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Baloncesto | Primera FEB

Caio Pacheco, el héroe silencioso que guía al Leyma a fuego lento

Es uno de los jugadores más empleados por Carles Marco y está en el podio de anotadores | En media temporada en A Coruña roza las estadísticas de la mejor campaña de su carrera, el año pasado en el Tizona

Caio Pacheco dirige un ataque frente al COB en el Coliseum

Caio Pacheco dirige un ataque frente al COB en el Coliseum / Iago Lopez

A Coruña

En silencio, poco a poco y sin llamar la atención de manera estridente. Así está siendo la progresión de Caio Pacheco en el Leyma Básquet Coruña. En medio curso en el Coliseum, el base brasileño está muy cerca de superar los registros de su mejor temporada en Europa, la que vivió el año pasado en el Tizona Burgos. De momento, en 14 partidos como naranja, Pacheco ya ha dejado atrás los números de su año de debut en el Plantío y ve por el retrovisor, muy a lo lejos, los paupérrimos guarismos que firmó tanto en el Betis como en el UCAM Murcia, en ACB, donde jugó apenas cinco encuentros entre los dos.

La explosión de Caio no deslumbra como un flash, es más bien un proceso paulatino, pero seguro. Se alterna con Dídac Cuevas en la ardua tarea de organizar, dirigir y domar el ritmo de juego coruñés. En un equipo entregado, en líneas generales, a la intensidad y al vértigo de las transiciones rápidas y los ataques verticales, el brasileño y el catalán marcan el tempo para mover a la orquesta naranja al compás adecuado. Sus canastas no lucen tanto como las de Paul Jorgensen o Dino Radoncic. No fusila a larga distancia como Jacobo Díaz o Joe Cremo. Y no machaca el aro como Abdou Thiam, Mus Barro o Ilimane Diop. Pero, pese a esquivar los focos muchas veces, hace un poco de todo eso para contribuir al bienestar general. Y lo hace bien.

Su eficacia de cara al aro es evidente: es el tercer máximo anotador naranja, por detrás de Jorgensen (207 puntos) y Cremo (160). Sus 153 créditos han sumado para que el Leyma comande la tabla de la Primera FEB y, sobre todo, han contribuido a desatascar al equipo en momentos calientes durante los partidos complicados. Pachecho no se esconde, reclama la pelota. Suspira, apunta y dispara. Anota con facilidad y se vuelve escurridizo para romper defensas con agilidad y calidad. Sus números hablan por sí mismos: en 14 partidos entre Primera FEB y Copa España, el brasileño lleva una media de 11,8 puntos, 4,8 asistencias, 1,8 rebotes y 13,2 de valoración. Estadísticas que serían mayores de no haber estado lastrado por las lesiones: llegó tarde en pretemporada tras haber jugado la AmeriCup con Brasil y sufrió un esguince de tobillo en octubre (con su correspondiente recaída) que le mantuvo en el dique seco un par de jornadas.

Pacheco, entre dos jugadores del Cantabria en el Coliseum.

Pacheco, entre dos jugadores del Cantabria en el Coliseum. / CASTELEIRO

Cerca de su cima

El rendimiento que Carles Marco está sacando de él le acercan a su mejor versión en España. A estas alturas, y pese a que solo se ha disputado media campaña, el base ya supera sus medias del primer año en el Tizona (7,8 puntos, 3,2 asistencias, 1,8 rebotes y 8,5 de valoración en 26 encuentros) y se aproxima, a pasos agigantados, a la cima de su carrera en el baloncesto europeo. En su segundo curso en el Plantío, la pasada temporada, Pacheco terminó con 41 duelos a sus espaldas y un promedio de 12 puntos, 3,3 rebotes, 5 asistencias y 14,5 de valoración. Créditos similares a las que ya maneja en A Coruña, en su estreno con la camiseta naranja.

Su progresión, su madurez y, sobre todo, su implicación en el proyecto del Leyma y la ambición que ha mostrado desde sus primeros compases en el cuadro coruñés, invitan a la Familia Naranja a pensar que el brasileño puede romper su propio techo sobre el parqué del Coliseum. Sin ruido y sin fuegos artificiales, Pacheco escribe su historia en A Coruña despacito, pero con buena letra.

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