Baloncesto | Liga Femenina 2
Nuria Ríos, el ave fénix de Maristas: «La lesión fue muy dura, pero tenía la 'espinita' de disfrutar en A Coruña»
La base andaluza busca la regularidad sobre la pista tras perderse la última temporada por una rotura de ligamentos: «Me falta un poco de potencia y rapidez, pero llegarán con el paso de los partidos» | El club coruñés afronta la segunda vuelta desde la cima de la Liga Femenina 2 junto al Ibaizábal: «Somos exigentes y queremos cada vez un poco más»

Nuria Ríos juega con un balón sobre la pista del colegio de Maristas. / Iago Lopez
Las segundas partes, a veces, sí son buenas. Después de un descenso a los infiernos en forma de rotura de ligamento cruzado que la mantuvo en la enfermería todo el curso pasado, Nuria Ríos (Sevilla, 2000) goza esta campaña de su reválida personal con la camiseta de Maristas. «Tenía la espinita de disfrutar de un año aquí», reconoce la base colegial, que poco a poco suma minutos y actuaciones que la acercan a su mejor nivel. En el último compromiso coruñés, sin ir más lejos, sus prestaciones fueron decisivas para romper el partido frente al TGN: rubricó 15 puntos (13 de ellos en el tercer cuarto), 3 asistencias y terminó con 15 de valoración, solo por detrás de Josefina Zeballos y Ana Jiménez.
Lo que la temporada pasada empezó siendo un sueño, se transformó rápidamente en pesadilla. Nuria Ríos aterrizó en Maristas en el verano de 2024 preparada para afrontar el siguiente capítulo de su carrera deportiva, pero sus planes se truncaron nada más pisar el parqué del colegio. «Fue muy duro. Llegué aquí con muchísima ilusión y, literalmente, en la primera semana [de la pretemporada] me lesiono. Aun así, estar en la dinámica del equipo, que me acogió muy bien, y sentirme una más en el vestuario me ayudó para pasar el proceso con el mejor ánimo posible», rememora la jugadora andaluza. Detrás de la línea, la sevillana intentó aportar «alegría y frescura» al vestuario, en una de las campañas más imponentes de la entidad coruñesa en los últimos años, en la que se quedó a un suspiro de ascender a la Liga Challenge.
Pese al infierno de su primera temporada, ni Maristas ni la jugadora tuvieron dudas en renovar su vínculo este verano. «Desde el club me iban soltando comentarios que me hacían entender que confiaban en mí y nos pusimos de acuerdo muy rápido cuando nos sentamos a hablar, fue fácil», explica Ríos. Tras la firma en los despachos, se incorporó a la dinámica deportiva y volvió a sentirse jugadora casi un año después. «Al principio me asaltaron un poco las dudas de cómo me iba a encontrar, si iba a poder volver a ser la jugadora que era antes, pero tanto Fer [Buendía] como el club me han dado tranquilidad en todo momento», indica la andaluza. En su primer encuentro del curso, en la jornada 3 en casa contra el Manresa, la jugadora sintió «el cariño de la afición» y reconoce que se le pusieron «los pelos de punta».
Ahora mismo, en el comienzo de la segunda vuelta de la Liga Femenina 2, Ríos admite que le falta «un poco de potencia y rapidez» individualmente, pero confía en que la mejor versión de sí misma «llegará con el paso de los partidos y los entrenamientos». Para 2026, espera «conseguir cosas bonitas», pero, sobre todo, «volver a disfrutar»: «Cuando vienes de una lesión difícil, lo valoras todo muchísimo más». Pese a todo, la sevillana asegura que se siente «agradecida» por la campaña anterior y que su meta principal es «devolver en la pista a Maristas todo el cariño que me ha dado».

Nuría Ríos, con el dorsal 3, posa junto al resto de la plantilla de Maristas durante la pretemporada. / Casteleiro/Roller Agencia
Ambición y tranquilidad para la segunda vuelta
Colectivamente, Maristas completó una primera vuelta de la Liga Femenina 2 para enmarcar, con 11 triunfos en 13 jornadas. De sus dos derrotas, la del Ibaizábal, su principal rival en la lucha por la primera plaza, quedó grabada en el vestuario coruñés. «Fue dolorosa, no solo por el rival, sino porque sentimos que hicimos un buen partido y fallamos en un par de detalles; eso nos hizo daño», apunta la sevillana. La escuadra colegial, sin embargo, se levantó y aprendió a ganar de nuevo: «Tenemos que estar contentas con lo que hemos hecho hasta el momento, porque hemos seguido muy fuerte».
Con el listón en lo más alto, la segunda vuelta se antoja fundamental para conseguir los objetivos. En el día a día, el grupo no siente la presión de tener que ganar, aunque tampoco se relaja por la buena inercia deportiva: «Estamos tranquilas, pero somos exigentes y queremos cada vez un poco más». Tras cosechar un sobresaliente en la primera mitad de la campaña, Maristas se lanza a por la matrícula de honor tras haberse ganado el derecho a soñar. «Ojalá podamos aspirar a lo más alto posible, pero sobre todo tenemos que seguir haciendo las cosas de la misma manera y a ver hasta donde llegamos», concluye Ríos.
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