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82-77 | Paul Jorgensen rescata al Leyma de entre las tinieblas

El americano enciende el interruptor después de que su equipo se pasase casi cinco minutos sin anotar tras el descanso y malograse una ventaja de quince puntos

Jorgensen celebra uno de sus la nzamientos con una grada del Coliseum entregada al norteamericano. | FIRMA

Jorgensen celebra uno de sus la nzamientos con una grada del Coliseum entregada al norteamericano. | FIRMA

Carlos Miranda

Carlos Miranda

A Coruña

Un Jorgensen estelar, con un Joe Cremo de ayudante, rescató al Leyma de un mal día en la oficina que acabó convirtiendo en la vigésima cuarta victoria de la temporada. Así son las apisonadoras, que hasta en las veladas en las que el aro escupe los lanzamientos o en las que cuesta bajar la cadera para defender más y más, responden a las exigencias y meten otro triunfo en la buchaca. Los porcentajes de tiro fueron paupérrimos y el equipo coruñés se agarró entonces a las individualidades (19 puntos de Jorgensen) y a las segundas oportunidades porque destrozó al Cartagena en el rebote (42-26).

El inicio del duelo le pilló al Leyma a contrapié. Son muchos partidos, es una exigencia durante meses mantenida. El 0-6 fue un aviso que pronto lo captó el grupo de Carles Marco y en nada le dio una respuesta coral que llevó el duelo al 18-11. Joe Cremo, desde el perímetro, y Diop y Thiam se hicieron fuertes en la pintura. También hizo lo suyo Barro con una transición, reverso y mate que levantó de sus asientos al público del Coliseum y que puso el 25-13. Puro rock and roll, puro Leyma. El primer cuarto finalizó con el maquillaje visitante. 25-18.

Mus Barro busca entrar a canasta. | IAGO LÓPEZ

Mus Barro busca entrar a canasta. | IAGO LÓPEZ

No sería el último. Porque el Leyma empezó como un tiro con un 8-0 que puso el 33-15. Parecía todo hecho, a punto de quebrarse. La indolencia visitante invitaba a créerselo. Pero a partir de ahí el equipo naranja se deshizo y a Carles Marco ya no le gustaba lo que veía. Llegó a estrecharse el marcador hasta el 38-32 y en esos derroteros siguió hasta el intervalo: 43-37. Había que rascar, había que ganarse el triunfo. Nadie iba a entregar la cuchara. Caio, Cremo y Jacobo eran los más prolíficos anotadores, sin excesos. En el Cartagena castigaba Webster. El acierto era el justo.

El abismo

Si ya no había habido excesivas luces en el ataque del Leyma hasta entonces, el apagón tras el descanso fue absoluto. Casi cinco minutos sin anotar, dos travesías en el desierto para un equipo como el Leyma al que le brotan los puntos de las manos. De los quintos puntos arriba pasó a los cinco abajo (43-48). Carles Marco pidió un tiempo muerto después de un 0-11 de salida y, a la vuelta, Jorgensen le dio al interruptor y todo brilló y volvió la alegría. Diez puntos casi seguidos del norteamericano para volver a poner por delante a su equipo. El punto de inflexión, el 55-53, llegó con un triple tras un pase magistral por la espalda de Caio Pacheco. Atrás quedaba la zona de 2-3 que se le había atragantado a los coruñeses y la rebelión encabezada por Garuba, Webster y Polinice. Al final del cuarto, 62-57, progresaba adecuadamente. Más con ese triplazo de diez metros y sobre la bocina de Dídac Cuevas. Marca de la casa, showtime naranja.

En el último cuarto todo empezó a rodar para el equipo naranja, mientras el aro ya no era tan condescendiente con un Cartagena que se pasó más de tres minutos sin anotar. No se fue del partido, pero ofrecer resquicios es prácticamente firmar un acta de defunción ante el equipo de Carles Marco. Pronto puso tierra de por medio, se fue por encima de la barrera psicológica de los diez puntos, mientras su rival se agarraba al duelo, aunque de una manera ficticia. Cremo sentenció el choque a menos de un minutos y el Cartagena tuvo tiempo de echarle un poco de corrector hasta el 82-77. La victoria 24 está en el bolsillo, que pase el siguiente.

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