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Baloncesto

La estela naranja del Leyma inunda A Coruña de color ACB

«Tenéis una mala experiencia, pero el año que viene nos vamos a quedar», apuntó Dídac Cuevas en el encuentro con la afición en Riazor

«Ojalá en los próximos años lo que se vive aquí con el Dépor también pueda darse con el Leyma», deseó Guillem Jou

El Leyma Coruña celebra con su afición el ascenso a ACB

RAC

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A Coruña

«Hace unas semanas vivimos de cerca lo que significa el Deportivo en A Coruña y creo que nosotros hemos enganchado a la afición al baloncesto. Ojalá en los próximos años lo que se vive aquí con el Dépor también pueda darse con el Leyma». Así comenzó la tarde del martes el Leyma Básquet Coruña, en su última jornada de festejos tras su épico regreso a ACB. El capitán Guillem Jou, casi sin voz, reconoció en la visita de la expedición naranja a ABANCA que el deseo del club es seguir creciendo hasta convertirse en otro gran bastión del deporte coruñés.

Leyma Coruña Abanca visita institucional Espacio Avenida

La expedición naranja, en su visita a ABANCA. / CARLOS PARDELLAS

Éxtasis colectivo en Riazor

El Leyma va por buen camino para lograrlo y la explanada del Palacio de los Deportes, donde plantilla y afición se reencontraron después del triunfo frente al Estudiantes, fue testigo de ello. El clásico «¡Barça, Madrid, ya estamos aquí!» inauguró una jornada de comunión absoluta entre los héroes en la pista y su masa social. El staff, los jugadores y la directiva desfilaron por el escenario para recibir el calor de una multitud en la que predominaban más jóvenes. Savia nueva, ataviada con camisetas de Jorgensen, Cuevas e, incluso, alguna zamarra de Brasil con el dorsal de Pacheco, que se mezcló con seguidores veteranos que lucían a ídolos pasados como Rowley, Ángel Hernández, Burjanadze o Barrueta.

Sin Joe Cremo, Macachi Braz o Carlos Varela, que ya no estaban en la ciudad, el resto de integrantes de la delegación naranja se dirigió a sus seguidores. Las palabras más repetidas en cada discurso fueron «inolvidable» e «increíble», acerca de la remontada contra el Estudiantes y el ambiente que se vivió en el Coliseum con la Final Four. «Después del partido del domingo, ya puedo decir que este ha sido el mejor año de mi vida. Estuvimos muertos, pero si algo tiene este equipo es alma», explicó Dídac Cuevas entre vítores, antes de hablar del futuro: «Tenéis una experiencia un poco mala en ACB, pero el año que viene nos vamos a quedar». Carles Marco, que comenzó su discurso en gallego, reconoció que la grada del Coliseum ha sido un jugador más: «Esto no hubiese sido posible sin vosotros, desde el primer al último día. Espero que hayáis disfrutado mucho».

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Abdou Thiam saluda a los seguidores del Leyma en Riazor. / Carlos Pardellas

La jornada también dio para desvelar anécdotas: desde la afonía de Jou, excusado en «unos últimos minutos difíciles de gestionar» en el duelo del domingo, hasta los gritos de «¡MVP, MVP!» con los que fue recibido Jorgensen, pasando por el pique entre Barro y Cremo a dos días de la Final Four por exceso de competitividad. La Familia Naranja se acordó de Radoncic, al que ovacionó pese a llevar meses fuera del equipo por lesión. «¡Viva A Coruña, carallo, resumió un Thiam emocionado para concluir.

Olas, aplausos y Believer, de Imagine Dragons, como banda sonora para el ascenso de un equipo que jamás dejó de creer impulsado por los suyos. Porque A Coruña quiere básquet y se ha ganado el derecho a festejarlo.

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