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Hockey sobre patines

El Liceo, en busca la puntería y la llave maestra de la portería del Calafell

La falta de contundencia en ataque y un magistral Martí Serra permitieron la victoria catalana en el tercer encuentro de la semifinal de la OK Liga

Este domingo, a las 12.30 horas, cuarto asalto para buscar un hueco en la gran final del torneo

Bruno Saavedra celebra un gol al Calafell en el Palacio de los Deportes de Riazor.

Bruno Saavedra celebra un gol al Calafell en el Palacio de los Deportes de Riazor. / CARLOS PARDELLAS

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A Coruña

La final de la OK Liga no es barata. El trono del hockey sobre patines español se vende a precio de oro y al Liceo le tocará poner todos sus quilates sobre el terrazo del Joan Ortoll para intentar comprar su billete a la ronda definitiva en el cuarto partido frente al Calafell (domingo, 12.30 horas, okliga.tv). No será sencillo. El cuadro de Guillem Cabestany, de menos a más en la eliminatoria, ya mostró sus armas en un tercer duelo en el que logró tumbar al conjunto colegial en la prórroga (4-1).

Corregir errores y medir las emociones

Al Liceo le toca remangarse y sudar. Los pupilos verdiblancos deben aprender de sus propios errores, especialmente en la parcela ofensiva, para evitar un nuevo susto y sentenciar las semifinales sin necesidad de jugársela en el quinto partido en Riazor. "En la primera parte, nos faltó aprovechar el momento para coger un poco más de ventaja [en el marcador], no pudo ser", lamentó Juan Copa al término del último encuentro. A los coruñeses les faltó pólvora en los últimos metros, aunque mucha culpa la tuvo un Martí Serra colosal bajo los palos de la escuadra tarraconense.

El exguardameta colegial se convirtió en una pesadilla, otra vez, para un Liceo que estuvo menos lúcido que en los compromisos previos del Palacio de los Deportes. Bruno Saavedra, héroe en Riazor en ambos casos, no apareció. Y el equipo lo pagó. El propio Bruno, junto a Arnau Xaus, Nuno Paiva, Jacobo Copa, Dava Torres o Nil Cervera se estrellaron contra el muro de Serra en un quiero y no puedo constante que terminó con los liceístas desfondados y frustrados. Recuperar la puntería y encontrar los puntos débiles del portero local será vital para dar el salto definitivo a la final por el título.

Liceo Lleida

Nuno Paiva ejecuta un lanzamiento contra el Lleida / CARLOS PARDELLAS

Otra de las tareas complicadas será menguar el ímpetu de un Calafell crecido. Después de las pobres prestaciones que ofreció el equipo de Cabestany en el primer partido en A Coruña, la imagen y las sensaciones mejoraron en el segundo, pese a que volvió a caer golpeado por la varita mágica de Bruno Saavedra. Regresó a casa magullado, pero no hundido, y se amparó en un pabellón enchufadísimo para ofrecer su mejor versión hasta el momento. El triunfo en el tiempo extra, solventado con dos goles consecutivos en superioridad tras una tarjeta azul a César Carballeira, renovó la fe de un pabellón que confía plenamente en que una segunda victoria es posible.

Sobre la pista, Sergi Folguera y Aleix Marimón están siendo, más allá de Martí Serra, las grandes armas del cuadro tarraconense. El primero, capaz de lo mejor y lo peor (lleva un tanto, el del pasado viernes, una asistencia y dos tarjetas azules) imprime a sus compañeros el carácter necesario para igualar el famoso ADN del Liceo. El segundo, casado con el gol, es la principal amenaza sobre la portería de un Blai Roca que volverá a acaparar los focos en el Joan Ortoll.

A Coruña también juega

Pese a los miles de kilómetros que separan A Coruña de Calafell, el Liceo no estará solo en una cita tan decisiva como la de este domingo. En una campaña de notable crecimiento social, en la que la asistencia media al Palacio de los Deportes se ha incrementado y el equipo también nota el respaldo de sus seguidores de fuera de Galicia cuando juega a domicilio, el club ha organizado una mañana teñida de verde y blanco para que los aficionados coruñeses vivan el duelo en comunidad. El bar La Cueva, en la plaza del Papagayo, será el punto de encuentro oficial a partir de las 12.00 horas en un evento que pretende hacer llegar el aliento de su gente a los gladiadores liceístas que quieren inscribir, de una vez por todas, su nombre en la gran final de la OK Liga.

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