23 de agosto de 2017
23.08.2017
La pelota no se mancha

Un ecosistema para el magnético Andone

A pesar de todo, Andone desplegó ese fútbol combativo y orgulloso. Como un imán arrastró el duelo a su campo magnético

24.08.2017 | 14:45
Andone se marcha por velocidad de Ramos, durante el partido del pasado domingo contra el Madrid.

Enjuiciar a Andone va mucho más allá de pararse en sus remates fallidos ante el Real Madrid. Un delantero vive de sus goles, de su instinto, pero hay matices, condicionantes. Pocos arietes de la zona plebeya de La Liga son capaces de exasperar y exigir tanto a los centrales del campeón de Europa. Florin generó fútbol y ocasiones de la nada, jugando prácticamente como una isla. Fede y Bakkali se mostraron punzantes e intentaron abarcar campo superando líneas con y sin balón, pero tampoco podían desatender sus obligaciones defensivas. Bastante hicieron ellos y bastante hizo el rumano sin futbolistas en el campo como Emre Çolak o Carles Gil. Al equipo le faltó algún registro en los últimos metros y acompasar su fútbol. Él logró sobrevivir. No ha sido fácil ser delantero del Dépor en los últimos tiempos y menos en unas circunstancias como las del domingo. A pesar de todo, Andone desplegó ese fútbol combativo y orgulloso. Como un imán arrastró el duelo a su campo magnético.

Si Florin tuviese las condiciones para embocar de manera regular un par de las ocasiones que tuvo el domingo, es muy probable que sus días en el Dépor estuviesen contados. Valdría 30 o 40 millones y no los 13-14 que ofreció el Burnley por él. Y más a sus 24 años y siendo comunitario. Florin debe afinar en el remate, es uno de los aspectos a pulir en su juego. Pero más que reparar en sus fallos, independientemente de que se le debe exigir, hay que pensar en rodearlo lo mejor posible, en que no se desgaste en su labor de náufrago. Un ecosistema para potenciar a Andone. El famoso mes mágico de diciembre de 2016, con Babel escoltándole y asentando el equipo junto a Carles Gil y Emre Çolak, enseña gran parte del camino a recorrer. El holandés nunca volverá, pero peloteros como el turco, el valenciano, Fede Cartabia e incluso Lucas (aliviándole en labores defensivas y mostrando su faceta de gran pasador) pueden ayudar a hacer florecer las condiciones del rumano. Más goles a un toque, con remates en ventaja y menos situaciones de yo-contra-el-mundo.

Uno de los posibles socios de Andone aún no está en Riazor: Lucas. Si no fuera de Monelos y el Mundial no estuviese a unos meses, sería inalcanzable para el Dépor. A veces por la reiteración de informaciones empieza a parecer pan comido su contratación y no es así. Aún por confirmar su fichaje, la predisposición a volver habla bien de la política de puertas entreabiertas del club. Tino Fernández y Richard Barral apuestan fuerte, creen en el zurdo. Él encarna gran parte del salto de calidad prometido tras la refinanciación de la deuda con Abanca. Una gran mano, todo a una carta. La partida sigue su marcha y el Dépor arriesga. Su llegada supone, además de una mejora en el potencial del grupo, un plus anímico y social y hará más visible ese paso adelante deportivo que pretende dar el club, hasta desarrollará una cierta labor pedagógica para explicarlo. No es sencillo y vende muy poco que el progreso no es avanzar, es haber conseguido no empezar La Liga dos o tres pasos por detrás de tus rivales. Tampoco ayuda la política de repatriar exjugadores, aumenta la sensación de déjà vú, no entra aire fresco. A día de hoy el mérito para el Dépor es hallarse en el medio del pelotón y no haciendo la goma casi desde la salida neutralizada y coqueteando a cada momento con el fuera de control.

De un área a otra. El error de Rubén ante el Madrid le puede ocurrir a un meta, nadie está a salvo. El contexto no le ayuda. Justo en un momento con dudas, con la sensación de inestabilidad y provisionalidad que hay en la portería del Dépor desde la marcha de Fabricio y en pleno tira y afloja entre entrenador y secretaría técnica, llega un fallo que hace más patente una situación. Los guardametas también se alimentan de la confianza y no existe toda la debida en torno a Rubén y Tyton.

Unmanotazo que define una Lga

La caricia de Sergio Ramos a Schär no es un gesto aislado. La impunidad con la que se maneja el sevillano y la realidad paralela que se presenta en torno a él explican algunos de los males de esta Liga. ¿Es mejor tener una competición justa, igualada y atractiva, que te exija, o un coto privado de los equipos grandes, un entretenimiento mientras llegan los Barça-Madrid y la Champions? Mil detalles favorecen el duopolio y encaminan hacia la opción B. La no aplicación del VAR y la manga ancha de los colegiados con este tipo de acciones, según quién las haga, son dos buenos ejemplos. Nada ha cambiado.

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