Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Hockey sobre patines

Riazor, de caldera colectiva a paño de lágrimas de los gladiadores verdiblancos

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
A Coruña

Las grandes citas en el Palacio de los Deportes no pueden explicarse, hay que vivirlas. Hay que notar la vibración en la piel y la emoción en los ojos. Más allá del desenlace, que fue el más cruel posible, A Coruña respondió. Y la respuesta fue una grada abarrotada, en la noche más especial del año, que hizo todo lo que pudo para acercar al Liceo hacia la OK Liga. Celebró cada acción, ofensiva o defensiva, y se entregó por unos jugadores que, pese a la derrota, han grabado sus nombres con letras de oro en la memoria colectiva y la historia colegial.

Riazor explotó con Dava. Se entusiasmó con Jacobo. Ovacionó a Tombita. Quiso a Nil, repudiado la semana pasada en su Igualada natal. Aclamó a Nuno. Se levantó con cada parada de Blai. Arropó a Toni. Gritó con Bruno. Y, sobre todo, lloró con César y Martín. En el último baile de los niños del cole con su camiseta de toda la vida, sintió su decepción y los abrazó desde la grada. Mientras el Igualada entonaba el «campeones, campeones», en el pabellón resonó una única palabra: Liceo.

Tracking Pixel Contents