24 de febrero de 2018
24.02.2018
La Opinión de A Coruña
Deportivo00Espanyol

Un rodillo de esperanza

El Dépor, muy superior al Espanyol en la segunda parte, derrocha coraje, intensidad y valentía para demostrar que está vivo - Hizo todo para ganar pero no pasó del 0-0, insuficiente, y a la vez alentador

24.02.2018 | 01:33
Un rodillo de esperanza
Lucas, en el suelo y con las manos sobre la cara, es consolado por un futbolista del Espanyol al final del partido.

Nada que reprochar a este Deportivo intenso, valiente y vivo, muy vivo. Lo demostró sobre todo en una segunda parte en la que arrolló al Espanyol, que sumó en Riazor gracias a Diego López, a los postes y a ese punto de fortuna que le sigue faltando al Dépor. El equipo coruñés hizo méritos de sobra para ganar, pero se tuvo que conformar con un 0-0, insuficiente tal y como está la tabla, pero a la vez alentador por la exhibición de coraje y amor propio. Al menos, late. Y con fuerza. Hay esperanza, por muy delicada que sea la situación.

El Dépor mejoró mucho su imagen con respecto al partido gris que venía de hacer en Vitoria, donde completó una segunda parte horrible. No era difícil subir el nivel y lo hizo desde el pitido inicial, demostrando verdadera intención de ir a por el partido y empleándose con intensidad y agresividad pese a que Muntari empezó el encuentro en el banquillo. Finalmente fue Mosquera el acompañante de Guilherme en el doble pivote. Salió con ganas el coruñés, firmando el primer lanzamiento a puerta antes de que se cumpliera el primer minuto de juego. Fue un tiro lejano, fácil para Diego López, pero sirvió como declaración de intenciones. Esta vez el Dépor no salía a verlas venir. Era prácticamente la última oportunidad de engancharse de verdad a la pelea por la salvación y, al menos por intención, el equipo coruñés salió claramente a por la victoria. Sin destaparse ni volverse loco en ataque, pero dispuesto a poner el marcador de cara cuanto antes.

Le sobraron ganas y le faltó fútbol en la primera parte, porque el atasco en el centro del campo fue monumental. El Espanyol dejó que el Dépor tocara el balón comodidad en defensa pero dificultó mucho la creación pese a la insistencia de Lucas en bajar a recibir. El coruñés partió desde la banda derecha pero pronto intercambió su posición con Cartabia para aparecer más por dentro. Con mucha libertad para mezclar con los demás atacantes, el de Monelos trató de lanzar varios ataques desde lejos. Conectó varias veces con Andone, cuyo ímpetu estuvo a punto de costarle caro cuando apenas se había superado el primer cuarto de hora de juego. En su afán de pelear el balón con Víctor Sánchez acabó haciéndole una entrada escalofriante. Amarilla, que pudo ser roja.

El Espanyol llegaba arriba menos que el Dépor, aunque dando siempre sensación de peligro. Un centro de Granero desde la derecha casi lo aprovecha Baptistao para inaugurar el marcador (m.24). Fue una ocasión muy clara, como la de Cartabia cuatro minutos después. Su disparo lejano llevaba veneno, directo a la escuadra, pero acabó golpeando en el exterior del poste. Otra vez al Dépor le faltaba ese punto de suerte que esta temporada nunca le acompaña, aunque ni mucho menos es la causa principal de que esté ahí abajo en la tabla.

El equipo coruñés trataba de robar el balón lo más arriba posible para lanzarse al ataque con pases muy verticales. También recurrió al juego directo para tratar de sorprender a la defensa catalana. Medido fue el envío al espacio con el que Mosquera dejó solo a Andone ante Diego López. Su disparo, cruzado, se fue fuera por poco.

El partido estaba siendo flojo, con muchos errores por parte de los dos equipos, como el de Juanfran que casi cuesta el 0-1. El lateral se entretuvo con la pelota y Piatti le robó la cartera para conectar con Baptistao, que cabeceó fuera. Al Espanyol no le iba mal el guión del encuentro. Sabía que el 0-0 no le valía al Dépor, así que se limitó a mantenerse ordenado sin renunciar a buscar la portería contraria.

Más atacó el equipo coruñés, aunque con más corazón que fútbol. Muchas llegadas y pocas ocasiones claras. Faltaba ritmo y precisión en el centro del campo, más desborde desde las alas y, lo más difícil, último pase para generar situaciones de peligro. El balón circulaba lento, fácil de defender para un Espanyol bien plantado.

Tras el descanso el partido cambió de forma radical. El Dépor dio otro paso más al frente y ganó lucidez, sobre todo con Çolak en el campo. Sustituyó a Cartabia en el 65, justo tras el error de Lucas desde los once metros. El coruñés forzó el penalti, cometido de forma infantil por Granero, y él mismo se encargó de lanzarlo. A la derecha de Diego López, que adivinó su intención para evitar el 1-0.

Otro duro golpe para el Deportivo, insistente en sus arreones en busca del gol. No se vino abajo el equipo coruñés. Al contrario. Cargó con todo, obligando al Espanyol a atrincherarse en su área. Adrián y Luisinho culminaron sendos ataques sin premio, aunque fue Andone el que tuvo la ocasión más clara gracias a un gran servicio de Çolak. Su remate se encontró esta vez con el larguero. Un infortunio más para el equipo de Seedorf, que se jugó la carta de Muntari para los últimos diez minutos. Hasta el final atacó el Deportivo. Sin tregua. Dio todo lo que tenía, convertido en un auténtico rodillo, pero ni de penalti fue capaz de marcar. Muchos méritos. Poco premio.

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