29 de diciembre de 2017
29.12.2017

Historia de una decepción

En los cinco primeros meses de la temporada el Deportivo contó con dos entrenadores y utilizó a veintiséis jugadores - Sin embargo, el equipo coruñés iniciará el año en puestos de descenso

29.12.2017 | 03:46
Equipo inicial del Deportivo que recibió al Atlético en Riazor.

El Deportivo se plantea reforzarse en el mercado de invierno que abrirá el próximo día 1 de enero acuciado por la clasificación, pero se encuentra con el problema de que carece de caja para incorporar nuevos futbolistas, por eso necesita dejar salir para intentar alguna incorporación que refuerce al equipo de cara a la segunda parte del campeonato. La dirección deportiva invirtió todo el límite salarial, alrededor de 36 millones de euros, durante el verano para dotar a Pepe Mel de una plantilla que permitiese afrontar el curso con tranquilidad, incluso llegaron más futbolistas de los que pretendía el entrenador madrileño hasta completar la nómina de 25, que son los que permite inscribir LaLiga. Todos, menos Saúl, contaron para Mel y para Cristóbal Parralo, su sustituto, y ambos técnicos contaron incluso con dos fabrilistas, Francis y Edu Expósito, el centrocampista ya futbolista de la primera plantilla a todos los efectos. El portero, titular en los dos últimos partidos de Mel, regresó al filial cuando Cristóbal ascendió al primer equipo.

Con la portería como el puesto con más inquilinos, hasta cuatro porteros llegaron a ser titulares, debido sobre todo a la lesión de Rubén Martínez en el parón de septiembre y tras haberse disputado solo dos jornadas, el equipo blanquiazul cuenta con una serie de inamovibles en las alineaciones, como muestran los partidos en los que intervinieron y los minutos de los que dispusieron. Juanfran y Guilherme son fijos ya que solo faltaron a un partido de los diecisiete que llevan disputados, el madrileño por lesión y el brasileño por sanción, todos ellos como titulares. Con quince encuentros está Celso Borges, otro de los jugadores que tiene sitio con cualquier entrenador, pero el costarricense fue titular en quince partidos y en otro entró desde el banquillo. Schär (15) y Fede Cartabia (14), hasta su lesión son otros de los inamovibles.

Son 26 los futbolistas utilizados cuando la versión de Pepe Mel era que la plantilla era demasiado extensa y eso cerraba las puertas a los jugadores del Fabril; en esta misma línea se expresó Cristóbal no hace demasiado y nadie mejor que él para conocer a los que hay en el filial para sacarle rendimiento en el primer equipo. A pesar de haber jugador un número tan importante de futbolistas -Tyton, Borja Valle, Bruno Gama, Gerard, Albentosa y Arribas lo hicieron de forma provisional-, el cuadro blanquiazul otea el mercado por si encuentra algún futbolista que pueda sumar. Será complicado que llegue, primero porque no hay dinero y segundo porque lo que se incorpore no puede ser extracomunitario. Ni tan siquiera puede Cristóbal contar con el panameño Ismael Díaz, que brilla en el Fabril, porque también ocupa plaza de extranjero.

La posible solución pasa por unas salidas que permitan tener margen con el límite salarial. Alejandro Arribas ya dejó su sitio y una opción mínima porque entre lo que dejó e cobrar y lo que ingresó el Deportivo podría disponer de un pequeño margen. Pero no solo basta con el central madrileño; tienen que salir más y los posibles no son futbolistas que puedan ampliar mucho el margen para poder incorporar a nuevos futbolistas. En la plaza de Pontevedra lo tienen claro, no hay caja. Los refuerzos pasan por lo que existe en la plantilla, entre ellos Carles Gil, que solo pudo participar en cinco partidos a causa de la lesión de la que se operó en verano; y otro posible tiene que ser Fede Cartabia, fijo en todas las alineaciones hasta que se lesionó. Está pendiente también el entrenador blanquiazul de la recuperación de Edu Expósito, líder del Fabril que entrenó el catalán, para dotar al equipo de mayor contundencia y mejor salida de balón.

Son 26 los futbolistas utilizados y dos los entrenadores encargados de dirigir a un equipo que agoniza en la parte baja de la clasificación y con unos compromisos inmediatos que no invitan al optimismo. Esperan Villarreal y Valencia para cerrar la primera vuelta y el Madrid en el Santiago Bernabéu para inaugurar la segunda. Quince puntos parecen muy pocos para llegar al ecuador del campeonato y los adversarios que aguardan no llevan a pensar que el equipo pueda sumar alguno más de aquí al final de esta primera parte. La derrota contra el Celta hizo mucho daño y la escasa confianza que había se diluyó de repente tras el bochorno contra el eterno rival.

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