01 de octubre de 2018
01.10.2018
La Opinión de A Coruña
La crónica Nàstic-Deportivo La crónica Nàstic-Deportivo

Quique lidera el arreón

Remontada convincente del Deportivo en Tarragona, con otro doblete del vallisoletano, para enlazar dos triunfos por primera vez en la temporada y seguir escalando en la tabla antes de recibir al líder

01.10.2018 | 01:01
Quique lidera el arreón
Quique lidera el arreón

Le hacía falta al Dépor un partido como el de anoche fuera de casa. Ganó con solvencia en Tarragona, donde remontó el tanto inicial de Tete Morente a hombros de un inspiradísimo Quique González. Nuevo doblete para pichichi, el segundo consecutivo tras su lesión. Brilla el vallisoletano, y con él unas cuantas individualidades más: Vicente, Saúl, David Simón... Futbolistas al alza en este Deportivo que destaca, sobre todo, por su rendimiento coral. En ataque madura su fútbol, sin impacientarse, y en defensa apenas concede ocasiones a sus rivales. Casi todo fueron buenas noticias para el Dépor en una noche empañada por la lesión, y las lágrimas, de Fede Cartabia. Se cae el argentino en pleno arreón del equipo coruñés, que enlazó dos victorias por primera vez en la temporada para seguir escalando posiciones antes de recibir al líder.

Después del desastre de partido en Alcorcón, el equipo blanquiazul respondió con un triunfo convincente en casa frente al Granada. Anoche le tocaba lo más difícil, confirmar la reacción a domicilio, un auténtico test de fiabilidad como visitante ante un Nàstic que venía de tumbar a Osasuna en el Nou Estadi. El Dépor superó la prueba con nota, sin venirse abajo tras el accidente del 1-0 y derrochando pegada para voltear el marcador.

Natxo González reclamaba personalidad fuera de casa, la misma que su equipo luce en Riazor, y sus jugadores le respondieron queriendo mandar con la pelota desde el inicio. Eso hicieron los blanquiazules, tocar y tocar con paciencia hasta encontrar el camino por el que sorprender a la ordenada defensa catalana. No engañó a nadie el Nàstic. Salió con dos líneas de cuatro muy juntas, sin renunciar a presionar arriba de vez en cuando, pero con la clara intención de armarse bien atrás y ser muy vertical con la pelota. Solo un acercamiento peligroso antes del primer gol, el que firmó Rocha con un disparo duro y ajustado que obligó a Dani Giménez a emplearse a fondo para evitar el 1-0 con una estirada de gran mérito.

Respondió rápido el Dépor con dos llegadas muy seguidas, la primera finalizada por Moreno con un lanzamiento alto, y la segunda, mucho más clara, tras una buena acción combinativa que culminó de manera defectuosa Carlos Fernández. El equipo coruñés tenía el control total del partido. Solo necesitaba seguir madurándolo para que llegara el primer tanto. Como en Riazor, pero esta vez fuera. Justo cuando mejor estaba el Deportivo, en el minuto 26 llegó el mazazo del 1-0. Zapatazo inapelable de Tete Morente, previa pérdida de Pedro Mosquera en una zona delicada del campo.

Fallo grave del coruñés, en teoría el más dotado de los mediocentros para sacar limpio el balón desde atrás. Esa función también la puede hacer perfectamente Vicente Gómez, pero es más útil en campo contrario. El grancanario se está adaptando a la perfección a su nuevo equipo, como si llevara toda la vida en el Dépor. Juega y hace jugar a los que están a su alrededor, tanto en corto como en largo. Todo un lujo en Segunda División, igual que Quique González. Parece que no está, pero tarde o temprano aparece para marcar la diferencia. Eso fue lo que hizo, primero para convertir en el 1-1 una gran acción de toda la línea ofensiva. Carles Gil no acertó a marcar al primer intento y el rechace lo remachó a gol Quique.

Tras la reanudación el Nàstic dio un paso al frente, no exagerado, pero lo suficientemente marcado para nivelar el partido a base de intensidad y fe. Tete y Barreiro lo intentaron poco antes de que Domingos, a la salida de una falta lanzada por Carles Gil, acariciara el segundo de cabeza. También tuvo la suya Carlos Fernández, con mucho más fútbol que gol hasta el momento.

El Dépor no dejaba de insistir y acabó encontrando el premio en el 68 tras una gran acción combinativa que finalizó Quique a pase de Saúl. No fue la última asistencia del cántabro, quien poco antes del final envió un balón perfecto a Christian para anotar el tercero de cabeza. Fue la sentencia de un partido sin demasiada historia en su recta final, de no ser por la lesión de Cartabia. Gordillo buscó soluciones en el banquillo, pero el fondo de armario no lo tenía él, sino Natxo. El 1-3 sirve para enterrar el episodio de Alcorcón y confirmar el arreón del Dépor, ahora quinto con los mismos puntos que el segundo (14). El domingo, partidazo contra el Málaga en Riazor.

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