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Hockey sobre patines

Tensión en Riazor: Los aficionados del Igualada se encaran con la plantilla del Liceo

El partido termina en 'tangana' después de que los seguidores visitantes amenazasen a los jugadores verdiblancos | Una agresión a Tombita es el desencadenante

Tombita cae durante el partido ante dos jugadores del Igualada

Tombita cae durante el partido ante dos jugadores del Igualada / CASTELEIRO

A Coruña

Toda la intensidad que se vivió en el parqué durante el Liceo-Igualada (3-3) de este domingo en Riazor se trasladó, en el mal sentido, a la grada una vez finalizó en encuentro. Durante la habitual vuelta de honor que los jugadores liceístas dan alrededor de la pista al final de cada duelo en casa, para saludar a su gente y agradecer el apoyo de la masa social verdiblanca, los aficionados catalanes desplazados hasta A Coruña (entre 20 y 30) increparon a la plantilla colegial.

Varios jugadores del Liceo, como César Carballeira, Tombita, Blai Roca, Dava Torres o Martín Rodríguez, recriminaron su actitud. La discusión parecía quedarse en el plano verbal, pero uno de los seguidores rivales burló la seguridad, accedió a la entrada a la pista y se encaró con César y Tombita, a quien llegó a agredir. La plantilla verdiblanca reaccionó y salió en su defensa. Se formó el caos en el acceso al Palacio de los Deportes, en una tangana donde hubo intercambio de golpes y, sobre todo, muchas recriminaciones y palabras cruzadas. «Esto es lo que vivimos allí cada semana», exclamaba en el momento del roce Juan Copa, en referencia al trato hostil y extremo que la escuadra coruñesa encuentra en muchos pabellones de Cataluña.

«Lo que pasa en la grada no tiene perdón. A Riazor puede venir cualquiera tranquilamente con sus hijos, ver el partido, hablar con los jugadores... Es maravilloso. Pero llega esta gente, que debería dedicarse a animar a su equipo y no meterse en más historias, y ocurre esto. Lo pasamos por ahí en pistas más pequeñas. A veces lo decimos y parece que nos estamos quejando, pero es la realidad», lamentó después el técnico liceísta, más tranquilo en sus declaraciones post partido.

Finalmente, y tras cinco minutos de máxima tensión, las pulsaciones bajaron y, entre Dava Torres, Antón Boedo (director deportivo de la entidad) y el personal de seguridad consiguieron calmar las aguas. Los aficionados del Igualada se marcharon escoltados y los jugadores locales, junto a los aficionados colegiales que todavía quedaban en Riazor, se fueron al vestuario sin mayores consecuencias, tan enfadados como sorprendidos por ser atacados en su propia casa.

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