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Fútbol sala | Segunda B

El 5 Coruña se sobrepone a la inexperiencia y aprueba en su primer año en Segunda B: «El miedo a descender nos motivó para saltar a la pista con más ganas»

Firmó la permanencia el pasado fin de semana, tras ganar al Vilalba y la derrota del Coruxo

El vestuario y el cuerpo técnico reconocen que hubo un punto de inflexión: «El partido en Valladolid lo cambió todo»

Llega el turno de los despachos: «Queremos que siga toda la plantilla para disfrutar de un año de crecimiento»

Álex López, Diego Tojo, Javi Puertas y Toochy González, en la sede del 5 Coruña.

Álex López, Diego Tojo, Javi Puertas y Toochy González, en la sede del 5 Coruña. / CASTELEIRO

A Coruña

El 5 Coruña por fin puede soltar la calculadora. Después de un curso «complicado», por ser el estreno de la entidad (y de muchos de sus jugadores) en Segunda B, los pupilos de Toochy González y Pachi Fernández confirmaron el pasado sábado su permanencia en la categoría nacional con un sufrido triunfo sobre el Vilalba (5-4). «Llevábamos muchas semanas haciendo matemáticas, ya nos salían los números por las orejas», bromea Diego Tojo, capitán de la escuadra rojilla. El objetivo no dependía solo de ellos: necesitaban vencer su encuentro y esperar un tropiezo del IES Coruxo o el Valladolid. El favor se lo hizo el Concello de Begonte, sin puntos, colista y ya descendido, que logró su primera victoria del año frente al cuadro vigués y selló la salvación coruñesa. «Le mandé un mensaje al entrenador [del Begonte] para felicitarlo nada más terminar el partido y me respondió: 'Venga, Pachi, que no os vamos a durar toda la vida'», explica Fernández, en tono de humor.

El duelo frente al cuadro lucense fue un fiel reflejo de la campaña en general del 5 Coruña. «Sufrimos hasta el final, casi nos empatan en el último minuto», asegura Tojo. «Tuvimos la pizca de suerte que nos faltó durante la temporada, ya era hora de que nos tocase a favor por una vez», comenta Toochy González.

En la unión está la fuerza

El éxito del 5 Coruña se cocina de puertas para dentro, de manera interna. La entrega de los jugadores sobre la pista se forja, semana a semana, en el vestuario y la gestión del grupo. «La clave está en el compromiso. Venimos siempre a entrenar, nos ayudamos y nos apoyamos entre todos», apunta Javi Puertas, que ya había jugado en Segunda B con anterioridad. Precisamente, su experiencia previa le permite detectar también los puntos débiles de la plantilla: «Lo que nos penalizó, a veces, fue la poca madurez del equipo en la categoría. El año pasado lo ganamos casi todo en Tercera y el salto sorprendió a más de uno». Álex López, uno de los novatos, coincide con él: «No es solo el físico o la calidad, es que el ritmo de partido es mucho más alto». Los jugadores reconocen que hubo ciertos «momentos de miedo» al verse en la zona roja, pero eso los «motivó mucho más» para «salir a la pista con más ganas».

Gandoy celebra un gol en Novo Mesoiro.

Gandoy celebra un gol en Novo Mesoiro. / Iago Lopez

«Si tuviese que definir al vestuario en tres palabras, la primera sería Pachi [Fernández], porque el grupo que tenemos es gracias a él; compromiso, porque nos matamos a entrenar cada semana; y garra, porque empezamos perdiendo los primeros partidos, pero no tiramos la toalla en ningún momento», indica Tojo. Fernández, por alusiones, añade una más: «Identidad, por su manera de competir cada semana, en cada entrenamiento. A veces [el cuerpo técnico] nos quedamos mirando la sesión y es hasta emocionante».

Altos y bajos

Con la permanencia en la mochila, es tiempo de mirar atrás y hacer balance. «La temporada es difícil por la exigencia de la Segunda B, pero es increíblemente buena por nuestra parte. Llegamos a la última jornada con 40 puntos, a nueve del cuarto clasificado, es una locura», añade Pachi Fernández, que destaca que el equipo terminó en «números de rozar Copa de España o play off».

Los entrenadores consideran que hubo un claro punto de inflexión: el partido a domicilio frente al Valladolid. «Era, probablemente, nuestra primera final. Si perdíamos, nos metíamos demasiado en el pozo. Puertas y los capitanes tuvieron la idea de conjurarse y reunieron a la plantilla en el club, sin staff. Hablaron todo lo que tenían que hablar, cosas que todavía no sabemos, y la magia que se vivió en Valladolid lo cambió todo».

El camino rojillo ha sido arduo, pero no lo han hecho solos. «Si me tengo que quedar con un momento, me quedo con la asistencia en Novo Mesoiro la semana pasada. Coincidía con el Dépor y no cabía un alfiler en el pabellón, nos animaron desde el minuto uno», reflexiona Tojo. «El partido se jugó en la pista y en la grada. Estaban familiares, amigos, gente del club... Eso es lo mejor, ver que los niños de la base que nos ven como si fuésemos ídolos», agrega Álex.

Iago Calvo pugna por un balón en el partido ante el IES Coruxo.

Iago Calvo pugna por un balón en el partido ante el IES Coruxo. / Iago Lopez

Broche de oro antes de las vacaciones

Al 5 Coruña todavía le queda una cita en el calendario, la jornada final ante el Salamanca (sábado, 18.30 horas). «Si queremos ser justos con la competición, no podemos tirar esta semana a la basura. Debemos ir a competir e intentar ganar y, si no lo hacemos, que no sea porque no dimos nuestro 150% en la pista», señala Toochy.

El punto y final de la liga no implica el punto y final de la campaña. Ahora, el trabajo se traslada a los despachos: «Tenemos que ver donde están las fortalezas y las debilidades y sentarnos con los jugadores a cerrar la plantilla. La prioridad es que continúen todos los que se han comido el primer año de sufrimiento y puedan continuar en el de crecimiento. Hay que empezar a pensar en el ascenso a segunda», bromea el técnico.

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