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Halterofilia

El camino de Tiago Larramendi, 'La Pula': cómo el judo y la halterofilia "se retroalimentan" en su vida deportiva

El deportista del CH Coruña es el mejor en edad júnior, mientras compite y da clases de judo en Cambre: «Cambiar el chip es difícil»

Tiago Larramendi posa ayer en la Casa del Agua vestido con un kimono mientras levanta la barra de halterofilia. |  Casteleiro

Tiago Larramendi posa ayer en la Casa del Agua vestido con un kimono mientras levanta la barra de halterofilia. | Casteleiro

Daniel Abelenda Lado

Daniel Abelenda Lado

A Coruña

El deporte es una forma de vida para mucha gente, pero pocos logran destacar en varios como lo ha hecho Tiago Larramendi. «Me tuvieron que quitar los pañales a los dos años para empezar en judo. A los seis, más o menos, comencé en gimnasia y, a los ocho, me inicié en la halterofilia», cuenta. Con 19, ya sabe lo que es competir en copas y supercopas nacionales con un kimono. Desde el pasado fin de semana, puede presumir de ser campeón de España júnior de halterofilia. En el tatami del Judo Club Cambre y en las tarimas de Club Halterofilia Coruña, Tiago mantiene el apego al deporte que siempre ha guiado su vida.

La Pulga, apodo que le pusieron de pequeño por su baja estatura, cuenta que la pasión por cualquier disciplina deportiva viene de cuna. «En mi familia vivimos a través del deporte, trabajamos en eso», cuenta. Aunque practicó judo, halterofilia y gimnasia desde niño, ahora solo compite en las dos primeras disciplinas. La última la deja como complemento en su tiempo libre.

Obtener resultados en dos modalidades requiere muchas horas de trabajo. «Estos deportes se retroalimentan», señala el deportista. «En halterofilia trabajo la fuerza explosiva y en gimnasia, la parte de agilidad, elasticidad y movilidad. En judo se combina todo y, además, tiene estrategia de combate, que es lo que más me gusta», detalla.

Trabajo de cabeza

En competición es diferente. «Cambiar el chip es complicado cuando hay competiciones de los dos deportes muy seguidas», reconoce. Además del apartado físico, Larramendi señala que hay un factor añadido por lo diferentes que son ambos deportes. «La halterofilia exige más sacrificio a nivel mental. No tienes a nadie que tirar, como en judo, pero la barra, si no vas convencido de que la vas a levantar, no sube», comenta.

Tiago Llarramendi

Tiago Llarramendi / Casteleiro

No obstante, es consciente de que la concentración es vital en el tatami: «En cinco segundos, pueden levantarte y marcarte un Ippon». Trabaja con una psicóloga deportiva cómo afrontar las competiciones contra un rival o contra sí mismo. «La barra, aunque no se mueve, también pesa», bromea.

Lejos de elegir un deporte con el que quedarse, Larramendi defiende las cualidades de practicar dos o tres a la vez. «A mí me gustan mucho los dos deportes. Me motiva el camino y compartir los resultados con mi familia y mis entrenadores para mejorar como deportista y como persona», apunta.

En judo participó en supercopas y campeonatos de España y alguna copa europea. No obstante, es en la tarima donde ha conseguido sus mejores resultados. El pasado fin de semana se proclamó campeón de España júnior. «El año pasado me faltó poco para el oro, pero, consiga medalla o no, siempre saco algo positivo», expone. Su próxima meta es «ir como titular» al Europeo. Con polvo de magnesio en las manos o con un cinturón negro sobre su kimono, Tiago Larramendi quiere seguir brillando en el tatami y en la tarima.

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