22 de septiembre de 2017
22.09.2017

Nerviosismo

22.09.2017 | 01:57
Nerviosismo

Sigue sin convencer el Dépor aun consiguiendo la victoria. Se ha mostrado como un equipo sin ideas con algunos arreones (en uno de ellos llegó el gol de Luisinho), pero del que pocas conclusiones positivas podemos sacar. La portería sigue ofreciendo muchas dudas, Pantilimon no da seguridad alguna, sobre todo, en el blocaje. En la defensa Schär sobresale sobre el resto por su colocación, buen desplazamiento en largo y algunas subidas al ataque que nos recuerdan a Naybet. Hacía falta un jugador de este tipo para mantener el nivel que exige Primera. Juanfran no está en su mejor momento, Arribas cumple, aunque tenga malentendidos con Juanfran por no comprender bien las coberturas y Luisinho responde tanto en defensa como en ataque. Sigue sin encontrar la tecla Mel en el medio del campo, pues Valverde está jugando fuera de su posición natural, seguramente estaría más cómodo en el centro. Borges y Guilherme, aun siendo superiores a los medios del Alavés (tampoco hacía falta mucho), continúan sin llevar la batuta y marcar el ritmo de partido que pide el marcador o el rival. Caso aparte es un bullicioso Cartabia, que quizás se pierde siempre en el mismo recorrido de fuera hacia adentro buscando un disparo que sus rivales conocen perfectamente y tapan continuamente para obligarle a realizar pases sin peligro o centros faltos de fuerza. Arriba Andone está muy nervioso y con demasiada ansiedad por la falta de goles, pero no lo va a arreglar intentando regatear a todos los contrarios que le salen al paso; su individualismo está perjudicando mucho al equipo. Lucas Pérez aún no está para competir los 90 minutos, debe tener una paciencia que demostró que no la tiene con el reproche al entrenador en su cambio. Es un jugador talismán, pero estos gestos no ayudan nada. Y, por último, su recambio Çolak aporta más dinamismo al equipo y al público con sus movimientos y regates de tacón, siendo el único jugador que realiza un pase de cuarenta metros al compañero. Si a todo esto le unimos el nerviosismo de un entrenador que tiene la espada de Damocles encima con la mayoría de los aficionados, parte de la directiva y algunos medios en su contra, el resultado es el partido del miércoles. Aburrimiento y malestar general, a pesar de conseguir los tres puntos. Debemos dar gracias que el rival era el Alavés.

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