12 de marzo de 2017
12.03.2017

Álex, siempre Álex

El canterano completó su resurreción y la del Dépor con un cabezazo que cerraba el guión soñado. El Dépor se adelantó, vio como le igualaban y fue capaz de sobreponerse. Fiesta en Riazor, la salvación más cerca

12.03.2017 | 18:38

Demasiado perfecto. El cabezazo de Álex besó la red y Riazor estalló como pocas veces. Se vació. Lo mismo que había hecho su capitán. En cada entrenamiento, en este partido. Él nunca se rinde. Ni cuando le dijeron que era imposible jugar en su equipo, que tenía que volver a esperar, ni cuando esta temporada vio delante de sus narices como le daban uno y mil portazos. Esperó y ganó. Como siempre. Fue el triunfo de los olvidados. Él y Germán Lux. Dos capitanes. El argentino ya no sorprende después de sus últimas semanas, pero el tiempo dará el valor incalculable que tienen esas dos manos que sacó cuando Luis Suárez ya acariciaba el gol. Los dos son las caras de un triunfo ante el Barcelona (2-1) que coloca al Dépor con 27 puntos, ocho por encima de la salvación y ya deja por detrás al Málaga, al Leganés y acecha al Betis. La resurreción encargada al salvador Pepe Mel toma color. Aún queda mucho, pero el panorama ya es muy diferente.

El duelo comenzó a cámara lenta. Al Barcelona se lo pedía el cuerpo después de la heroica y las prisas del jueves y al equipo coruñés no le iba mal ese plan. El conjunto culé, sin Neymar, apostaba por la paciencia, por tocar y tocar de banda a banda a la espera de encontrar los huecos y que el Dépor se cansase y le mostrase el camino. El problema es que durante muchos momentos del primer acto le faltó cambio de ritmo en los últimos metros para poner en verdaderos aprietos a un equipo consciente de su inferioridad pero que no le perdía la cara al duelo.

El Dépor estuvo impoluto. Se le veía algo nervioso ante grandes como Messi y Luis Suárez y sus intentos de desarmar por dentro el entramado blanquiazul, pero poco a poco se fue templando. Su gran debe era quizás que no tenía la pelota, que no era capaz de retenerla para respirar y hacer daño, aunque en realidad algo ya le decía durante la semana que se podía encontrar en esta tesitura. En este panorama de resistencia y ataque de guerrillas, sobresalieron tres figuras. Un aislado Joselu que lo intentó como pudo y estuvo atinado en el remate, un Bruno Gama mejor que nunca esta temporada desarbolando y avanzando líneas a campo abierto y un Álex Bergantiños acertado al corte y animoso en la creación que acabó arrastrando a un Riazor que lo anhelaba.

Así, mientras el Dépor resistía, llegaban las primeras oportunidades culés. Claras, pero en intentos tímidos, si se atiende al habitual caudal blaugrana. Primero fue un cabezazo de Luis Suárez, siempre al borde del reglamento, que estaba extrañamente solo. A las manos de Lux, el otro gran protagonista. La manopla del argentino también interceptó un centro de Sergi Roberto que olía a gol. Y, por fin, llegó el momento del Dépor, el momento de Joselu.

Primero fue un remate a la media vuelta que obligó a lucirse a Ter Stegen. No lo hizo un minuto después y se la dejó en bandeja. Marcaba el de Silleda, estallaba Riazor. 1-0. Quizás era demasiado pronto.

Otro minuto y el Barcelona ya demostró que, tras pasar por la caseta, nada iba a ser igual. Cuarenta segundos y Sergi Roberto ya había llegado a la línea de fondo, un instante después Luis Suárez embocaba un rechace al red. 1-1. EL paraíso no lo era tanto, pero al menos el destino no estaba escrito.

Extrañamente el empate animó al Dépor y el Barcelona volvió a soltar un músculo. Y ahí empezaron a sucederse las contras mientras achicaba balones. Al equipo coruñés le sobraba campo y le faltaba fuelle para golpear. Pronto Mel tiró de Emre y luego le acompañó Kakuta, tuvo varias el conjunto blanquiazul, pero no fue hasta que apareció la cabeza de Álex Bergantiños que se adelantó su equipo, el Dépor.

Riazor se volvió loco. El mejor de los guiones, el más sentimental, pero al que aún le quedaba mucho por cerrar, aguantar, por resistir. Dejó el grupo todo el corazón sobre el césped. El Barcelona no se escondió y fue en lo que quedaba con todo lo que tenía, que no era lo de siempre. La tuvo Luis Suárez, volvió a aparecer la mano de Poroto Lux. La resistencia tuvo premio. El árbitro pitó el final y la grada se liberó. Ha aguantado tanto y ha tragado tanto que tenía que echarlo todo fuera. La vida ya se ve de otra forma.

Ficha técnica (2-1):

Deportivo: Lux; Juanfran (Laure, min.86), Arribas, Albentosa, Navarro; Borges, Álex Bergantiños; Bruno Gama (Kakuta, min.71), Carles Gil (Çolak, min.61), Fayçal Fajr; y Joselu.

FC Barcelona: Ter Stegen; Piqué, Mascherano, Alba; Sergi Roberto, Busquets, André Gomes (Rakitic, min.57); Denis Suárez (Alcácer, min.76), Luis Suárez, Messi y Arda Turan (Iniesta, min.57).

Goles: 1-0, min.40: Joselu. 1-1, min.46: Luis Suárez. 2-1, min.74: Álex Bergantiños.

Árbitro: Fernández Borbalán, del colegio andaluz. Mostró amarilla a Navarro (min.14) y Joselu (min.36) por parte del Deportivo.

Incidencias: Partido de la vigésima séptima jornada de LaLiga Santander disputado en el estadio de Riazor ante 28.473 aficionados, según el Deportivo.

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