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Hockey sobre patines

Pablo del Río vuelve a A Coruña tras triunfar en la élite: «El proyecto de Compañía de María es ambicioso y podemos hacer cosas muy chulas para pelear por el ascenso a OK Liga»

El coruñés regresa al equipo de Álex Canosa para sumar experiencia en OK Plata tras jugar en el Reus, el Vilafranca, el Alcoi o el Rivas, además del Sant-Omer francés

Pablo del Rio, en las escaleras del colegio Compañía de María

Pablo del Rio, en las escaleras del colegio Compañía de María / Carlos Pardellas

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A Coruña

Ocho años, seis clubes y cinco ciudades. Ese es el bagaje que Pablo del Río (A Coruña, 2000) ha acumulado en su mochila desde la última vez que defendió la camiseta de Compañía de María. En la campaña 2026-27, casi una década después de haber hecho las maletas con 18 años para intentar dar el salto al hockey de élite, el jugador coruñés vuelve a la entidad colegial para ayudarla a asentarse en la OK Plata. «Es un regreso muy deseado. Después de priorizar mi carrera deportiva para jugar al máximo nivel, ahora quería volver a casa para asentarme en A Coruña. En Compañía estuve muy a gusto, me ayudaron en muchas cosas y siempre estaré muy agradecido con ellos. Me presentaron un proyecto súper bonito para este año y acepté», resume.

La decisión nace de la necesidad de poner el foco en su futuro laboral tras muchos años de sacrificios por el deporte. «Soy fisioterapeuta y tengo planes para montar algo por mi cuenta aquí en un par de años», asegura. Aun así, el cambio de perspectiva no implica una renuncia al stick. Su vínculo con el entrenador de Compañía, Alejandro Canosa, que trabajó con él durante la mayoría de su etapa de formación, y su buena relación con el coordinador de la entidad coruñesa, Josep Sellas, fueron determinante para que Del Río se decantase por el club de Riazor por encima de otras ofertas, incluso de Francia o Portugal. «Es un proyecto muy ambicioso y, con el equipo que tenemos, creo que podemos hacer cosas muy chulas y estar peleando arriba por un posible ascenso», anhela el jugador.

Del Río, junto a otros fichajes como Álex Roca, Álex Barral, Mirko Tognacca o el portero Mattia Giovanni Taiti, aportarán experiencia al máximo nivel en un vestuario joven y sostenido con el talento emergente de las categorías de base. «Cuando somos jóvenes es todo muy bonito, porque se forma una buena piña y un vínculo extradeportivo muy grande, pero en la pista se necesitan veteranos que aporten un poco de cordura y madurez», analiza el coruñés.

Recorrido al más alto nivel

Forjado en el patio del Liceo antes de consolidarse en el de Compañía, Del Río dio el salto a Reus con apenas 18 años en busca de un pasaporte a la OK Liga. Lo logró. Y durante ocho años ha escrito su nombre entre los mejores jugadores del país. Cuatro temporadas en el Palau d'Esports reusense (con una breve cesión al Vendrell por el medio), una en Vilafranca, una experiencia en el hockey francés con la camiseta del Saint-Omer y un regreso a España a caballo entre el Alcoi y el Rivas son el currículum que el coruñés ha escrito con sus patines antes de retornar a casa. «Ninguna temporada ha sido igual, han sido perfiles de equipos muy diferentes. Lo más profesional que he jugado fue en Reus. En Vilafranca pasé una temporada muy difícil, mi peor año de hockey, porque perdimos casi todo. De ahí me fui a Francia, donde viví un año muy chulo, pero no me adapté, es una cultura diferente. Y después, Alcoi y Rivas los he compaginado con trabajo y el máster», apunta.

El Pablo que se fue de Riazor, eso sí, es «muy diferente en todo» al que vuelve casi diez años más tarde. Fuera de la pista, pero, sobre todo, dentro: «Antes me consideraba más individualista, muy atacante, estaba más enfocado en eso. A lo largo de los años he aprendido a jugar para el resto y a defender, que me costaba mucho», señala, a medio camino entre la broma y la seriedad.

Acento gallego en OK Plata

Compañía será uno de los cuatro representantes gallegos que militen en la OK Plata masculina durante el curso 2026-27 junto a Dominicos, Lubiáns y Ordes. Esto supone cuatro vías de salida para el talento autonómico que, en la generación de Pablo, debía emigrar para encontrar oportunidades cerca del hockey profesional. «Ahora los equipos gallegos suben y se mantienen, antes no era así. Eso supone que pueda haber, entre comillas, cuarenta jugadores gallegos en la segunda categoría. Será una rivalidad bonita y competitiva, ojalá que todos puedan mantenerse», desea el jugador coruñés, que pasa lista de las perlas de su quinta que se vieron obligados a buscarse la vida fuera de casa: «Poco antes de que yo me marchase, se va Raúl, se va Gabri [Villares], Alabart ya estaba en el Barça, Chino [Miguélez], Currito, el hermano de Nacho [Otero]... Los jugadores que lo hacían bien y tenían esa oportunidad, se iban a Cataluña para intentar dar un paso más».

Aun así, el éxodo sigue existiendo cuando salen oportunidades irrechazables como la de Hugo Mareque, que en septiembre cambiará Compañía por el Barcelona. «Lo primero que le diría es que disfrute de la experiencia. La liga júnior en Cataluña es muy bonita y el Barça es un sitio muy bonito para estar. Tiene una gran infraestructura detrás y, si lo hace bien, puede tener la oportunidad de entrenar con alguno de los mejores jugadores del mundo. Y, luego, que se lo curre mucho y que no se guarde nada, que se deje lo que se tenga que dejar para perseguir sus sueños que, al final, cuando quiera volver a casa seguro que seguirá teniendo las puertas abiertas», le aconseja Del Río.

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