Halterofilia
La segunda oportunidad de Ruth Fuentefría: «Si haces marcas todos te alaban, pero después ni siquiera te miran»
La levantadora del Club Halterofilia Coruña se lesionó en 2024 y perdió todas sus ayudas económicas: «No me sirvió de nada hacer el mejor año de mi vida» | La coruñesa recauda fondos con la Fundación Amare Terra para participar en el Europeo Sub 23 de este año: «Intento pensar que esto es lo que me ha tocado y tengo que buscarme la vida y punto, porque, o lo miro así o lloro todo el día y no hago nada», comenta.

Ruth Fuentefría posa en la sede del Club Halterofilia Coruña en la Casa del Agua. / CARLOS PARDELLAS
Ruth Fuentefría cerró 2023 en la cima de su carrera. En un año extraordinario, la coruñesa colocó en sus vitrinas éxitos nacionales, medallas europeas y, sobre todo, una histórica sexta posición en el Mundial de categoría absoluta siendo todavía júnior, un hito al alcance de muy pocas levantadoras en España. Pero, cuando parecía que su reinado en la halterofilia no había hecho más que comenzar, todo cambió. En 2024 se rompió el codo y tuvo que apartarse de la práctica del deporte para reponerse y poder volver a la tarima con garantías. Se esforzó en cuidar su rehabilitación, mental y física, y llegó a las últimas competiciones del año, entre ellas la Copa de la Reina que levantó junto a sus compañeras del Club Halterofilia Coruña. Sin embargo, por el camino, perdió uno de sus pilares fundamentales para poder competir: las becas y las ayudas económicas. Ahora, se alía con Amare Terra para lanzar una campaña de mecenazgo que le permita, entre otras cosas, cubrir su recorrido deportivo para intentar clasificarse para el Campeonato de Europa Sub 23. «No me sirvió de nada hacer el mejor año de mi vida en 2023, porque al lesionarme en 2024 no cobré nada [por no participar el curso siguiente en un número mínimo de torneos]. Obviamente, en 2025 tampoco cobré lo de 2024 [porque apenas compitió] y, si no haces puntos, la Federación te quita las becas», explica la coruñesa.
La lesión también la llevo a abandonar el Centro de Alto Rendimiento de León, en el que había entrenado los últimos años: «Tuve que barajar mis opciones. Allí nadie me pagaba nada y, aunque tenía una ayuda de la Federación [Española] para el alquiler del piso, me costaba dinero. Con 21 años ya no tienes las mismas prioridades que con 15 y tenía claro que debía volver a A Coruña, pero, por otra parte, había algo en mí que me decía: ‘Siempre has querido estar aquí y ahora te tienes que ir, porque no te está dando resultados’. Es difícil».
Al final, regresó a Galicia para terminar su recuperación, cerrar sus heridas y volver a disfrutar de su deporte en el Club Halterofilia Coruña, rodeada de su familia y sus amigos. Para poder costear sus viajes y sus actuaciones en distintos torneos con tranquilidad, se incorporó al mercado laboral. «Preparé el último Campeonato de Europa, mientras trabajaba en el Marineda. Sabía que no iba a conseguir una beca de puntos para competir, porque todavía no llego a mis marcas previas a la lesión», explica. El cambio de rutina, sin embargo, le favoreció: «Lo afronté de forma diferente y lo disfruté mucho más que otras veces».
El recorrido de los últimos dos años ha sido largo y tedioso, sobre todo en el apartado psicológico. «Algo en mí decía: ‘¿Qué pasa, que me lesiono y ya no valgo?’. Cuando hacía marcas todo el mundo me alababa y después ni siquiera me miraban», lamenta. Al principio, Fuentefría reconoce que gestionó bien la lesión, pero el paso del tiempo le pesó cada vez más. «Pensaba que sería menos tiempo de recuperación y en dos meses estaría lista, pero se me había salido el codo y tenía el tendón roto, así que no fue así. Cuando supe que iba a ser un proceso más largo, lo primero que pensé fue en dejarlo [la halterofilia]», apunta la levantadora. Sin embargo, desechó la idea y empezó a buscar alternativas. La clave para no desmoronarse en estos dos años de altibajos ha sido mantener «la mente fría». «Intento pensar que esto es lo que me ha tocado y tengo que buscarme la vida y punto, porque, o lo miro así o lloro todo el día y no hago nada», comenta.
Fondos para sus nuevos objetivos
Su próxima meta es estar el Campeonato de Europa Sub 23 de este año. Más allá de los resultados deportivos, que cada vez son mejores, para optar a clasificarse para el torneo necesita participar (y hacer marcas) en tres competiciones nacionales como mínimo. «El Europeo lo paga la Federación, lo que hay que financiar es el camino anterior, porque, a lo mejor, una competición es en Madrid y la siguiente en Barcelona. Eso cuesta dinero», explica.
Para allanar un poco su recorrido hacia el cetro continental, Ruth decidió aliarse con la fundación Amare Terra y recaudar fondos a través de su página web para ayudarla a costear viajes, estancias, alimentación o preparación específica, todo lo que rodea un torneo del más alto nivel. La idea de crowdfunding surgió de su entrenador en el CH Coruña, Ferenc Szabo. «Llevo dos años, casi tres, sin cobrar nada, y Ferenc me lo propuso para cuidarme. A mí, por mi forma de ser, al principio me pareció demasiado, pero, al final, al club tampoco le interesa que deje la halterofilia, porque sumo puntos. Ellos me animaron a dar el paso», destaca Ruth. La coruñesa afirma que «toda ayuda es bienvenida» y no se marca ninguna cifra económica concreta: «Me apaño con lo que sea». Las donaciones pueden hacerse en www.amareterra.org.
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