Entrevista | Nil Cervera Jugador del Liceo
Nil Cervera: «El primer año fue difícil, pero en este estoy jugando más como yo quiero»
Nil Cervera (Igualada, 2003) vive con satisfacción su segunda temporada en el Liceo. Llegó como una joya goleadora del Igualada y, tras un año a las órdenes de Juan Copa, siente que ha dado el paso adelante que buscaba en A Coruña mientras su hermano, Eloi, lo dio en el Barcelona

Nil Cervera posa en el Palacio de Riazor tras un entrenamiento del Liceo. / Casteleiro

¿Cómo se encuentra en esta temporada, su segunda, en el Liceo?
Al ser el segundo año da algo más de confianza con los compañeros. Ves los entrenamientos, conoces más a todo el equipo y cómo se juega aquí. Es cuestión de acostumbrarte para darte a ti mismo la confianza para poder jugar como tú quieres.
Llegó con el cartel de un jugador potente del Igualada que venía a dar un paso más en su carrera. ¿Cómo evalúa su progresión en este año y medio?
Siempre, desde pequeño, he sido un jugador determinante. El primer año que juego más determinante en OK Liga fue el último en Igualada. Llegué aquí con la intención de convertirme en el jugador que soy. El primer año fue un poco más difícil, pero ese segundo estoy jugando más como yo quiero.
¿La garra nunca se negocia?
El físico es una parte importante de mi forma de jugar. Yendo a todas las bolas, la fuerza, la potencia y la intensidad determina lo que soy como jugador. Creo que es lo que necesita el equipo y lo que me piden.
Este año ha dado un paso adelante en el aspecto de las asistencias. ¿Le da importancia a esa labor en juego?
Con Juan, ya desde el año pasado y a inicios de esta temporada, hemos puesto mucho énfasis en mejorar ese aspecto. Tenemos que llegar al área y ser capaces de dar un buen pase para que los delanteros puedan anotar. Al final, se nota mucho la diferencia cuando el delantero solo tiene que hacer su trabajo, que es rematar en el segundo palo. Da mucho al equipo, es lo que me pide Juan y en lo que estoy intentando mejorar.
Viene de una familia que lleva el hockey en las venas. ¿Cómo fue crecer junto a su hermano, Eloi, con un stick en la mano?
Mi padre es quien nos hizo empezar a vivir el hockey. Él jugó también en la OK Liga, fue nuestro referente. En casa teníamos una terraza y jugaba allí con mi hermano y mi padre. Al final, eso ha sido fundamental para el nivel de hockey que tenemos. Lo hemos vivido desde pequeños, es lo que nos gusta y lo que queremos hacer.
Crecieron juntos. ¿También se motivaron el uno al otro en el proceso?
Sí, nos llevamos dos años, es poca diferencia. Siempre hemos jugado juntos. Entrenábamos juntos en el club. Fue una forma de mejorar. Entrenar juntos tantas horas fue lo que nos dio esta competitividad.
Y ahora se baten en lo alto de la OK Liga, cada uno con su equipo, con el Igualada, la casa de ambos.
Ya lo vivimos así el año pasado, cuando jugamos la final del playoff. Al final, tenemos que estar orgullosos de todo el trabajo que hicimos y lo que sacrificamos a lo más alto. Es el objetivo que tenemos ambos. Somos familia, pero en la pista ambos queremos ganar y darle lo mejor a nuestro equipo.
En esta OK Liga parece que no falla ninguno de los tres competidores por el liderato. ¿Pesa la presión de que los rivales no fallan para seguir ahí arriba?
Al final, la presión es lo que nos hace mejorar. Al principio de temporada tuvimos algunos partidos un poco malos. Recuerdo el empate en casa contra el Shum, el de Sant Just y la derrota en Igualada. Queremos competir para estar arriba, aunque luego dé igual porque hay un play off, es importante para ganar moral estando arriba del todo. Esa presión la convertimos en motivación para competir y mejorar.
Es un vestuario en el que hay varios veteranos como Toni, Nuno, Dava o César, pero también jóvenes como usted. ¿Qué aprende de esa mezcla de perfiles?
Los jóvenes aportamos nuestras ganas y nuestra ambición y los veteranos nos dan esa experiencia, esa calidad que ellos tienen. Por mucho que nosotros queramos correr más, es importante encontrar la pausa en el partido. Eso es lo que nos dan ellos.
Y ese músculo que hace falta en partidos importantes de liga y Champions.
Sí, al final, cada uno ofrece lo mejor que tiene. Somos nueve, cada uno quiere aportar un poco. Si todos estamos en nuestra mejor versión, somos un equipazo.
¿Cómo ve su futuro en el Liceo?
Lo más importante es acabar la liga este año, ir al play off, hacer el mejor papel posible en Champions. La Copa del Rey es un título muy bonito, tenemos muchas ganas de ganarlo.
Quiere ganar un título aquí.
Sería muy bonito. El año pasado estuvimos en la final del play off. Perdimos en semis de la Copa del Rey y nos quedó la espinita porque es una competición fácil de perder, pero también más fácil de ganar. Es una competición de un único partido, si tienes un buen día puedes ganarlo. Seguro que va a estar muy disputada y será muy bonita.
¿Cómo se sintió cambiando los patines de ruedas por los de hielo por un día?
Yo por suerte ya había patinado de pequeño en mi ciudad. Alguna vez había ido a patinar. Es cierto que con stick y pelota no lo había hecho nunca. La superficie desliza muchísimo más y la bola va más rápido. Fue una experiencia divertida con el equipo. Estuvo bien para acabar el año con los compañeros.
¿Un deseo personal para lo que queda de temporada?
Sobre todo, que no haya lesiones. Viendo cómo está el mundo del deporte, con lesiones muy duras, esperemos no vernos afectados en el Liceo. Luego, competir al máximo por todo. Así, algún título puede caer.
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