Hockey sobre patines
Martín Rodríguez, portero del Liceo: «Jacobo Copa y Bruno Saavedra están destinados a llegar muy lejos, a recoger el testigo que dejamos Dava Torres, César Carballeira y yo»
El guardameta coruñés se retira a final de curso, pese a que la intención del club era renovarlo: «El año pasado me hubiese gustado jugar un poco más para devolverle a la gente el cariño que me ha dado»
Señala la buena salud de la entidad verdiblanca, dentro y fuera de la pista: «Ahora nos reconocen por la calle y la grada nos corresponde, eso nos obliga a ganar títulos»

Martín Rodríguez, en la grada del Palacio de los Deportes de Riazor. / GUS DE LA PAZ
Vive sus últimos meses como jugador del Liceo. ¿Cómo lleva la temporada?
Muy bien, con Blai [Roca] todo es muy fácil. He tenido la gran suerte compartir la portería del Liceo con quien la he compartido: Xavi Malián, Carles Grau y Martí Serra. Pero es verdad que, como este es mi último año, todo es más sentimental y me siento afortunado de tener a Blai. La gente me dice que tengo que jugar más y yo sé que doy el nivel y que entreno bien, pero es que el tío que tengo delante es un fenómeno. Es así. Es el portero titular de la selección española, que ya me pasó con Mali y con Carles, y hay que ser conscientes de ello. Como ya lo he vivido, para mí no es algo nuevo y no sufro por ello.
En el partido del pasado sábado frente al Lleida sale usted a parar un penalti y, al terminar, Blai lo busca para abrazarlo antes que a nadie. ¿Ese gesto define su relación?
Sí y esa conexión se da muy pocas veces. Es una posición de mucha responsabilidad, muy específica, y nadie más del equipo pasa por lo mismo que pasamos nosotros. De hecho, la tarjeta azul que le sacan es por intentar darme un abrazo antes de que yo entrase en la pista (se ríe).
Detuvo la pena máxima del Lleida y estuvo varios minutos supliendo la ausencia por sanción de Roca. ¿Cómo vive esos instantes en partidos de tanta tensión?
El tema del penalti lo decidimos Blai y yo sobre la marcha. Hablamos, le pregunté si iba yo y me dijo que si estaba seguro, entrase. Juan [Copa] no sabía nada, pero lo bueno que tiene es que tanto él como Willy [Domínguez] nos dan libertad absoluta a los porteros. Nos dijeron que adelante. También es cierto que cuando entré y vi que cambiaban de lanzador dije 'uy, a ver que pasa'. Al final, lo lanzó el tercero [Martí Gabarró] que sabía a donde iba a tirar, a él lo tenía estudiado (se ríe). Tanto el otro día como el del Bassano estaba muy tranquilo, aunque también es verdad que, si paras el penalti, la tensión es diferente. El tres contra cuatro lo entrenamos todos los días y claro que te pueden meter un gol, pero no pasa nada. Ahora lo llevo mejor, con más naturalidad que antes. Será que soy más viejo (se ríe). Pero también tengo buenos defensas, no hay queja.
El Liceo está obligado a pelear por todos los títulos, pero creo que nos estamos metiendo en una dinámica en la que necesitamos ganar algo cada año
¿Cómo toma la decisión de colgar las guardas?
Son etapas. El hockey ya no me va a dar más de lo que me ha dado hasta hoy, entonces así es más fácil. Tenemos gente por detrás que se merece entrenar y jugar con el primer equipo y creo que para mí ya está. Lo maduré mucho el verano pasado y decidí agotar mi contrato esta temporada. El club me dijo que quería renovarme, que me quedase, pero hasta aquí. Me llevo el cariño de todo el mundo y todos los amigos que he hecho en este tiempo, que son muchos. Cambio, sin ningún problema, todos los títulos por las personas que he hecho.
¿Por dónde pasa su futuro a corto plazo?
Estoy opositando. Después de hacer Derecho, la idea es pasar el examen y estoy comprometido con ello. El año pasado ya me quedé a un punto con seis del corte final y ahora quiero saltar sin red, sin el seguro del Liceo por detrás.
¿Le queda alguna cuenta pendiente?
Me hubiera gustado, sobre todo el año pasado, haber jugado un poco más. Es lo que me queda. Me fui a jugar fuera, gané campeonatos, copas... Pero sí que es verdad que me voy un poco con esa espina, de saber que le había podido dar algo más a la gente, porque ellos a mí me lo han dado todo. No tengo problema en decirlo, ni es un ataque contra nadie, porque todo el mundo sabe que lo pienso. Y, a lo mejor, también me habría gustado haber jugado en Portugal.
Juan Copa dice que el hockey del Liceo se asemeja más al portugués que al catalán. ¿Lo ve así?
Sí, totalmente. Aquí pecamos de ser los matones de discoteca, que son palabras textuales que escuchamos el año que ganamos la OK Liga y esta misma temporada. Y es verdad. Somos un equipo físico y bruto, pero no creo que seamos sucios. Corremos todo el tiempo, vamos a chocar y chocamos, no hay más. En ese sentido, somos muy pesados. En cambio, el esquema catalán es más ordenado, superbonito de ver a nivel estratégico, pero no es lo que tenemos aquí. A nosotros nos gusta ir a portería, nos gusta el rock and roll. Es el ADN liceísta.
Martín Rodríguez, César Carballeira y Dava Torres. Un tridente que, junto a Juan Copa, ha representado la idiosincrasia liceísta en la última década. ¿Qué significan para usted?
Dava y César son mi vida deportiva. César algo más, porque estudiamos juntos en el colegio, pero con Dava, desde que llegó en la etapa infantil, hemos sido inseparables. No puedo decirlo de otra forma, son mi todo en el hockey sobre patines.
Se marcharán dos de ustedes [Martín y César], pero llegan otros por detrás, como Jacobo Copa o Bruno Saavedra, que están llamados a heredar su liderazgo. ¿Cómo los ve?
Son nuestros niños (se ríe). Ambos representan bien lo que somos nosotros tres y están destinados a llegar muy lejos, recogen el testigo. Bruno y Jacobo, pero también Tombita o Nil, son un orgullo. Bruno, por ejemplo, fue el protagonista en la final de la Copa del Rey y creo que, para ser uno de los pequeños y echarte a la espalda un equipo como el Liceo, tienes que tener algo especial. O Jacobo, que venía en una posición difícil como el hijo del entrenador y dijo: 'Aquí estoy yo y puedo jugar como los demás aunque tenga menos experiencia'. Y ahí están. Son buenas manos para dejar nuestra herencia.

El portero del Liceo, en los aledaños del Palacio de los Deportes. / GUS DE LA PAZ
Último 'sprint' en la carrera por la OK Liga
¿Cómo está el equipo para el segundo partido contra el Lleida?
Estamos centrados, porque sabemos no van a ponernos las cosas fáciles, ya lo demostraron aquí el pasado fin de semana. No veníamos de hacer nuestro mejor mes y [el partido de Riazor] fue un toque de atención para dar un paso adelante. La intensidad de esta semana ya ha sido diferente, se le veían los dientes a la gente (se ríe).
Han demostrado ser un rival correoso tanto en liga como en el 'play off'.
Exactamente. Están haciendo las cosas muy bien, tienen un grupo de jugadores que a mí, personalmente, es de los que más me gustan, con Fabri [Ciocale] de infiltrado. Quizá nuestro mejor partido contra ellos fuese el de la primera vuelta aquí en casa y no fue más allá de un 3-1. En la segunda vuelta, llegas allí medio desconectado y te meten cuatro goles, que pocos equipos pueden presumir de ello este año. Hay que darles su mérito. Tenemos que ir con el cuchillo entre los dientes, porque no nos van a perdonar nada.
¿Cambia el escenario al ser visitantes?
Nunca en mi vida había visto a tanta gente acompañarnos cuando jugamos fuera de Galicia y tenemos que estar muy agradecidos por ello, porque lo hace más fácil. Pero sí que cambian las cosas, porque el Palacio es nuestra casa, aquí mandamos nosotros. Cuando vamos fuera, intentamos hacer un partido serio, sólido en defensa y conceder lo menos posible.
El Lleida cuenta con el propio Ciocale, con Martí Gabarró, con Nico Ojeda, Darío Giménez... ¿Mucha pólvora?
Buf, sí, por eso digo que no puedes concederles absolutamente nada. De hecho, normalmente hay asignaciones en defensa de emparejar a un jugador con otro y marcar a pares, pero en el Lleida no hay uno que puedas dejar más suelto. Tienes que estar encima de todos todo el tiempo.
El Palacio de este año es espectacular. Yo viví las gradas de cemento, cuando teníamos que venir y ponernos de pie porque no había sitio, y también viví un pabellón en el que no entraban ni 500 personas. Da mucha rabia cuando juegas en un equipo que rinde a este nivel y el público no acompaña, que la gente no se engancha
Más allá del 'play off' que están disputando, suman ya una Copa del Rey, un primer puesto en la fase regular de la OK Liga después de trece años y una Final a 8 en Champions. ¿Cómo valoran el curso?
No se puede añadir mucho más. Yo soy el más liceísta del mundo, pero también muy crítico, y solía decir que siempre peleamos por todo, pero casi nunca rascamos nada. Que tenemos títulos para dar y regalar, pero muchas veces llegas y mueres en la orilla y eso es lo peor que hay. Este año, sin embargo, es un escándalo la química que tenemos en el vestuario, creo que ese buen rollo se nota también en la pista, se palpa algo especial. Este puede ser el tercer vestuario en el que noto esto desde que estoy aquí. En la pista no hay egos, todo se habla. Aparte de compañeros, somos amigos y eso es muy positivo. Diría que, hasta el día de hoy, la temporada es una de las mejores en los últimos tiempos.
Su entrenador, Juan Copa, siempre dice que el Liceo tiene la obligación de pelear por todos los títulos. ¿Tiene razón?
Sí, es verdad, estamos obligados a pelear, pero yo creo que nos estamos metiendo en una dinámica que es de ganar algo cada año, por poco que sea. Somos un equipo que tiene que ganar títulos.
¿Cree que el club, en general, también evoluciona en ese sentido? ¿Hacia la exigencia de estar en lo más alto?
Creo que sí. Cuando ves que, de 4.000 personas que puede haber aquí [en el Palacio de los Deportes] viene más de la mitad a verte, sabes que la gente quiere cosas y tenemos que dárselas. Nos ha costado mucho que vengan y nuestro trabajo es intentar que se queden. Es nuestra obligación, pero estamos encantados de hacerlo.

Martín Rodríguez, en la pista del Palacio de los Deportes de Riazor. / GUS DE LA PAZ
Un Liceo más presente y rol en el Marineda
Existe un incremento de asistencia a Riazor. ¿Lo notan?
Es un compromiso que nunca había visto. Gracias a Gonga [Gonzalo Giménez, el director de Operaciones y Proyectos del club] y a todo equipo que hay detrás, porque a la vista está que su trabajo da resultados, el Palacio de este año es espectacular. Yo viví las gradas de cemento, cuando teníamos que venir y ponernos de pie porque no había sitio, y también viví un pabellón en el que no entraban ni 500 personas. Y, ojo, que aquel no era un Liceo malo, era un equipo que jugaba Champions y peleaba por la liga.
En una ciudad en la que el Deportivo acapara los focos y el Leyma Coruña gana terreno poco a poco, ¿sienten que el Liceo vuelve a reclamar su lugar?
Antes, casi nadie hablaba del Liceo. Ahora, cuando salimos a tomar algo o vamos por la calle, escuchas a gente que te reconoce o te para y te dice algo. Eso no lo había vivido nunca, es una novedad. Y es gracias al trabajo de los patrocinadores, la directiva, el staff... La evolución es muy positiva.
¿Para usted, como coruñés y liceísta, qué significa este crecimiento?
Es especial sentirse correspondido. Da mucha rabia cuando juegas en un equipo que rinde a este nivel y ves que el público no acompaña, que la gente no se engancha. Cuando estás jugando una fase final de liga, una Copa del Rey, Europa, etc. y el público no viene, es una pena. Ahora, la respuesta de los más jóvenes que vienen a vernos es que esto es impresionante, te dicen que van a volver. Y eso es un gusto, lo mejor que hay.
Además de su faceta de jugador, también entrena porteros en la base del Liceo y colabora con el Marineda Hockey en la OK Plata Femenina. ¿Qué tal la experiencia?
Me llamaron a través de Noemí [Uzal] y Mar [Barcón] y fue algo muy chulo, porque estoy acostumbrado a trabajar con niños en el Liceo y ellas son porteras ya formadas, es diferente. Tanto Lorena como Mencía son increíbles, trabajan muchísimo, son maravillosas. Incluso, cuando Nelson no está y yo puedo, las entreno sin problema. Comparo su vestuario con el nuestro, la química es similar. Da gusto.
El Marineda ha ganado la Copa Princesa, como ustedes la Copa del Rey, y van a por el título de liga en OK Plata. ¿Firma el doblete verde a final de temporada?
Sin duda, ahora mismo. Ya les he dicho a ellas que han sido mi primer título, pero no van a ser el último (se ríe).
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