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Hockey sobre patines

4-1 | Un Liceo de estrella Michelin se come al Calafell al ritmo de Bruno Saavedra

El compostelano anotó dos tantos y asistió a Jacobo y Xaus en otra gran noche en el Palacio de los Deportes de Riazor

El domingo, a las 12.30 horas, segundo asalto en A Coruña

Bruno Saavedra celebra uno de sus goles.

Bruno Saavedra celebra uno de sus goles. / CARLOS PARDELLAS

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A Coruña

El Liceo muerde primero en la semifinal de la OK Liga frente al Calafell. El conjunto de Juan Copa se impuso por 4-1 en el partido inaugural de la serie en Riazor, con un Bruno Saavedra magistral que rubricó dos goles y repartió otras tantas asistencias para encarrilar el camino colegial hacia la final de la OK Liga. No está hecho, ni mucho menos, pero es un primer paso sólido hacia el último gran objetivo del curso. El domingo, segundo choque en A Coruña (12.30 horas, okliga.tv).

Los verdiblancos saltaron a la pista con hambre. En un Palacio de los Deportes en el que resonaron los bombos desde el minuto uno, el primer tiempo tuvo nombre y apellido: Bruno Saavedra. El compostelano fue el gran protagonista de unos 25 minutos que comenzaron con varios acercamientos de Dava Torres, Arnau Xaus y Nuno Paiva sobre la meta de Martí Serra. El exportero colegial se defendió como pudo, pero fue incapaz de contener el vendaval del astro santiagués. Saavedra tardó seis minutos en descorchar el champán, pero lo logró por todo lo alto, con un gol a la media vuelta que hizo estallar al pabellón. Hockey gourmet. Su exhibición personal solo acababa de comenzar, todavía estaba en el aperitivo. Con el subidón del 1-0 aún en el cuerpo, el 13 verdiblanco rubricó el segundo tras una delicatessen de Dava Torres, que le asistió sin mirar en una genialidad marca de la casa. Visto y no visto. 2-0 arriba y el Calafell sobre la lona.

Cambio de rol y turno para Roca

Pero Bruno quería más. Como ya había hecho en la final de la Copa del Rey, en la que destrozó al cuadro de Guillem Cabestany con un hat-trick en un minuto y medio, olió la sangre y fue a por más. Sin embargo, y a diferencia de lo ocurrido en Sant Sadurní d'Anoia, en esta ocasión quiso repartir su magia. Porque las alegrías compartidas saben mucho mejor. Así que se disfrazó de asistente, arrastró a la zaga catalana y sacó el periscopio para encontrar a Jacobo Copa solo en el segundo palo. El coruñés remató con potencia y rabia para colocar un 3-0 atronador en el luminoso. Con la locura desatada, en la grada y en la pista, a Saavedra solo pudieron frenarlo los árbitros. Los colegiados le mostraron una tarjeta azul muy discutida y el cuadro verdiblanco se quedó dos minutos en inferioridad.

Liceo Calafell

Bruno y Jacobo celebran el tanto del coruñés al Calafell. / CARLOS PARDELLAS

Entonces emergió Blai Roca. Como un gigante dormido a la espera de su gran momento, el guardameta liceísta se hizo grande para frustrar las múltiples embestidas de un Calafell reenganchado al duelo. El Liceo resistió y cambió de rol. Cedió el protagonismo a los visitantes con la bola y protegió su territorio con garra y solidez. Pudo anotar el cuarto antes del descanso, pero Nil Cervera envió fuera un mano a mano con Serra.

Contención y broche final

El choque se reanudó desde el punto de penalti. Cervera falló una pena máxima para los locales nada más salir del vestuario y Aleix Marimón acertó la señalada a favor de los visitantes (3-1). Las fuerzas se igualaron sobre la tarima coruñesa y subieron las revoluciones. Nuno Paiva y César Carballeira pudieron ampliar la renta colegial, pero la bola corría de portería a portería a la espera de que alguno de los contendientes la domase. Roca y Serra pasaron otra vez al primer plano y asumieron galones.

El Calafell se vio contra las cuerdas y contra el reloj y se lanzó al ataque, con una triple ocasión desbaratada entre Blai y el palo. La respuesta coruñesa estuvo, como no, en un Bruno Saavedra que volvió a dar un paso adelante tras unos minutos de letargo en la línea ofensiva local. No marcó, pero, de nuevo, las funciones del compostelano no se limitan a anotar. El 13 volvió a convertir su stick en la varita de las asistencias y dibujó una gran acción individual sobre el parqué de Riazor para servir el cuarto en bandeja a un Arnau Xaus que puso la guinda a un partido sobresaliente (4-1).

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