Baloncesto | Primera FEB
Oviedo, una pesadilla que ya no asusta al Leyma Coruña
La escuadra naranja solo ha ganado 2 de los 13 duelos que ha disputado en la ciudad asturiana en Primera FEB | Esta temporada, el conjunto ovetense ha trasladado sus partidos como local de Pumarín al Palacio de los Deportes

Paul Jorgensen entra a canasta en el partido entre el Leyma y el Oviedo de la primera vuelta en A Coruña. / CASTELEIRO
Hubo un tiempo en el que la simple mención de Pumarín helaba la sangre del Leyma Básquet Coruña. Un periodo oscuro extendido en el tiempo, un mal sueño del que el conjunto naranja no era capaz de despertar por más que lo intentase. La maldición de la entidad coruñesa en Oviedo se prolongó durante más de una década, once largas temporadas en las que el Leyma solo consiguió doblegar al cuadro ovetense a domicilio en dos de las 13 ocasiones en las que saltó a la pista en Asturias. Una mala dinámica, quebrada en la temporada del ascenso a ACB, que este sábado (19.00 horas, LaLiga+) los pupilos de Carles Marco tratarán de desterrar para siempre.
El Leyma y el Oviedo coincidieron en la LEB Oro (actual Primera FEB) de manera ininterrumpida entre las campañas 2013-14, cuando el conjunto asturiano ascendió de LEB Plata, y la 2023-24, cuando el coruñés dio el salto a la máxima categoría por primera vez en su historia. En ese tiempo, los equipos y las aficiones forjaron una rivalidad que derivó en algunos de los duelos más recordados de la historia moderna en ambas ciudades. El Oviedo se impuso por la mínima en la primera visita naranja a Pumarín en la categoría (80-78) y, sin saberlo, estrenó una racha que atormentó a A Coruña durante los diez años posteriores.
No importaban ni el momento, ni las plantillas, ni los objetivos que cada club defendiese en el instante de batirse en duelo en suelo asturiano, el resultado siempre era el mismo: triunfo para los locales. El Leyma, con un bloqueo que ya se intuía psicológico, se hacía pequeño en Oviedo y desechaba una oportunidad tras otra de revertir la situación. Hasta nueve choques estuvo sin ganar, un club al que parecían temblarle las piernas antes incluso de subirse al autobús.
Dos oasis en el desierto
Para celebrar la primera alegría coruñesa en el pabellón ovetense, la Familia Naranja tuvo que esperar al play off de ascenso del curso 2020-21, el posterior a la pandemia. La escuadra de Sergio García venció 69-70, con una canasta de Zach Monaghan a falta de dos segundos para el final que la clasificó para las semifinales de la fase y puso la primera piedra para empezar a derribar la muralla ovetense. Pero el Oviedo se repuso de aquel mazazo y volvió a castigar al Leyma de inmediato. Los dos siguientes enfrentamientos, en las temporadas 2021-22 y 2022-23, se resolvieron con victorias asturianas y decepciones gallegas.

Zach Monaghan, en un partido en Riazor durante su estancia en A Coruña / Carlos Pardellas
Todo volvía a la normalidad. Hasta que pisó Pumarín un equipo extraordinario, decidido a romper todas las barreras históricas del club coruñés. Bajo los mandos de Diego Epifanio, el Leyma conquistó, por fin, su plaza más negra el 27 de abril de 2024. Con el ascenso en el punto de mira y a falta de tres jornadas para alcanzar el sueño de la ACB, el cuadro naranja espantó todos sus fantasmas con un triunfo en la prórroga en el que demostró madera de campeón. No fue un encuentro plácido, ni cómodo, ni especialmente acertado para los coruñeses que, con todos los focos apuntando en su dirección, supieron gestionar la presión y quemar el meigallo en un tiempo extra de infarto en el que Jakovics, Barrueta y Huskic dieron un paso adelante para imponer una nueva ley. Y, de paso, encarrilar el billete a la élite.
Cambio de escenario
El Leyma quiere hacer de aquella victoria el punto de partida para un nuevo reinado en Asturias. Este sábado, el equipo de Carles Marco, también empeñado en entrar en los libros de historia naranja, tiene la oportunidad de dar un portazo al embrujo y volver a Galicia con un valioso triunfo, tanto en lo deportivo como en lo moral. El duelo, eso sí, perderá uno de sus actores principales: Pumarín.
Desde el inicio de este curso, el Alimerka Oviedo se viste de corto como local en el Palacio de los Deportes de la ciudad. Apenas dos kilómetros separan las instalaciones, pero el paso adelante que ha supuesto para el club ya se hace notar. El equipo que dirige Javi Rodríguez roza una media de 5.000 asistentes por partido, una de las más elevadas de toda la Primera FEB. Este sábado, con el morbo de la visita de un viejo conocido convertido en líder intratable, el recinto se convertirá en caldera para intentar desequilibrar al Leyma y volver a demostrar que Oviedo es territorio vetado para la felicidad naranja.
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