Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista | Blai Roca Portero del Liceo

Blai Roca: "Soy portero porque me gustaba disfrazarme de pequeño"

El guardameta, sobre el partido clave de Champions frente al Oliveirense: "Ya tendríamos que estar clasificados, pero tenemos que apretar un poquito más porque este esfuerzo tiene recompensa"

Blai Roca posa con su careta en una de las porterías del Palacio de Riazor.

Blai Roca posa con su careta en una de las porterías del Palacio de Riazor. / Casteleiro

Daniel Abelenda Lado

Daniel Abelenda Lado

A Coruña

Blai Roca (Barcelona, 1997) no tiene motivos para arrepentirse de la decisión que tomó el verano pasado al embarcarse en el proyecto del Liceo. El meta se ha convertido en el seguro de las porterías del Palacio de Riazor y quiere vivir un momento de trance bajo palos para ayudar al equipo a meterse en la final a ocho de la WSE Champions League, este jueves (20.30 horas) frente al Oliveirense.

Se acerca al final de su primera temporada en el Liceo. ¿Se cumplen las expectativas que tenían al venir a A Coruña?

Me siento muy bien, acogido tanto por la afición como por el club y el equipo. Creo que hemos formado un grupo superbueno. Tenemos ganas ya de afrontar esta recta final. Este jueves nos vamos a Oliveira que es que nos lo jugamos todo. Nos merecemos estar en la final a ocho por la Champions que hemos hecho. Estoy convencido del trabajo que venimos haciendo y confío en que lo vamos a sacar.

¿Sienten esa presión positiva de depender de sí mismos para clasificarse?

El Liceo exige estar en la final a ocho, exige competir todos los títulos sin ser favoritos a nada, pero sí competirlos. Con la presión de cómo hemos hecho el trabajo, tenemos la potestad de saber que, si ganamos, nos lo llevamos. E, incluso, empatando. Aun así, está la presión de ir a Portugal, donde es difícil jugar porque los arbitrajes, a ellos, les permiten una barbaridad. Aun así, tenemos confianza por el trabajo hecho durante toda la Champions y toda la liga.

¿Debe guiarles ese gen competitivo?

Hemos competido todos los partidos, creo que es un equipo supercompetitivo. Salvo el día del Igualada, nunca nos hemos ido del partido. Tenemos esa chispa de estar siempre dentro. No tenemos que esperar los resultados de los otros, nosotros solo nos focalizamos en trabajar, hacer nuestra faena y, una vez hayamos ganado, ya miraremos en qué posición estamos. Creo que ganando certificamos, como mínimo, la tercera plaza, a la espera de lo que haga el Sporting, pero lo más importante es clasificarse. Después, es un formato de Copa del Rey en el que se iguala todo a un partido.

Al Liceo ya le funcionó bien ese formato esta temporada.

Planteamos los partidos de forma perfecta. Aquí tuvimos partidos en los que nos empataron en los últimos dos minutos. Ya tendríamos que estar clasificados, pero tenemos que apretar un poquito más porque este esfuerzo tiene recompensa. Es un título muy chulo y vamos a competirlo con muchas ganas.

Los porteros no marcan goles, pero también pueden decidir este tipo de partidos.

Es una figura muy importante. Al final, es un deporte en el que se llega mucho a portería. Si un portero para mucho, no te vas a ir del marcador aunque no estés jugando tan fluido. Espero que me salga bien y esté enchufado porque, como mínimo, tendremos la posibilidad de competir y estar dentro del partido todo el rato.

¿Los porteros están locos o son solo unos incomprendidos?

Yo no creo que estemos locos, aunque, evidentemente, hay alguno que sí. Yo me considero normalito. Es un tema de concentración, estás tú solo. Con los años vas ganando un poco más de confianza y de tranquilidad. Lo relativizas todo un poco y piensas ‘yo puedo fallar, igual que un jugador puede fallar un pase o un gol’. Es una figura jodida y es difícil, pero es chula también. Se sufre en solitario, pero la recompensa cuando estás fino es superior a un gol.

¿Siente esos momentos de trance?

Hay partidos en los que se nota esta sensación. Dices ‘hoy lo acierto todo’, sientes que mides dos metros y medio, no el 1,70 que mido yo. Espero tener ese día enchufado este jueves. Si no lo tengo estelar, como mínimo que sea correcto para ayudar al equipo, que es lo más importante, para pasar.

¿Siempre tuvo la vocación de portero?

La explicación es un poco ridícula. Cuando tenía 5 años, en mi equipo no había portero. A mí, de pequeñito, me gustaba disfrazarme. Y como veía que se ponían la pechera, las guardas y el caso, decidí que yo también quería ponérmelo todo. Así empecé y, como se me fue dando bien, ya me quedé. No es una posición muy agradecida de puertas hacia fuera, pero tiene una recompensa muy bonita. En el Liceo sí que me lo reconocen todo, y eso también te da confianza para seguir al pie del cañón. Si las temporadas no van bien o el portero no está fino, siempre es el primero que pilla.

El Palacio ha jaleado varias de sus paradas esta temporada como un gol más.

Me siento muy querido por la afición y por el equipo. Me parece muy divertido jugar aquí. Todo el mundo te conoce, haces una parada y la gente ruge contigo. Yo soy un portero agresivo, tengo más carácter y estoy muy activo. Me motivo e intento motivar al resto de jugadores. Hemos encontrado ese rol que nos da ímpetu, ese carácter ganador, ese ADN del Liceo que tanto se dice y que, hasta que no llegas aquí, no ves.

En los tiempos muertos, el portero va a hablar siempre con su compañero en el banquillo. ¿Qué importancia tiene Martín Rodríguez para usted y para el vestuario?

Tener un compañero como Martín es muy importante porque te reconforta en todo lo que haces. Aparte, te ayuda con cosas que se te pueden escapar durante el partido porque, al final, pasan muy rápido. Él las ve mejor desde fuera. Además de lo buena persona y lo buen compañero que es, me ayuda absolutamente en todo. Me dice ‘ojo, que este tío está mirando mucho a ese palo, tira mucho allí…’ Nos entendemos, es una posición muy específica. Yo he tenido muy buenos compañeros de portería, pero Martín es un diez. Estoy muy agradecido de haberme encontrado con él, de que me haya ayudado tanto a entrar en el vestuario. Tengo confianza plena en él porque es un porterazo. Me siento muy feliz de haber podido compartir este año con él y es una pena que nos deje.

¿Le reconfortan los resultados de esta temporada en su decisión de haber firmado por el Liceo?

La decisión estaba bien tomada, aunque no nos fueran tan bien las cosas. Es verdad que ver esto, te reconforta más. El proyecto me convenció una barbaridad cuando me lo plantearon y, ahora, se confirma que está funcionando. Aparte de eso, hemos formado un grupo muy bonito y muy fuerte. El hecho de estar viajando cada dos por tres y pasar tanto tiempo juntos, como una familia, es único.

¿Fue un cambio grande respecto al Noia?

Totalmente. Lo bueno que tienen aquí, en A Coruña, es que prácticamente toda la gente vive en la ciudad. Aquí podemos hacer planes con el equipo, aunque seamos tres o cuatro porque hay gente que no puede en ese momento. En Cataluña, yo estaba a una hora del Noia y era más difícil. Acababa de entrenar y me iba. Como yo, había mucha gente más, así que era más difícil cuadrar un momento. Aquí tenemos un grupo de diez, así que estoy muy contento con la decisión que tomé el año pasado.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents