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Skateboarding

Luis Cabarcos: «El skate te enseña a caerte y levantarte»

El sueño del ‘rider’ coruñés: «Me gustaría inspirar a los niños para que empiecen patinar»

El 'rider' coruñés Luis Cabarcos

El 'rider' coruñés Luis Cabarcos / GUS DE LA PAZ

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Daniel Abelenda Lado

Daniel Abelenda Lado

A Coruña

«Cuando termino el colegio, a las 15.00 horas ya estoy entrenando en el gimnasio. Luego vengo a patinar y, por la noche, aprovecho para estudiar y hacer todos los trabajos». Luis Cabarcos compagina la rutina habitual de un adolescente en secundaria con la disciplina que rige su sueño de llegar a lo más alto con su skate. No tiene miedo sacrificar horas de vida social o tiempo libre por una pasión que encontró casi por accidente, pero que en sus apenas 15 años de edad ya le ha permitido codearse con los mejores de España, de Europa y del Mundo. «El skate te lo puedes tomar como un juego, pero lo haces en serio, necesitas muchas horas para llegar alto», advierte.

Cabarcos no nació sobre ruedas, sino que las encontró por fortuna. «De pequeño hacía natación. Un día, en La Solana, me rompí el brazo y me recomendaron hacer deporte en el agua. Probé el surf primero y vi que otros surfistas practicaban con un patín. Cuando lo probé, me gustó tanto que me apunté a una escuela y empecé a patinar también por libre», relata. En casa tuvo siempre el apoyo familiar. «Mis padres vieron que disfrutaba tanto que me metieron en una competición cuando era un niño. En skate no hay ligas ni categorías de edad, así que desde mi primer torneo competí contra adultos. Aunque se me dio muy mal, lo disfruté tanto que pedí empezar a competir», recuerda el patinador coruñés.

Cuando uno se sube a un patín, tiene que elegir un camino u otro: «Al principio yo hacía rampa, pero lo pasaba bastante mal con la sensación de volar. Cuando me hice más mayor y cogí músculo, empecé a patinar en street, con las barandillas y los cajones», explica Luis Cabarcos. Reconoce que en la calle, cuando practica su afición con sus amigos, siente más temor a las caídas que en las instalaciones acondicionadas específicamente para esta disciplina. No obstante, el skate es un deporte hecho a medida de quien quiere perseverar en la vida. «Te enseña que, aunque te caigas muchas veces, vas a tener que levantarte para conseguir que te salga el truco», reflexiona. Él mismo, en una exhibición en su centro de entrenamiento, no se desespera en busca de la perfección en algunas de sus piruetas sobre barandillas, cajones o escaleras.

Luis Cabarcos, durante un entrenamiento.

Luis Cabarcos, durante un entrenamiento. / GUS DE LA PAZ

Apoyo en casa

Detrás de un adolescente que vuela sobre ruedas y, después de sus exámenes, piensa en las finales nacionales o en los Campeonatos de Europa, está un entorno que ha aprendido a conjugar el miedo a las lesiones con el apoyo incondicional para que Luis cumpla sus sueños. «Mis padres me ayudan mucho. En el colegio, si la semana de exámenes me coincide con un campeonato, se portan muy bien y me los aplazan», agradece Cabarcos.

En su horizonte inmediato están las citas del Campeonato de España, desde este 27 de mayo en A Caniza y, luego, la gran final en el circuito de Montmeló, en Barcelona. «España tiene mucho nivel, tanto en street como en rampa. El seleccionador se fija en los que quedan primeros, así que te lo tienes que tomar en serio.», resalta Luis Cabarcos, que ya lleva dos años en el equipo nacional.

Con referentes como Nyjah Houston, no oculta su ilusión por ganar todas las competiciones que se le presenten. Sin embargo, su gran ambición es otra, tan mundana como reconfortante. «Me gustaría ser una persona que inspire a más niños para que empiecen a patinar», anhela. Sobre su tabla, que prefiere decorar con motivos religiosos y angelicales, Cabarcos rueda, vuela, se cae y se levanta, pero nunca pierde de vista sus sueños.

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