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Hockey sobre patines

4-1 | Los diamantes del Liceo deslumbran a un correoso Calafell

Toni Pérez, Dava Torres y otra exhibición de Bruno Saavedra decantan del lado verdiblanco el segundo partido de las semifinales de al OK Liga

El equipo de Guillem Cabestany, férreo y duro en la primera mitad, se vio superado en el segundo tiempo pese a la gran actuación de Martí Serra

Los jugadores del Liceo abrazan a Dava Torres tras el gol del capitán contra el Calafell.

Los jugadores del Liceo abrazan a Dava Torres tras el gol del capitán contra el Calafell. / Casteleiro

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A Coruña

No hay quien despierte al Liceo del sueño de la OK Liga. El cuadro de Juan Copa se impuso al Calafell en el segundo partido de las semifinales por el título (4-1), en un partido que desatascó a base de calidad en la segunda mitad. Cuando emergieron los pesos pesados, cuando la cosa se puso seria. Un triunfo construido a base de carácter y talento que pone a los verdiblancos con pie y medio en la final, a la espera de dar la última estocada el próximo fin de semana en el Joan Ortoll.

El Palacio de los Deportes se despertó con sensaciones de día grande. Mientras en la explanada de fuera el deportivismo vivía un día festivo y de celebración, a la espera del Deportivo-UD Las Palmas en la Fan Zone blanquiazul, dentro del pabellón el ambiente era otra cosa. La tensión y la adrenalina marcaron el ritmo de un primer tiempo en el que se sucedieron los choques, los golpes y las recriminaciones a ambos lados de la valla. Dava Torres, el más inspirado en los 25 minutos iniciales, lo intentó de todas las maneras, pero se topó una y otra vez con la barrera de Martí Serra. Seguro e infranqueable. Lo mismo que Blai Roca en el extremo opuesto de la pista, que desbarató a base de reflejos las ocasiones más claras del Calafell.

Las pulsaciones subían en la tarima y los decibelios en la grada. El cuadro catalán había aprendido la lección y jugó duro y al límite. Así que Riazor no se quedó callado. Rugió como en las citas estelares, espoleado por las constantes peticiones de Jacobo Copa y Toni Pérez desde abajo, pero el resultado al descanso seguía siendo de 0-0.

Veinticinco minutos brillantes

Quince segundos tardó el Liceo en tener la primera ocasión del segundo periodo. Los colegiados señalaron falta directa a favor de los coruñeses y Arnau Xaus armó el stick para intentar abrir la lata. Pero el Calafell sorprendió con un cambio de piezas bajo los palos. Cabestany quitó a Martí Serra para dar entrada a Josep Virgili. Funcionó, porque el meta suplente frustró las intenciones del artillero verdiblanco con una gran parada. La bola directa no entró, pero abrió la veda. Los hombres de Juan Copa subieron una marcha y encontraron a su arma más letal: Bruno Saavedra. El compostelano dio continuidad a su exhibición del primer partido en una jugada por la izquierda en la que remató duro hacia el único resquicio de la meta catalana. La bola hizo sonar el larguero, pero botó dentro (1-0). Otra vez determinante, otra vez letal.

Con el viento a favor, el Liceo se volcó sobre la portería del Calafell y convirtió el partido en un asedio. Los visitantes vivían sus peores minutos sobre la tarima, noqueados, y los verdiblancos no desaprovecharon su zozobra. Saavedra sacó la capa de asistente y elaboró una jugada inteligente que Dava Torres culminó con potencia en el segundo palo para hacer el 2-0. Riazor estalló definitivamente y dejó salir toda la rabia contenida, en una explosión de color propia de la carrera por la OK Liga.

Bruno Saavedra conduce la bola frente al Calafell.

Bruno Saavedra conduce la bola frente al Calafell. / CASTELEIRO

El cuadro visitante se desperezó un poco y se encontró la fortuna de cara a bola parada. Nuno Paiva cometió la décima infracción local en una jugada muy protestada por los liceístas y Joan Pujalte, a la segunda, logró batir a Blai para ajustar el marcador (2-1). El susto le duró un suspiro al Liceo, lo que tardaron Xaus y Toni Pérez en dibujar la jugada del 3-1. El catalán cocinó, centró y el asturiano, delante de Serra, fulminó al meta visitante con un tanto marca de la casa. El Calafell bajó los brazos.

Sergi Folguera vio la tarjeta azul y envió a Saavedra al punto de falta directa. Cabestany volvió a rotar a los porteros, pero no le resultó, porque no existe un guardameta en el mundo capaz de detener a Bruno cuando activa el modo genio. El compostelano elevó la bola, amagó en el aire, y remató a la escuadra, en un gol a la altura de unos pocos privilegiados. Talento y quilates para firmar el 4-1. Aún pudo ampliar su renta particular, pero envió una rápida transición al larguero. No forzó más el cuadro colegial. Tampoco lo necesitó. Victoria contundente y medio billete para la final en el bolsillo. El próximo viernes, a rematar la faena en el Joan Ortoll.

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