre. El Barcelos es el vigente campeón, pero no viene a defender el título, sino a ganarlo de nuevo y, los que somos nuevos, tenemos aún más ganas.
¿Qué espera del Liceo?
Al Liceo siempre se le tiene que ver como un equipo grande que siempre quiere ganar. Tiene un equipo muy equilibrado, con jugadores que ya se conocen. Será un partido difícil, pero muy lindo de ver. Estoy ansioso porque tengo amigos en el Liceo. Compartir pista con ellos, aunque sea de otro lado, te hace disfrutar más y te recuerda que esto es un deporte.
Acudirán aficionados del Liceo. ¿Se nota en la pista cuando hay estos ambientes en la grada?
Será un ambiente espectacular. Barcelos, por lo general, llena la cancha siempre. Esta gente ama al club y nosotros contamos con ellos. Gente de A Coruña me confirmó que iba a venir al partido y, eso, pone contento. Dejé una imagen bonita allí, fuera de lo deportivo, y me toca el alma recibir todo ese cariño.
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