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Baloncesto | Liga Femenina 2

Brenda Fontana, el faro de Maristas: «Me crié en la pista, mi madre es mi referente»

La ala pívot argentina vive su primera experiencia en el baloncesto europeo y lidera las estadísticas colegiales: «No me guío por los números, no reflejan la realidad del juego»

Brenda Fontana posa con un balón en el pabellón de Maristas.

Brenda Fontana posa con un balón en el pabellón de Maristas. / CASTELEIRO

A Coruña

Un nuevo diamante brilla sobre la pintura del pabellón de Maristas. Brenda Fontana (Moreno, Argentina, 2001), llegó este verano procedente de la liga universitaria estadounidense y ha tardado menos de diez jornadas en asumir el timón del cuadro de Fer Buendía. Líder en minutos, rebotes y segunda máxima anotadora por detrás de Josefina Zeballos (otra de las nuevas incorporaciones), la ala pívot es, además, la jugadora colegial mejor valorada en los nueve choques disputados hasta el momento en la Liga Femenina 2. Con 1,85 de altura, destaca por su capacidad para el rebote en ambos aros, pero, además, por su carácter y su personalidad en los momentos más delicados de cada encuentro. Maristas le ha abierto las puertas del baloncesto europeo, en su primera experiencia lejos de América y ella, de momento, está devolviendo la confianza.

Fontana nació con una pelota bajo el brazo. Su madre, también jugadora, fue su espejo durante sus años de infancia. «Fue mi referente. Jugaba con ella, con mis hermanas y mis mejores amigas, todas juntas. Ese era mi ambiente, prácticamente me crié en la cancha», rememora. Más allá del legado familiar, Brenda tuvo claro desde el principio que su lugar estaba bajo los aros: «Yo era muy alta en comparación con las niñas de mi edad, entonces me divertía, porque se me daba bien y era fácil. Desde los 8 años ya no paré más».

El camino hasta el presente, sin embargo, no fue sencillo. «Sabía que quería hacer esto desde chiquita, pero en Argentina hay pocos recursos y es difícil triunfar en el baloncesto siendo mujer», señala la ala pívot. Aun así, su talento captó la atención de las categorías base de la Selección, lo que, con el paso del tiempo, la catapultó a seguir su carrera en el baloncesto norteamericano: «Me puse la regla de que, si quería dedicarme a jugar, también tenía que estudiar. Por eso, cuando me reclutaron las universidades de Estados Unidos, tomé la decisión de ir, aunque me costó, porque sabía que era perfecto para mí».

Con 19 años hizo las maletas y se embarcó en la aventura de la NCAA, donde defendió los escudos de UTEP Miners y Old Dominon Monarchs, y se formó allí hasta la temporada pasada. «Después de tanto esfuerzo, sabía que quería seguir dedicándome a esto profesionalmente, así que entré en una agencia y me vine aquí. Maristas es mi primer contrato tras la universidad», señala.

La Liga Femenina 2 y el baloncesto europeo son un nuevo paso en su trayectoria deportiva, pero Fontana está más que acostumbrada a la alta exigencia. No en vano, llegó a debutar con el combinado absoluto de Argentina en la Americup de 2023, con 22 años. «En ese momento venía de un año duro y me hizo súper bien ir a la Selección. Lo dejé todo y disfruté mucho la experiencia, porque ser parte del equipo nacional es lo mejor que le puede pasar a una jugadora», afirma.

Nuevos retos en A Coruña

La adaptación a otro equipo, otro continente y otro baloncesto va poco a poco. «El juego en Estados Unidos era distinto, hay reglas diferentes y tuve que aprender un montón de cosas, pero me lo tomo día a día», apunta Brenda, que, no obstante, gana protagonismo jornada a jornada. En los nueve duelos que ha disputado con la camiseta de Maristas, promedia 12,2 puntos, 8,2 rebotes, 1,7 asistencias y 15,1 de valoración. Pero, para la argentina, las estadísticas no tienen mayor importancia. «Está bien tener números buenos, pero trato de no guiarme por eso, porque siento que no reflejan la realidad del juego. Hay cosas que a veces se muestran en la planilla y otras que no. El éxito del equipo es mérito de todas, un día destacaré yo y otro día, otra compañera», comenta.

El conjunto de Fer Buendía es la sensación en el inicio de curso de la Liga Femenina 2. Acumula ocho victorias en nueve duelos (más que nadie en los dos grupos de la competición, junto a Ibaizábal, que le sigue de cerca en el segundo puesto del Grupo B) y da la sensación de ser un bloque sólido y fiable, con capacidad para llevar el peso de los encuentros, pero también para resistir y revertir las situaciones desfavorables. Fontana considera que Maristas todavía tiene «margen de mejora», pero que el vestuario está «con mucha confianza» para afrontar cada fin de semana. La clave, para la ala pívot colegial, está «en la defensa y la dureza del equipo», aunque también destaca la capacidad general para «leer las situaciones de juego y encontrar las distintas ventajas en cada partido».

Después de rozar el ascenso a la Liga Challenge el año pasado, esta campaña la escuadra coruñesa pretende volver a intentarlo, aunque sin ponerse más presión de la necesaria. «Aspiramos a lo mejor, que es quedar primeras y ascender, pero nos lo tomamos paso a paso. Sabemos que hay días que salen las cosas y otros que no y entendemos que, si alguna vez no ganamos, tampoco es el fin del mundo», reflexiona Fontana.

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