06 de mayo de 2018
06.05.2018
Ambiente Celta-Deportivo

Orgullo, categoría especial

Pese al descenso ya consumado, el Dépor no estuvo solo en Balaídos. Más de 300 aficionados demostraron que su fidelidad al escudo es total

06.05.2018 | 17:44
Arriba, los dos equipos con las gradas al fondo antes de empezar el partido; abajo, dos aspectos de la zona que ocuparon los blanquiazules.

Fidelidad inquebrantable a un escudo y a unos colores, los blanquiazules, demostraron los más de 300 aficionados deportivistas que se desplazaron a Vigo para seguir desde las gradas de Balaídos el último derbi de la temporada, un duelo que ya no se repetirá la próxima campaña tras el descenso del Deportivo consumado en la anterior jornada. El momento era especialmente delicado pero no les importó que el equipo coruñés llegara a Vigo sin opciones matemáticas de salvación. Acudieron igualmente a la cita cargados de ilusión y orgullo, con la esperanza de tener algo que celebrar en una temporada tan nefasta, plagada únicamente de decepciones. No pudieron festejar una victoria, pero por lo menos el empate in extremis evitó que se marcharan derrotados del estadio celeste, donde tuvieron que soportar las machaconas mofas del público vigués. Veintidós peñas blanquiazules estuvieron representadas en la grada de Río Alto, esquina con Gol, donde se ubicaron esos más de 300 seguidores.

La afición celeste amplió para la ocasión su habitual repertorio de cánticos de retranca sobre el Deportivo, aprovechando el descenso ya consumado para ensañarse con los jugadores y los aficionados blanquiazules, no solo durante el partido, sino también en las horas previas en los aledaños de Balaídos. Fue su manera de disfrutar con la desgracia ajena, la del Dépor, cuyos futbolistas tuvieron que escuchar variados cánticos cargados de ironía desde hora y media antes del comienzo del encuentro, en el momento de bajarse del autobús para acceder al estadio.

Se cebaron especialmente con Luisinho, para el que pidieron la "Balón de Oro", y con Lucas Pérez, del que también se burlaron solicitando para él la llamada de la "selección". Tampoco se olvidaron del excéltico Krohn-Dehli. "Besa el escudo", le exigieron recordándole su etapa en el conjunto vigués. Otro nombre propio que corearon fue el de Rubén para ridiculizarlo inmediatamente después de su error en la jugada del gol de Maxi.

"Sí se puede", le gritaron los célticos a un Deportivo ya descendido, pero que cuenta con una hinchada que lleva mucho tiempo a un nivel muy superior al del equipo. Una afición de categoría especial, en Primera, en Segunda y siempre.

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