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Fútbol | Deportivo

Antonio Hidalgo perfila la medular del Deportivo en Primera División

Lorenzo Amatucci y Mario Soriano hicieron buenas migas en el doble pivote durante la primera parte contra el Oviedo | Teun Gijselhart se establece como alternativa por delante de la sala de máquinas para el técnico de Canovelles en los primeros experimentos de la pretemporada

Lorenzo Amatucci conduce el balón ante tres jugadores del Real Oviedo.

Lorenzo Amatucci conduce el balón ante tres jugadores del Real Oviedo. / Luisma Murias

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Daniel Abelenda Lado

Daniel Abelenda Lado

A Coruña

Dos ensayos ha tenido ya Antonio Hidalgo para comenzar a vislumbrar las líneas maestras con las que su Deportivo se presentará dentro de apenas 20 días en la jornada inaugural de Primera División contra el Elche. El técnico de Canovelles ha tenido a su disposición a buena parte de los integrantes del proyecto con tiempo y margen para pulir detalles y ajustar piezas. Aunque todavía hay por delante una notoria operación salida, que afecta sobre todo a la medular y al eje de la zaga, el entrenador catalán ya tiene bajo sus órdenes a los encargados de hacer funcionar la sala de máquinas. Cinco perfiles tienen su puesto asegurado en el plantel para el nuevo curso, el del regreso a la máxima categoría.

Ninguno llega a los 1,75 metros de estatura, pero ambos saben imponerse en el centro del campo y, en su segunda tarde juntos en el verde, ya hablan el mismo idioma futbolístico. Lorenzo Amatucci y Mario Soriano fueron los artífices de los momentos de mayor lucidez futbolística del Deportivo en el Carlos Tartiere. Fue un encuentro que terminó sin goles, en el que las mejores ocasiones blanquiazules llegaron en el primer tiempo, pero bastó para ver cómo el madrileño y el italiano hicieron buenas migas. Ambos salieron desde el inicio, ya, en el primer amistoso del verano, contra el Compostela. El madrileño se alternó con Teun Gijselhart el rol de llegador en segunda línea. Amatucci, por su parte, pasó bajo el radar. Controló sin demasiada exigencia un centro del campo en el que no pasó excesivos apuros sin el balón. En el Tartiere, la oposición propia de un equipo recién descendido de Primera a Segunda obligó a mostrar una versión más competitiva. Y ninguno desentonó.

Mario Soriano pugna con Pablo Sáenz por un balón dividido.

Mario Soriano pugna con Pablo Sáenz por un balón dividido. / EFE

No vaciló el regista de Arezzo al gobernar el partido con pausa y sangre fría. Mantuvo la calma al sacar algún balón envenenado en la frontal del área propia. Se quedó a gusto con sus conducciones y sus pases verticales para romper las líneas de la medular carbayona. Un seis que sabe leer el juego y que logró combinar con acierto junto a un Mario Soriano que volvió a la sala de máquinas. Se alternaron la responsabilidad de abrir el juego, de marear a los contrarios sin balón y de buscar con picardía algún envío para Aubameyang y Bil Nsongo. No llegó el premio del gol, pero no faltaron acciones en las que confirmar que la dupla parte con ventaja para liderar la medular blanquiazul en Primera.

Gijselhart por delante

La pretemporada y cinco amistosos que todavía quedan por delante, empezando por el de este miércoles ante el Lugo en Vilalba, servirá para perfilar la pareja titular en el centro del campo. Los jugadores candidatos a esa posición han mostrado, también, capacidad para ejercer más arriba. Además del propio Soriano, que alternó su rol preferido con el que adquirió en específico la temporada pasada, Teun Gijselhart también pone sobre la mesa su repertorio. El neerlandés llegó al Deportivo como un perfil propio de centrocampista de su país, similar por posición a Frenkie de Jong. En su estreno mostró una importante capacidad para cargar el área y llegar en segunda línea, algo que le permitió abrir la lata y firmar su primer gol.

Gijselhart celebra su gol con el Deportivo ante el Compostela

Gijselhart celebra su gol con el Deportivo ante el Compostela. / Antonio Hernández

En Oviedo, su participación se limitó a la última media hora, en la que el equipo de Hidalgo perdió protagonismo y presencia cerca de la portería contraria. Volvió a actuar por delante de doble pivote, que ocuparon Diego Villares y Riki, y se desfondó, sobre todo, en la presión cuando el rival iniciaba posesiones desde la defensa. Llegó a emparejarse en esas tareas con Eddahchouri, pero tampoco estimó en esfuerzos cuando tocó replegar y equilibrar la medular cerca del área propia. Todavía tiene por delante más duelos en los que confirmarse como alternativa en la mediapunta, al mismo tiempo que se pulen otros aspectos en el inicio de jugada para mantener el protagonismo con balón.

En el otro extremo están José Ángel y Charlie Patiño. El andaluz, que jugó ante el Compostela, se quedó fuera de la lista en el Tartiere, mientras que el inglés no ha participado en ninguno de los dos compromisos. El primero interesa al Cádiz y al Ceuta, mientras que el segundo también apunta a buscar más minutos fuera. No obstante, Fernando Soriano apuntó la semana pasada que su salida en forma de cesión se evaluará a lo largo de la pretemporada.

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