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Hockey sobre patines

4-2 | El infierno de Les Comes abrasa a un Liceo que se jugará la OK Liga la noche de San Juan

La escuadra de Juan Copa cayó ante el Igualada en el cuarto partido de la final del 'play off' por el título, que se decidirá en A Coruña el próximo martes, 23 de junio

La inspiración de Marc González en la segunda parte aplacó la reacción verdiblanca tras dos zarpazos iniciales de Matías Pascual

Biel Llanes estrella a Nil Cervera contra la valla de publicidad en un lance del Igualada-Liceo

Biel Llanes estrella a Nil Cervera contra la valla de publicidad en un lance del Igualada-Liceo / Óscar Bayona

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A Coruña

La noche de San Juan será testigo de la resolución de la OK Liga. El Igualada volvió a tumbar al Liceo en Les Comes en el cuarto encuentro de la final (4-2) y el título se decidirá en el quinto y último choque sobre las tablas de Riazor. El cuado coruñés vivirá en la noite meiga, la más especial del año en A Coruña, una de las citas más importantes de su historia reciente. La que puede valer el primer doblete doméstico, de liga y Copa del Rey, en 35 años. La que puede coronarlo como el mejor equipo de España tras un curso brillante.

Pero, para ello, deberá rehacerse. En el segundo duelo consecutivo en Les Comes, los verdiblancos se quemaron en el averno arlequinado. Más allá del trato adverso de la grada, que terminó con Arnau Xaus desesperado y reclamando a los árbitros el lanzamiento de objetos, los pupilos de Juan Copa no pudieron con un Igualada que remó con el viento a favor para empatar el 2-0 de A Coruña y estirar la competición hasta el último día posible.

Inicio a remolque

Nuevo partido, nueva vida. Sobre el terrazo catalán, este domingo no importaban ni las exhibiciones del Palacio de los Deportes ni la encerrona del tercer encuentro en Les Comes. El Liceo necesitaba resetearse tras el tropiezo del viernes y empezar de cero en un ambiente hostil y especialmente cargado, como era de esperar. El rival, con los patines afilados y el stick entre los dientes, salió con todo. Mordió, apretó y ahogó a los verdiblancos desde el primer instante. Tanto, que antes de que el reloj marcase los dos minutos Matías Pascual ya había golpeado a su exequipo. El argentino disparó potente y duro, desde el centro de la pista, y cogió frío a un Blai Roca que solo pudo mirar. 1-0 en el luminoso, adiós a las contenciones. Marc Carol estampó una transición veloz en el larguero y, Pascual, de nuevo, cazó un rechace que rompió el partido antes de los cinco minutos (0-2).

Blai Roca detiene una llegada de Marc González entre jugadores del Liceo

Blai Roca detiene una llegada de Marc González entre jugadores del Liceo / Óscar Bayona

El Igualada, con una marcha más y la confianza por las nubes, ganaba cada duelo, cada bola dividida y cada segunda oportunidad. Probó a Roca desde todos los ángulos posibles, mientras los coruñeses trataban de rebelarse contra todo y contra todos, incluso ellos mismos. La grada, mientras, hervía de euforia entre los ánimos y las hostilidades hacia el cuadro colegial. Los pitos, insultos y ruido parecieron espolear a un Liceo que supo aguantar la presión. El equipo local, peligroso a la contra, se hizo pequeño cuando los verdiblancos redoblaron sus esfuerzos defensivos y multiplicaron el ritmo. Nuno Paiva, Bruno Saavedra y Nil Cervera, en dos ocasiones, trataron de sorprender a Arnau, pero fue el igualdino, otra vez villano en su tierra natal, el que encontró el botín del gol en su tercer acercamiento tras recoger una bola suelta. La picó con sangre fría y ejecutó con precisión para firmar el 2-1. Cervera falló el segundo justo después, en una acción calcada, y forzó una tarjeta azul a Biel Llanes después de un choque en el que terminó estampado contra la valla. Con uno más, Arnau frustró el tanto de Paiva y la zaga arlequinada sacó sobre la línea un intento de Toni Pérez. El Liceo no terminaba de desbloquear el empate y, ya en igualdad de condiciones, volvieron las alternativas en ambas áreas. De lado a lado y a toda prisa, como un partido de tenis, pero sin cambios antes del descanso.

De la reacción a la resignación

Dava Torres salió del vestuario con una misión: acercar a su equipo a la OK Liga. El capitán coruñés, más activo que nadie en los compases iniciales, rubricó el 2-2 con un golazo a una mano, mientras se caía, que limpió las telarañas de la escuadra de Arnau Martínez. El Liceo se reconoció a sí mismo y vivió sus mejores minutos sobre la pista. Xaus, Jacobo y el propio Dava estuvieron cerca de voltear el partido, pero fue Marc González el que logró perforar la red verdiblanca en el primer ataque elaborado de los locales en el segundo tiempo (3-2). Roca desvió con el codo un potente disparo de Cañadillas y el Igualada se reenganchó. Paiva y Dava, desde lejos, estuvieron cerca de sorprender a Arnau, pero fue otra vez González quien transformó con precisión una buena asistencia de Llanes (4-2).

El futuro pintaba oscuro y la escuadra colegial no fue capaz de aclararlo. Arnau frenó en seco a Nil Cervera y Bruno Saavedra y Llanes y Xaus fallaron las directas correspondientes a las décimas faltas de cada equipo. Lo intentó de todas las maneras el equipo de Juan Copa, que se volcó con las pocas fuerzas que le quedaban sobre la portería arlequinada. Los hombres de Marc Muntané bajaron las pulsaciones y el técnico coruñés sacó a Roca para meter a cinco jugadores de pista e intentar la épica, pero el Igualada se colgó del larguero y frustró sus intenciones. El Liceo terminó agotado, pero abrazado y conjurado. Fía su destino al fuego purificador de San Juan. Y la OK Liga, mientras, aguarda paciente por el campeón.

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