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Hockey sobre patines

Bruno Saavedra, de genio salvaje a 'killer' decisivo en el Liceo

Con seis tantos y tres asistencias, lidera las estadísticas colegiales en los cuatro partidos de 'play off' por el título

Ha marcado siete goles en cinco duelos frente al Calafell, su víctima favorita

Bruno Saavedra celebra un gol frente al Calafell.

Bruno Saavedra celebra un gol frente al Calafell. / CARLOS PARDELLAS

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A Coruña

Cuando Bruno Saavedra cabalga sobre el parqué en dirección a la portería contraria, el pabellón, sea Riazor o sea otro cualquiera, contiene la respiración. Cuando el compostelano levanta la cabeza y fija su mirada en el meta rival, se hace el silencio. Y, cuando define, el público estalla. «Va a ser uno de los mejores jugadores del mundo y nosotros tenemos la suerte de estar presenciando su explosión», comentaban un par de aficionados liceístas en las gradas del Palacio a la conclusión del segundo choque de semifinales de la OK Liga entre el Liceo y el Calafell. Y es que Bruno lo había vuelto a hacer. Apareció de la nada en la segunda mitad para aniquilar al cuadro de Guillem Cabestany con una exhibición magistral de hockey que concluyó con dos goles, una asistencia y una bola al larguero. Pero es que menos de 48 horas antes, en el primer encuentro ante los catalanes, ya había derrochado quilates con otro par de tantos y asistencias que dejan la eliminatoria encarrilada para los pupilos de Juan Copa.

Un rival predilecto y un último tramo inspirado

El Calafell es su víctima favorita. En los siete partidos en los que se han medido este año, Saavedra ha rubricado cinco dianas: cuatro en el play off y tres en la final de la Copa del Rey, con un hat-trick mágico en un minuto y medio que dio la vuelta al mundo. Se quedó sin marcar en la liga regular, pero ese objetivo ya lo cumplió la pasada temporada, en la que contribuyó a los triunfos colegiales con un gol en cada vuelta.

Liceo Lleida

Bruno Saavedra protege la bola en el partido contra el Lleida en Riazor. / CARLOS PARDELLAS

El último tramo de campaña también le sienta bien al compostelano. En el presente play off de la OK Liga ha anotado seis goles en cuatro partidos, todos ellos decisivos. Antes del Calafell, el Lleida fue su primer damnificado en los cuartos de final. El equipo de David Carrasco aterrizó en el Palacio de los Deportes con la intención de dar la sorpresa frente al líder de la competición regular, pero entre Bruno Saavedra y Blai Roca lo obligaron a hincar la rodilla sobre la tarima coruñesa. Su momento dulce no es algo nuevo. El año pasado ya fue decisivo en el sprint decisivo por la OK Liga, en el que el Liceo llegó a la final frente al Barcelona, con siete tantos que lo convirtieron en el máximo artillero colegial. Ahora, todavía a medio camino, está a uno de igual esa marca personal.

Su carácter, a veces demasiado explosivo, le ha costado tarjetas azules y ausencias, como la del último tramo de la fase de grupos de la WSE Champions League por sanción, pero no merma un talento tan innato como arrollador. Forma parte de su encanto. De una personalidad única destinada a liderar el cambio generacional del Liceo y mantener al cuadro verdiblanco en el Olimpo mundial del hockey sobre patines. Al liceísmo hace tiempo que le brillan los ojos con él. Y Bruno, ambicioso y perseverante, no deja de darles motivos para ello.

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