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Hockey sobre patines

Igualada-Liceo: La dulce reválida que puede valer una OK Liga

Igualada - Liceo, en directo hoy: cuarto partido de la Final de la OK Liga en vivo

Joan Ruano dispara ante la oposición de la defensa del Liceo en Les Comes.

Joan Ruano dispara ante la oposición de la defensa del Liceo en Les Comes. / óscar bayona

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A Coruña

El Liceo está herido. La derrota en el tercer partido de Les Comes, cuando ya tocaba su noveno título de OK Liga con la yema de los dedos tras el 2-0 general en Riazor, fue un disparo directo al corazón verdiblanco. El Igualada se hizo fuerte en su casa y agitó el avispero para imponerse en el caos y llevar la final del play off al cuarto partido. Este domingo (20.30 horas) el terrazo arlequinado volverá a ser testigo de una nueva batalla por el trono nacional. Los dos aspirantes, con menos distancia entre ellos que nunca, alzan sus sticks para intentar golpear más fuerte que su rival. Los catalanes vuelven a tener a las masas de su lado. Pero los coruñeses cargan con el tropiezo del viernes a sus espaldas. Su primer matchball desperdiciado. Y el cuadro colegial, magullado y tocado donde más le duele, es peligroso y letal.

El encuentro de este domingo es más que un partido. Primero, porque puede sentenciar la liga o enviarla al cara o cruz del quinto enfrentamiento en el Palacio de los Deportes durante la noche de San Juan (martes 23 de junio, 20.30 horas). Y, segundo, porque es una dulce oportunidad de revancha para un Liceo que no sabe lo que es vencer en la pista del Igualada esta campaña. Las dos veces que ha competido en Les Comes, el cuadro verdiblanco ha caído con claridad. En la fase regular, el combinado de Marc Muntané le sacó los colores en la primera parte, en un choque en el que los colegiales no fueron capaces de reconectarse y ofrecieron, seguramente, su pero versión del curso. El duelo del play off fue diferente en su transcurso, pero similar en su desenlace. El Liceo compitió mejor, se fue al descanso por delante en el marcador y gozó de varias ocasiones, sobre todo a bola parada, para matar la eliminatoria y proclamarse campeón. Pero no acertó. La contundencia que exhibió en Riazor se quedó en A Coruña y el Igualada, con vida, dio la vuelta a la tortilla para reengancharse a la carrera por el trofeo.

Bruno Saavedra lucha una bola en el partido del pasado viernes en Les Comes.

Bruno Saavedra lucha una bola en el partido del pasado viernes en Les Comes. / Óscar Bayona

Asignaturas pendientes

Los deberes verdiblancos de cara al cuarto partido son claros: reconstruir la solidez en la retaguardia y mejorar la eficacia en la parcela ofensiva. Si hay algo de lo que presumen los pupilos de Juan Copa es de su trabajo en defensa. No es para menos, pues son uno de los conjuntos más rocosos del hockey mundial. Pero el pasado viernes cometieron errores fatales. En el segundo tanto local falló Blai Roca, en una de las poquísimas desconexiones que ha tenido a lo largo del curso. La bola quedó atrapada entre el cuerpo del guardameta y la línea de gol y, en vez de despejarla, terminó por meterla dentro. Un error mundano que recordó al liceísmo que su portero, aunque normalmente no lo parezca, también es humano. Y tampoco estuvo fina la zaga gallega en el gol de Àlex Cardil tras un saque de falta del Igualada. Se despistaron, lo dejaron sin marca y acabaron lamentando el 4-1.

En el otro extremo de la pista también requiere ajustes. Arnau Xaus, que erró dos faltas directas, y Toni Pérez, que no anotó un penalti, acapararon los focos y las culpas, pero lo cierto es que el desacierto fue general. El equipo coruñés pudo romper el partido a bola parada, pero también de jugada, y ni una cosa ni la otra terminaron de funcionar. Solo Nil Cervera pareció encontrar la llave maestra de las redes de Arnau Martínez, pero las noches grandes, las citas en las que se juegan los trofeos, requieren mucho más. Dava Torres, Nuno Paiva (que se encontró con el palo), César Carballeira o Bruno Saavedra tuvieron en sus sticks la opción de grabar el nombre del Liceo en el metal y no les salió. Para el cuarto choque, la inspiración de las principales figuras verdiblancas debe marcar la diferencia e inclinar la balanza hacia la parcela colegial.

Juan Copa y Marc Muntané siguen el Igualada-Liceo desde la valla de Les Comes.

Juan Copa y Marc Muntané siguen el Igualada-Liceo desde la valla de Les Comes. / Óscar Bayona

Un Igualada crecido

El triunfo en la tercera batalla insufló aire en los pulmones de un Igualada que llegó a Les Comes malherido. Los hombres de Muntané, con el escollo de tener que jugar sin Roger Bars, capitán y referente, por lesión, recobraron el color y la esperanza en 25 minutos mágicos en los que todo les salió. Apretaron, ahogaron y doblegaron a un Liceo noqueado y errático para aferrarse con fuerza a sus posibilidades de ser campeón. Ya dejó al Barcelona por el camino y no tiene nada que perder. Con Biel Llanes como timón emergente y la veteranía y el liderazgo de Matías Pascual, su principal fortaleza reside en el grupo.

La intensidad, la alta tensión y las fricciones están garantizadas, en un cuarto partido que volverá a vestir al pabellón catalán de infierno sobre patines. Ganar la OK Liga no es tarea sencilla y el ascenso hasta el trono está plagado de espinas, baches y dificultades. Pero el Liceo, ante los grandes desafíos, siempre da la cara.

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