Hockey sobre patines
3-3 | 'Súper Paiva', al rescate del Liceo
El portugués fue clave para empatar con el Igualada, con dos goles y una asistencia en la primera mitad | Riazor continúa invicto y el cuadro verdiblanco suma trece duelos sin perder en liga

3-3 | 'Súper Paiva', al rescate del Liceo / Casteleiro
Hay días brillantes y otros en los que hay que picar piedra. Al Liceo le tocó lo segundo para sacar algo positivo frente al Igualada en el Palacio de los Deportes (3-3). El conjunto de Marc Muntané tomó la delantera en varias ocasiones y soñó brevemente con volver a ser verdugo de la escuadra liceísta, pero no contó con el factor Paiva. El portugués, disfrazado de héroe sobre patines, lideró la reacción verdiblanca en uno de sus mejores partidos con la elástica colegial con dos goles y una asistencia antes del descanso. En la segunda mitad, pese a que los pupilos de Juan Copa hicieron méritos para vencer, se toparon una y otra vez con la muralla arlequinada y tuvieron que conformarse con un punto de mucho mérito frente al segundo clasificado de la OK Liga.
Todavía no se había sentado todo el mundo en su butaca y Arnau Martínez y Blai Roca ya habían realizado sus primeras intervenciones de mérito. Era un partido grande, pero a Riazor le costó entrar en calor. La afición del Igualada, representada por un grupo de veinte aficionados, llevó la voz cantante en los compases iniciales del encuentro. Esa energía se transmitió a la pista, donde el conjunto de Marc Muntané encontró premio primero en una contra transformada por Matías Pascual (0-1). Al Liceo le costaba ser preciso en los metros finales. Cervera lo intentó desde lejos un par de veces, Carballeira no golpeó bien un rechace y Dava, Jacobo y Saavedra tampoco estuvieron acertados.
Tanto fue el cántaro a la portería rival que terminó rompiendo. Nuno y Dava presionaron en la media pista, robaron y el capitán dejó solo al portugués ante Arnau. Paiva, especialista en hacer parecer sencillas las cosas difíciles, rubricó la igualada con sangre fría (1-1). Abrazo colectivo con Toni Pérez y a seguir. El Liceo, sin embargo, seguía sin encontrar la tecla correcta y el Igualada, que no necesita mucho para hacer daño, aprovechó una contra para adelantarse de nuevo a través del stick de Joel Roma. La cuesta se empinó aún más cuado Pascual, veterano y con matrícula de honor en pillería, giró ante Saavedra y se fue al suelo con los brazos en alto. Penalti. Bars, con un disparo certero, encajó la bola en la escuadra de Blai (1-3).

Blai Roca, ante Roger Bars en el penalti anotado por el cuadro catalán. / CASTELEIRO
Los jugadores verdiblancos se conjuraron y reorganizaron sus ideas, pero el Igualada defendía muy junto y muy sólido, sin resquicios para los intentos locales, que rebotaban una y otra vez en camisetas arlequinadas. Arnau sacó con la cara un potente disparo de Dava y un mano a mano de Paiva, pero el portugués, decidido a tirar del carro, firmó el segundo tanto local entre una marea de rivales (2-3). Alguna tenía que entrar, era una cuestión de estadística.
El gol dio alas a un Liceo que voló hacia la meta catalana. Dava, Jacobo y César probaron la resistencia visitante inmediatamente después y fue Copa el que encontró premio, tras una gran asistencia de un Nuno pletórico para poner las tablas antes del paso por los vestuarios (3-3). Carácter, tesón y talento para devolver el partido a la casilla de salida. Todavía hubo tiempo para que saltasen las chispas antes del intervalo. Tanto en la pista como la zona técnica, se sucedieron los reproches y las tanganas después de que el stick de Dava volase por los aires partido en dos y Biel Llanes estampase contra la valla a Jacobo Copa. El rifirrafe no se quedó ahí, sino que se extendió al final del encuentro, cuando los aficionados visitantes increparon y se encararon con los jugadores colegiales en uno de los momentos de mayor tensión del curso que, afortunadamente, se saldó sin consecuencias graves.
Voluntad insuficiente
La segunda mitad prometía emociones fuertes y empezó exactamente igual que había terminado la primera: con el equipo verdiblanco volcado sobre la portería arlequinada. El Liceo se había olvidado de las dudas y quería más, decidido a dejar los tres puntos en casa. Mordía en cada bola dividida y acosaba a Arnau desde todos los flancos. Dava, Nil, Nuno, Jacobo, César. Todos lo intentaban, sin fortuna. El Igualada, visiblemente agobiado, atravesaba su peor momento del partido, pero resistía con la cabeza alta las embestidas coruñesas.
A pesar del dominio, el crono corría con el empate grabado en el luminoso. Torres y Paiva asumieron el peso del ataque, mientras Blai sostenía al equipo atrás en los acercamientos visitantes. Carballeira y Jacobo fallaron dos cara a cara con Arnau por centímetros. El cuadro de Muntané se había resignado a agazaparse atrás y correr cuando tuviese la ocasión, conforme con el rol y a la espera del transcurrir del tiempo. El marcador no se movió y los veinticinco minutos concluyeron tal y como habían empezado: con 3-3 y un punto para cada equipo. El Liceo cortó su racha de victorias y la dejó en doce consecutivas, pero acumula 13 duelos ligueros sin perder y mantiene la imbatibilidad del Palacio de los Deportes en lo más alto de la clasificación.
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